Si has perdido el trabajo, hay algo que queremos decirte

El desempleo ha tocado la puerta de muchos, quizás también la tuya. Sí es tu caso, esta nota es para ti.

El mundo ha dado un giro inesperado. De pronto, la tierra perdió estabilidad y todos andamos de cabeza. La realidad cambió, los papeles se invirtieron y ahora los humanos estamos en confinamiento y uno de los efectos más fuertes de esta situación ha sido el desempleo.

Según el Panam Post, el COVID-19 ha generado desempleo en 14 millones de trabajadores a tiempo completo en América Latina y el Caribe mientras que para abril del 2020, 42% de peruanos no tenían trabajo. Si este es tu caso, seguramente por tu mente ya ha pasado la ola de preocupaciones que suelen acompañar al desempleo.

Solo hasta abril de 2020, 42% de peruanos habían perdido el trabajo.
Solo hasta abril de 2020, 42% de peruanos había perdido el trabajo.

Nuestro trabajo es la rutina segura del día a día. Y, si nos despiden ¿qué? Esta estabilidad se desvanece cual arena movediza y la incertidumbre sobre lo que pasará nos invade. Percibimos que el control ha salido totalmente del chat y, con su salida, llega una avalancha de ansiedad.

Es normal. Pasa que un trabajo no solo te da ingresos mensuales, tiene otras funciones un poco más profundas. Es lo que te hace sentir realizado, influye en tu identidad, en las metas que te propones y hasta en cómo te relacionas con otros. Hasta te hace sentir útil, ¿cierto? Entonces, al cortar una relación laboral, es válido y entendible que sientas emociones desagradables como la tristeza o preocupación, al percibir que te cortan estos beneficios y pensar en las posibles consecuencias.

Con todo esto puesto sobre la mesa, vayamos a la pregunta que realmente importa:

Si me despiden, ¿he fracasado?

Es muy fácil confundirte y pensar que es así pues muchas veces tiendes a asociar tu valía personal a adornos externos como un trabajo o un título profesional. Sin embargo, la valía personal no tiene nada que ver con tu desempeño laboral. La valía personal no se pierde al perder un trabajo pues es inherente a tu cualidad de ser humano.

Hay pensamientos que tomamos como verdades universales, pero no todo lo que nos decimos es verdad. Si bien no puedes controlar si te despiden o no, siempre puedes controlar cómo interpretas ese despido. Esto puede definir las consecuencias psicológicas y la motivación para continuar buscando un nuevo trabajo.

ES MOMENTO DE CAMBIAR DE PERSPECTIVA 


Quedarte sin trabajo no quiere decir que andes saltando en prados de margaritas luego de ser despedido o despedida. No es realista. Una perspectiva positiva involucra percibir al desempleo como una situación temporal, un hecho externo que no cuestiona tu valía personal. Esto no significa que las emociones desagradables van a desaparecer porque por algo existen y porque es entendible preocuparse por la estabilidad económica y las responsabilidades. Adoptar una perspectiva distinta implica en que las emociones consecuentes no serán paralizantes y te permitirán tomar acción. Pararte frente a esa nueva realidad, por más desafiante que suene, es seguir avanzando y mantener la motivación hacia el futuro para resolver este problema.

Según lo señalado por un estudio publicado en Escritos de Psicología sobre las consecuencias del desempleo, el afrontamiento ideal frente a este consta de un balance entre buscar un nuevo trabajo activamente y mantener espacios para distanciarte mentalmente de la situación, con el fin de permitirte recuperar el bienestar emocional.

Fuente: 72 kilos.

 

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