Darte placer: No te lo niegues, lo mereces

Desde comer el dulce que amas hasta la masturbación, siempre debemos dejar un tiempo para engreírnos.

Si alguna vez has ido a una heladería, seguro has pedido más de un helado antes de escoger tu favorito. Con el placer, sucede algo muy parecido. Debemos conocer qué es lo que nos gusta, para decidir cómo nos gusta más.

Si bien algunos relacionan el sexo con el placer, no existe una única forma para generarlo, nos comenta Roberto Gamio, sexólogo en formación. En realidad, cualquier actividad que nos guste y haga felices, genera placer. Desde darnos un baño, abrazar a alguien o pedir nuestra comida favorita, encontraremos placer en aquello que nos sea importante y nos permita liberar dopamina. Finalmente, la RAE la define como “agradar o dar gusto” respecto a algo.

El placer: más que sexo

Cuando pensamos en darnos placer, lo primero que se nos viene a la mente es el acto sexual. Sin embargo, cada vez más resulta claro que el placer sexual también puede ser dado por nosotros mismos. Un ejemplo es la masturbación, que es vista como la forma más inmediata de complacer nuestras necesidades sexuales, como señala Roberto. “Yo conmigo, cómo sé que me gusta, a mi ritmo, en mi espacio, en el momento que quiera y que dure cuanto quiera”, precisa.

Pero, este camino no ha sido fácil. Aún existen tabúes que rodean este tema. Para los hombres, la masturbación era visto como un refugio ante la falta de pareja, algo a lo que uno estaba obligado por el hecho de estar solo. Para las mujeres, en cambio, la idea de masturbación no existía porque su sexualidad no era tomada en cuenta al ser vistas como virginales, añade Roberto. Finalmente, en algunas parejas, la masturbación es vista como una inseguridad o infidelidad, aunque hoy sabemos que es una experiencia propia y válida.

Hasta hace algunos años, las mujeres eran vistas como virginales. Foto: Difusión.
Hasta hace algunos años, las mujeres eran vistas

Afortunadamente los estereotipos están cambiando y existe más apertura para hablar del placer sexual. La psicóloga y sexóloga Rebeca Podestá nota que si antes los sex shops estaban en lugares poco visibles pues se consideraba algo prohibido, hoy son parte de centros comerciales. Las personas, solas o en pareja, se están animado a utilizar juguetes sexuales o a explorar su placer.

Por ejemplo, los juguetes sexuales son cada vez más populares. En España, el Satisfyer, un succionador de clítoris, ha aumentado sus ventas en 1300% . También existen aceites esenciales, como de canela o jengibre, para realizar masajes que prometen mejorar el libido o aromas que recrean un ambiente perfecto para iniciar el romance, ya sea con alguien más o contigo mismo. En el sexo o en otros ámbitos de la vida la indicación es clara: la única forma de darnos placer es conociéndonos.

Nos merecemos placer

Cada uno tiene claro sus gustos, algunos más exquisitos que otros. Pero si no sabemos que merecemos placer, podemos tener problemas. Algunos temen ser exigentes, egoístas o creen tener el ego muy elevado. Incluso, podemos llegar a pensar que debemos abandonar nuestro placer por priorizar el desde resto, sintiendo culpa. Sin embargo, esto no debe ser así. Para Rebeca, “nuestro bienestar es tan importante como el de los demás”.

Esto pasa por entender que, entre nuestras mil actividades, merecemos un espacio para engreírnos. Al cumplir nuestros caprichos, liberamos dopamina, uno de los cuatro químicos naturales que componen el “cuarteto de la felicidad”. Esta hace que nos sintamos motivados al momento de realizar actividades. Ya sea en el sexo, armando rompecabezas o cumpliendo nuestras metas, nosotros elegimos lo que nos complace. Ante ello, Rebeca recomienda que nos permitamos disfrutar el proceso, así involucren algunos disgustos. Por ejemplo, el estudiar mucho para un examen probablemente no nos cause placer, pero el aprobarlo sí lo hará.

El placer puede ser cualquier actividad que te genere gusto. Foto: Wine Enthusiast Magazine.
El placer puede ser cualquier actividad que te genere gusto. Foto: Wine Enthusiast Magazine.

El complacernos es una forma de darnos amor a nosotros mismos. Rebeca asegura que esto nos recuerda que también somos prioridad en nuestra vida: “Si yo no me trato con cariño e importancia, las demás personas me tratarán igual”, comenta.  No sientas culpa ni miedo que el saber lo que nos gusta es parte de conocernos. Recuerda que cada persona es diferente y no siempre las mismas cosas nos causan placer a todos.

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