El día en que Alberto de Belaunde dio una lección al Congreso

Alberto De Belaunde ganó hoy un reconocimiento internacional a su labor a favor de igualdad en personas LGTBIQ+, un reconocimiento que llena de orgullo a un país que busca nuevos políticos.

Los últimos meses, nuestra política peruana ha estado yendo y viniendo en un limbo peligroso. Un enfrentamiento innecesario que terminó con una disolución constitucional que ya tiene una nueva fecha de elecciones. Y aunque cada uno extrañará a los suyos, hoy Alberto de Belaunde le ha dado una lección importante a gran parte del Congreso que se fue. El día de hoy, el ex congresista recibió el premio 2019 Tammy Baldwin Breakhtrough Award, un reconocimiento internacional a políticos que promueven la igualdad en personas LGBTIQ+.

Una agenda clara

En el 2017, un estudio mostró que la participación de representantes LGBTIQ+ en las elecciones generales era baja. Entre el 2006 y el 2016, solo dos congresistas electos declararon ser abiertamente gay: Alberto de Belaunde y Carlos Bruce.

Desde el primer día, el joven congresista dejó en firme sus prioridades. En noviembre de 2016, presentó nuevamente un proyecto de Unión Civil, que ya había sido rechazado en el 2013. De allí en adelante, la consigna quedó clara. Frente a un Congreso bastante conservador, poco dispuesto a dar su brazo a torcer en temas de género y orientación sexual, De Belaunde se convirtió en un vocero importante de quienes reclamaban igualdad y derechos.

Su proyecto sigue en Comisión, pero su carrera política solo se ha disparado. En el 2017, publicó “Más allá del arcoíris”, un libro que nos da una luz de esperanza. A través de 13 entrevistas a representantes LGBTIQ+, Alberto muestra cómo en otros países de América Latina esta puerta se está abriendo y llevando a compromisos para una sociedad más justa. Hoy, es el primer peruano en ganar un premio internacional por su labor.

Por más jóvenes en la política

Frente al político tradicional, de gestos duros y ceño fruncido, Alberto emana frescura. La seguridad con las que deja sus posturas en claro y la ironía que usa para responderle a los más viejos, resulta una invitación para que más jóvenes participen en política.

Sin embargo, lo que más rescatamos de él es su coherencia, lejana a un ansia de poder. Tras su renuncia a la bancada de PPK, de Belaunde tuvo que dejar quizás al puesto que más le permitiría aportar desde su frente: la presidencia de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos.

Su agenda, sin duda, no ha sido la más tradicional. Junto a proyectos de unión civil y reformas políticas, sus iniciativas incluyen la disminución del plástico de un solo uso, la legalización del cannabis medicinal y la esterilización de perros callejeros. Pero, en todo su tiempo de congresista, Alberto ha sido consecuente con sus ideales. Ha decidido no quedarse callado frente a la homofobia y la discriminación. En un país donde la desigualdad sigue siendo un problema tan grande, esta es una señal para apostar por políticos distintos.

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