¿Cómo saber si estoy en una relación tóxica o sana?

Se sostiene la idea equivocada de que amar es soportar. Entregarse, tolerarse y dividirse. ¿Es esto realmente amar? Descubre la diferencia entre una relación tóxica o sana en nuestra nota.

Toda relación humana que contiene algún tipo de violencia es una relación tóxica pues influye negativamente en el bienestar mental, emocional y social. Un vínculo de pareja, amistad o familiar puede ser dañino. Para alguien externo es fácil detectar esta nube enfermiza pero para quien está dentro de este círculo espinoso, es difícil reconocerlo.

A. Banderas rojas de una relación tóxica

Darse cuenta que estás en una relación tóxica es difícil aunque todas las señales estén presentes.
Darse cuenta que estás en una relación tóxica es difícil aunque todas las señales estén presentes.

¿Cómo es una persona tóxica? Diversos autores indican que los vínculos tóxicos se asocian con conductas dependientes, sumisas y/o de dominancia. Es decir, se muestran en personas que tienden a ceder mucho ante el otro, que mantienen una necesidad afectiva excesiva o que desean imponer su poder como forma de control mediante la posesión.

#1. Una señal de alerta de que estás en una relación tóxica es cuando experimentas sentimientos de malestar la mayor parte del tiempo. Sentimientos de pena, culpa, estrés, frustración y angustia tiñen tu vida. Te puedes sentir menospreciado con burlas y sarcasmo o manipulado emocionalmente mediante chantaje, haciendo mayores los costos afectivos que las recompensas.

#2. Existe la necesidad exagerada de ser validado por ese otro hasta el punto de depender emocionalmente, lo cual conlleva a justificar el sufrimiento afectivo. Percibes demandas y hasta gestos hirientes pero tu mente empieza a tejer ideas que para justificar el daño. Frases como “me quiere a su manera”, “el amor es así”, “tal vez yo hice algo mal” se repiten dentro tuyo hasta que te las crees.

#3. La percepción de ti mismo y los demás se llena de negatividad. De pronto, no te gusta esa versión tuya. Simplemente no te gustas. Se deteriora tu autoestima y estabilidad emocional, lo que te debilita física y psicológicamente. Entras en batallas con tu entorno ya que a ninguno de tus amigos les agrada esa persona,  esto te lleva a aislarte, alejándote de amigos y familia.

B. Banderas verdes de una relación sana

Una relación sana permite el desarrollo personal, no es posesiva y genera bienestar.
Una relación sana permite el desarrollo personal, no es posesiva y genera bienestar.

#1. Una relación sana deja espacio para el desarrollo personal. Promueve el crecimiento y la expresión libre. Así, el vínculo no limita y permite la expresión de pensamientos, sentimientos y propósitos sin temor a la censura. El amor sano conserva tu esencia e individualidad, sin desgastarte ni necesitar al otro. Percibes que te perteneces.

#2. Aceptas al otro y te aceptan como un otro. Muchas veces, las expectativas son fuentes de conflicto. En una relación sana, los “deberías ser de este modo” se convierten en “preferiría que esto sea de este modo”. Observa las expectativas que tienes sobre tus relaciones ¿Son demandas o preferencias?

#3. Promueve sentimientos de bienestar. El vínculo es una gran fuente de fortaleza, seguridad, respeto y felicidad subjetiva. Percibes a tu ser querido como alguien flexible y sensible a tus sentimientos y necesidades. Cuando una relación es de calidad, puede convertirse en un factor protector: te protegen en lugar de hincarte lo que ayuda a sobrellevar situaciones difíciles.

El ser humano tiene un poder de adaptación increíble. Por eso es importante estar atentos al sufrimiento afectivo. Recuerda que amar no es aguantar. Y tú ¿te sientes bien en tus relaciones? ¿Qué significa amar para ti?

  • Te invitamos a revisar nuestra nota sobre dependencia emocional aquí.

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