¿Es posible una nueva normalidad en Perú?

En el mundo entero ya se habla de una nueva normalidad. Y si bien esto posible, cada país debe considerar los retos que enfrentan. Aquí te contamos cinco tendencias y desafíos para que esto pueda ser una realidad en el Perú.

¿Qué es la normalidad? En un artículo reciente el periodista Brandon Ambrosino, señala que hay tres formas de entenderla: como estadísticas que presentan tendencias, como un ideal o como algo funcional, que explica nuestro comportamiento humano.  Lo normal, por tanto, es familiar, porque forma parte de nuestro día a día.

Sin embargo, la COVID-19 ha cuestionado lo que entendemos por normalidad. Atrás quedó el transporte en hora punta, el salir apurados o la comida al paso. Mientras el mundo entero ya habla de una nueva convivencia, debemos analizar los desafíos que enfrenta el Perú.

RIP (0-2020)

 

Una nueva normalidad para todos 

 

¿POR QUÉ SI FUIMOS DE LOS PRIMEROS PAÍSES EN DECLARAR LA CUARENTENA, LAS CIFRAS NOS DAN LA CONTRA?

A diferencia de otros países, en el Perú la cuarentena se respetó en gran parte del país. Sin embargo, a la fecha tenemos más de 160 mil infectados. Para la BBC, la alta informalidad, la aglomeración en espacios públicos y el hacinamiento de las viviendas pueden explicar este resultado.

Algunos datos que explicarían por qué en el Perú, el número de casos ha sido más alto pese a las medidas tomadas.
Algunos datos que explicarían por qué en el Perú, el número de casos es más alto pese a las medidas tomadas.

A estos problemas, se suman otros de larga data. El Estado hoy se enfrenta a un gran desafío: tener presencia en todo el territorio. Los problemas de salud, transporte y agua muestran que el virus afecta a todos, pero aún más a los necesitados. La nueva normalidad en el Perú, por tanto, será posible si identificamos retos a resolver. Aquí te dejamos cinco tendencias y desafíos es nuestro país.

Transporte

A nivel mundial, aumentará el uso de la bicicleta como ya viene sucediendo en países como Bélgica, Noruega o Alemania. Y es que la bicicleta resulta un transporte útil para reducir el contagio, de acuerdo a la OMS.

En el Perú, se tomaron medidas de transporte ante la pandemia. Por un lado, el gobierno limitó la capacidad  al 50% y reguló el transporte interno. Actualmente, servicios públicos como el Metropolitano operan a la mitad de su aforo mientras que los micros tienen la obligación de hacer lo mismo. Por el otro, se aprobó la instalación de 301 km de ciclovias temporales que solo en Lima, permitirán unir a 14 distritos. 

Sin embargo, hay retos pendientes. Una encuesta realizada por Lima como Vamos y Despierta Lima, señala que el transporte público en colectivos pasará de 45,2% a 12,6%. Fuera de dato, debe asegurarse que la disminución de esta oferta no afectará la movilidad. Antes de la pandemia, el transporte público ya se encontraba a su límite. Si no se toman buenas decisiones, afectaremos a las personas más necesitadas o aumentarán propuestas informales como los colectivos. Finalmente, respecto a la bicicleta, no solo  debemos centrarnos en la infraestructura sino también en el viaje. Para Esteban del Águila, de Bicicommuters, “más allá del uso de la bicicleta, es importante que se den lineamientos prácticos a los gobiernos locales y reducir las velocidades máximas permitidas, para disminuir el riesgo del ciclista”.

Ambiente

En el mundo, los gases invernaderos disminuyeron. La suspensión de vuelos comerciales, del tráfico marítimo y de los viajes terrestres, benefició al planeta. Por ejemplo, en Europa cerca de 90% de aviones canceló sus vuelos y en India, los agentes contaminantes se redujeron a 50% respecto al 2019 de acuerdo a National Geographic. Sin embargo, este es un cambio temporal que puede llevar a que una vez terminada la pandemia, las empresas se esfuercen por recuperarse a todo costo.

Nuestro país no es ajeno a esta tendencia. De acuerdo al Ministerio del Ambiente, la contaminación del aire llegó a sus niveles más bajos. Asimismo, los delfines, aves y otras especies recuperaron su hábitat. Estos cambios han sido acompañados de un esfuerzo del Estado por mejorar la ley de residuos sólidos, impulsando el reciclaje obligatorio, fortaleciendo el rol de las instituciones encargadas y promoviendo la formalización de recicladores.

No obstante, un gran reto es el aumento del uso de descartables como mascarillas o empaques de alimentos. Por tanto, es importante disminuir nuestros residuos y empezar a practicar el reciclaje en casa. Para Maria Jose Arguedas, de Conservamos por Naturaleza, “el Estado debe mejorar el servicio de gestión de residuos con un enfoque de economía circular mientras que nosotros debemos informarnos y dar el ejemplo para dejar una huella positiva”.

Trabajo

Una tendencia global será la expansión del teletrabajo en las grandes y medianas empresas que pueden permitírselo, así como el aumento del desempleo. Además, algunos rubros económicos como el comercio o el ocio ya se han reinventado de forma digital. Sin embargo, una mirada al trabajo, debe considerar que existen poblaciones como los adultos mayores o las mujeres, que han asumido una  mayor carga doméstica durante la cuarentena, quienes  pueden verse más afectados por estas dinámicas.

El Perú enfrenta un gran desafío: la informalidad. Para abril del 2020, 42% de peruanos había perdido su trabajo, de acuerdo a IPSOS. Por tanto, ante esta situación, el desempleo e informalidad han aumentado. El gobierno ha permitido que las empresas establezcan una suspensión perfecta para conservar a sus empleados en planilla, sin pagarles sueldo por un tiempo determinado. Asimismo, ha aplicado bonos sucesivos como el bono universal, que beneficiará a 75% de hogares. Sin embargo, ya existen denuncias de despidos arbitrarios o de familias vulnerables que no han sido beneficiarias del bono.

Las respuestas al trabajo en el Perú deben tener en cuenta algunos retos. La SUNAFIL, encargada de fiscalizar a las empresas, es aún un órgano muy débil que no tiene presencia en todo el territorio. Además, como señala el sociólogo Omar Manky, la desorganización del sector informal dificulta la comunicación con el Estado. Sin embargo, el Estado puede pensar en alternativas para ordenar mercados y galerías como, por ejemplo, asignar espacios temporales para evitar la aglomeración. En todo caso, existen un consenso en que esta es una oportunidad para impulsar la formalización de la pequeña y mediana empresa.

Ocio

La imposibilidad de salir de casa no ha detenido las propuestas de entretenimiento. A la oferta frecuente de series y películas en línea, se suman los rubros de deporte, teatro, música y fiestas, todas en formato virtual. Al inicio de la pandemia, empresas como Zoom o HBO, liberaron sus plataformas para felicidad de sus usuarios mientras que Netflix, incrementó sus suscriptores en 15.8 millones.

En nuestro país, el sector cultural ha sido golpeado. A la fecha, 90% de las organizaciones culturales se han detenido, lo que afecta a escritores, artesanos y actores. Ante las críticas, el Ministerio de Cultura ha destinado recursos a favor de personas naturales y jurídicas en actividades culturales en situación de vulnerabilidad. A cambio, los beneficiados deben presentar un plan de amortiguamiento.

La oferta mundial ha aterrizado en lo local. Compañías de teatro como “Los Productores” lanzaron obras virtuales mediante Zoom. Mónica Ross, actriz de la obra “Amigas del Cole”, considera que “el hecho que ahora sea por internet, está logrando tener un impacto en personas que jamás se vieron yendo al teatro. Nos estamos reinventando a través de productos que no son teatro, pero que se acercan porque los sentimientos son los mismos antes de levantar al telón”. De igual forma, los gimnasios vienen dando clases en formato online y fiestas como Cochinola ya pueden disfrutarse desde la comodidad de tu cuarto.

Vivienda y espacio público 

 

A nivel mundial, se espera que las nuevas viviendas integren espacios de teletrabajo o áreas exteriores privadas, así como una mejor ventilación e iluminación. Respecto al espacio público, algunos países han implementado medidas para garantizar el distanciamiento físico en el espacio público y organizaciones como el BID, apuntan a la necesidad de partir de los barrios como los grandes protagonistas.

En el Perú, el gobierno optó por una cuarentena obligatoria. Sin embargo, la pandemia visibilizó las condiciones de hacinamiento. Como revela la Encuesta Nacional de Hogares realizada por el INEI, aproximadamente 19% de hogares se encuentran en esta situación, con familias de 3 personas o más distribuidas en espacios reducidos. Con ello, quedarse en casa es una puerta al contagio. Asimismo, el déficit de espacio público nos juega en contra. Este es un espacio escaso, privatizado, en donde el ciudadano no participa y en donde su uso es limitado ya que no es visto como prioridad. 

Para Óscar Apaza, del colectivo UDEAL, “si comparamos los protocolos con nuestra realidad, vemos que en muchos casos es incompatible”. Los reportajes y estudios evidencian que estamos ante viviendas que carecen de las condiciones de ventilación recomendadas, que suelen contar con un solo baño compartido y en donde en muchos casos, ni siquiera hay acceso a agua potable.

Finalmente, respecto al espacio público, el colectivo considera que la privatización y el abandono de los espacios públicos es un problema. Un reto es responder al menor espacio habitacional con mayor espacio público ya que, como añade Óscar, “si al problema de las viviendas le restamos la limitación de realizar actividades de interacción social o recreativas, obtenemos una combinación tóxica para nuestra salud, no solo física sino mental”. Por tanto, es clave que se priorice el espacio público pensando en el ciudadano, desde la vereda hasta el parque, buscando que este espacio sea equitativo y bien distribuido en toda la ciudad.

 

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