Eme: una voz peruana en defensa de la identidad sexual y cultural

Eme es una persona de género no binario, activista, disidente y abiertamente trans que se hace necesaria en nuestra escena local musical.

En junio de 2019, Eme lanzó el videoclip El Grito, una de sus tradiciones para celebrar el Orgullo LGBTIQ+. Con giras en Irlanda y México y un sonido que nos llena de emoción y nos escarapela desde la primera nota, elle[1] es una apuesta disidente y activista que debe escucharse.

Esa irrupción se enraíza y potencia en un mensaje complejo, que entre dolor y orgullo construyen las identidades de la diversidad sexual. Desde la curaduría en su vestimenta hasta la última pieza de cada experiencia musical, Eme se hace escuchar. En esta nota, una mirada sobre su historia de activismo trans y la música contemporánea que incorpora ritmos tradicionales.

Una apuesta muy única

Eme creció en una familia musical, de guitarristas amantes de la música criolla y andina, lo que le animó a perseguir la música como disciplina y a graduarse de la Escuela de Música de la PUCP. “Indoblanquinegros”, conjunto de música fusión, fue el resultado de uno de sus primeros proyectos musicales, en colaboración con amigos de su casa de estudios.

Con el tiempo, exploraría la música tradicional peruana, género que haría suyo. Y no será sino hasta el año 2017 que graba su primer disco: Raíz/ES. En Raíz/ES, redescubre y nos comparte los sonidos andinos y criollos que le hicieron ser quien es. Su música es una apuesta híbrida que toma la identidad en un lugar como el Perú y, que aún más importante, se levanta con una nueva forma de protagonismo.

Con Eme, la música tradicional no solo está siendo fusionada con elementos contemporáneos sino bajo un nuevo elenco. Es una persona que se denomina como abiertamente marica quien toma las riendas esta vez.

Eme, ritmos con identidad

La esencia de su sonido se relaciona con la centralidad que la identidad asume en su proyecto musical. “Suena a revolución. Yo canto como una posibilidad de transformar la ira”, cuenta cuando le preguntamos a qué suena. Y el resto de lo que compone su proyecto nos ayuda a entender en qué la transforma.

Eme se identifica como una persona de género no binario. Y trabaja activamente para aportar, a través del arte, a la difusión de un mensaje de orgullo y resistencia como parte de la comunidad LGBTIQ+. Con el paso del tiempo esta misión política ha tomado muchas formas. Desde videoclips que va más allá de la diversidad sexual para celebrar también el tamaño, raza y edad que la componente hasta sus presentaciones en vivo, donde prioriza a un equipo de producción y músicas mujeres y personas de la diversidad sexual.

Otra gran arteria de su trabajo es la enseñanza. Una muestra clara es la Escuela Libertad, una apuesta política autodefinida como transfeminista que fomenta un espacio seguro para personas del espectro trans y mujeres diversas, con el objetivo de fomentar una comunidad solidaria y de cuidado mutuo desde las experiencias compartidas.

Queda claro que Eme busca transmitir lo que lleva dentro con elementos que garantizan precisión en lo que busca representar. Y eso es lo importante, que su voz sea visualizada en su esplendor disidente. Una voz, que, en definitiva, no debe perderse en la escena local.

El dato

[1] Empleamos el pronombre elle, forma lingüística de enfoque inclusivo, en respeto y fidelidad a la identidad que mejor representa al artista en este caso.

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