Soldado de tinta: Pedro Salinas y el periodismo de investigación

Vía Expresa conversó con Pedro Salinas, sobre el periodismo de investigación, sus retos y su aporte a la democracia.

Escritor, entrevistador y periodista, Pedro Salinas es una figura destacada en su campo: a primera vista, asienta como una persona cálida, de sonrisa franca y gesto moderado, pocos sospecharían que detrás de ello, se esconde una de las plumas más críticas del periodismo, acostumbrada a sufrir censura y a enfrentar la presión de políticos, empresarios y hasta curas.

Salinas es un periodista old school, de la época en la que el oficio no consistía en ‘voltear’ contenido online, sino en investigar y reportar. Su última investigación aterrizó una serie de cuatro libros que reveló abusos sexuales, físicos y psicológicos a jóvenes y adultos miembros de la organización religiosa Sodalicio de Vida Cristiana. Las represalias lo embarcaron en una engorrosa batalla legal de la que casi no salió bien librado. A poco de presentar el cuarto libro de la serie, conversó con Vía Expresa sobre su oficio, el periodismo de investigación.

¿Qué te motivó a entrar en el periodismo de investigación?

El caso Sodalicio. Antes de eso, yo solo había hecho crónicas o investigaciones menores, por llamarlas de alguna forma. Este caso fue importante, de proporciones grandes y es por eso que yo me tiro a la piscina con Paola Ugaz, fundadora de IDL Reporteros, que es una gran periodista con destacada trayectoria. Con su colaboración nos metimos en esta historia que es complicada, escandalosa y que nos tomó 5 años de investigación. En ese momento era un tema delicado porque nadie se metía con la Iglesia. Es un caso que sigue abierto en la Iglesia católica, en el poder judicial y en el congreso de la república.

Más allá de la curiosidad ¿qué hace/caracteriza a un periodista de investigación?

Más que curiosidad, era la necesidad de que se conociera la verdad. Que todo salga flote, porque todo estaba encubierto y eso me motivó más a escarbar. Sobre todo, por el compromiso con las víctimas. El caso Sodalicio no fue como investigar un desfalco o un tema de corrupción, que es lo común ahora. No, esto era un tema que tenía que ver con víctimas y derechos humanos. Si bien las víctimas sexuales, en número, son menos respecto al grupo más grande de víctimas de abuso físico y psicológico o las víctimas de esclavitud moderna, el daño que les hicieron a todos es profundo, y el apoyo que les brindaron fue francamente mezquino. Hay causas y temas que te llevan hasta el final, a investigar hasta las últimas consecuencias.

¿Cuál es el estado del periodismo de investigación peruano? ¿A qué lo atribuyes?

Los medios, hoy más que nunca, tienen menos recursos que antes, porque la publicidad se ha diluido y se ha ido a otras cosas, retirándose de los medios convencionales, sin irse a los medios digitales. Entonces, a pesar de eso hay un periodismo de investigación importante en el Perú. Lo ves en el caso de El Comercio, IDL Reporteros, Ojo Público, la gente del Útero. Se puede ver en los periodistas que hacen investigación de verdad. Además, están los ‘freelancers’ eso es más precario todavía, porque nosotros no teníamos un departamento legal que nos defienda, ni un periódico grande que respalde la investigación, nosotros hemos financiado los cinco años de investigación sostenida, con viajes y todo porque simplemente había que hacerlo. Es difícil, pero se hace porque se tiene que hacer.

¿Cómo el periodismo de investigación contribuye a la democracia?

Lo que hace el periodismo es revelar aquello que el poder, en mi caso el poder religioso, no quiere que se sepa. En el Congreso de la República, hemos visto de la manera más arbitraria e insensible, como ellos mismos decidían la compensación de cada víctima. Siempre están las ganas de que la verdad salga a la luz, pero en el caso del Sodalicio también existía la búsqueda de justicia para las víctimas. Es un problema la falta de recursos y la persecución por parte de gobiernos que se imponen como regímenes, o donde la democracia es precaria y las instituciones son muy débiles. En el Perú está claro que el Poder Judicial es un instrumento para amedrentar periodistas. No te matan, pero te persiguen.

Armado con la pluma y terquedad, Pedro Salinas no parece tener intención alguna de retroceder un ápice a pesar de la reacción del clero. Todo lo contrario: cual soldado de la tinta, continúa escribiendo, investigando y difundiendo impertérrito a las represalias desde su espacio ‘La voz a ti debida’, en el portal La Mula, con la tenacidad del periodista que es periodista por amor al oficio de difundir la verdad.

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