Cuidarse para cuidar: 6 consejos para evitar el estrés

Cuidar a una persona que depende de ti, ya sea por alguna enfermedad neurodegenerativa u otra condición, puede ser un camino abrumador. En esta nota te contamos sobre cómo cuidarte a ti mismo para poder cuidar.

¿Sabías que cuidar también puede ser dañino? Hay personas que cargan con una gran mochila que surge como resultado del estrés prolongado de cuidar a alguien que no puede cuidarse a sí misma por complicaciones cognitivas, motoras y/o emocionales.

Enfermedades como el alzheimer, el cáncer y otras condiciones pueden generar  que la persona sea dependiente al cuidado de otra. El vínculo emocional y la falta de herramientas para afrontar esta situación, pueden hacer que esta tarea tenga un impacto negativo. 

Este síndrome suele ser silencioso. La carga física y psíquica, la complejidad de aceptar cambios inevitables en alguien que amas y la falta de tiempo para uno mismo ante una relación que puede ser absorbente, hacen aparecer señales de alerta.  Con todo esto ¿Cómo hacemos para cuidar.

¡Cuidarte para cuidar! 

Recuerda que tu salud influye directamente en la calidad de cuidado que das. No solo eso, la percepción de cuidado que tiene una persona influye en el bienestar de la persona enferma. Entonces, es importante priorizarte a ti. Aquí te dejamos algunos puntos a tener en cuenta para lograrlo: 

1. Ayúdate a organizarte: Organizar las visitas médicas, medicación y demás cuidados de una persona involucra recordar dosis, horarios y tomar decisiones. Por ello, es valioso ayudarse con recordatorios externos. Haz un cronograma con la medicación, utiliza envases organizadores para facilitarte la rutina y programa recordatorios. Si te equivocas, recuerda que es normal, un error no te hace mal cuidador.

2. D E L E G A, ¡Pedir ayuda está bien!

Diferentes investigaciones afirman que la percepción de apoyo que tiene un cuidador es fundamental en la reducción de la carga. Es humano llegar al límite, pide ayuda e involucra a familiares cercanos. Ellos pueden ayudarte con tareas de cuidado o, en todo caso, apoyarte en el plano económico, aliviando el estrés por los grandes gastos en salud.

3. Cuida sin descuidarte: Date tiempo, tú eres tu cuidador principal. No dejes de lado tus necesidades físicas, de relación ni de ocio. Asegúrate de cuidar tu sueño, mantén una alimentación saludable, reconoce las alarmas de estrés y agotamiento como indicio de que necesitas un respiro. Plantéate tiempos fuera de casa para hacer cosas que disfrutes. Otra buena opción es retomar viejos hábitos para centrar tu atención en ti mismo. 

4. Busca reconectar con otros: En la medida en que la situación vaya siendo más manejable es importante recuperar tu círculo social, pues aislarse no es la respuesta. Al contrario, sal de casa y date un tiempo para recuperar esas amistades o hacer nuevas. El calor humano es curativo y tus vínculos son una fuerte fuente de apoyo. 

Cuidar a nuestros seres queridos puede ser una tarea difícil. Foto: Pngtree.
Cuidar a nuestros seres queridos puede ser una tarea difícil. Foto: Pngtree.

5. Expresa tus sentimientos con alguien: Lidiar con el hecho de que la persona que amas está perdiendo su esencia es como un luto en vida y puede generar un profundo sentimiento de pérdida. Es necesario expresar lo que sientes respecto a esto. Comparte tus temores y experiencias con tus familiares o alguien cercano. Recuerda, es válido sentir. Estás haciendo lo mejor que puedes en la situación en la que estás. Y, así como la persona que cuidas merece tu cuidado, tu mereces ser cuidado y escuchado también. 

6. Pide ayuda profesional: Investiga y asesórate sobre el proceso de la enfermedad de tu ser querido. Solicita ayuda psicológica para apoyarte a afrontar el diagnóstico. Tanto la persona enferma como los familiares cercanos pueden pedir ayuda. A su vez, reconoce tus límites. Si llegado el punto, notas que ya no puedes manejarlo, es mejor buscar a un profesional que se encargue del cuidado total. 

Noticias Relacionadas