Dinos qué tipo de piel tienes y te diremos cómo cuidarla

Nuestra piel es un tesoro que debe ser bien cuidado. Sin embargo, para lograrlo, debemos saber bien qué piel tenemos.

La salud de la piel es un tema que preocupa a todos por lo menos una vez en la vida. Ya sea por molestos brotes de acné, resequedad u otros factores problemáticos, las mascarillas, jabones, cremas y tratamientos clínicos son cada vez más populares en nuestros carritos de compras.

Específicas para cada tipo de piel, las rutinas (faciales y corporales) son vitales para mantener nuestro órgano más grande saludable y en equilibrio. Contrariamente a lo que indican algunas empresas cosméticas, no es necesario enfocarnos en una marca específica más allá de que cumpla los estándares de calidad.

Uno de los factores más importantes para el cuidado y el equilibrio de la piel es la rutina que seguimos para limpiarla, a continuación te dejamos unos consejos para aprender a cuidar tu piel sin dañarla.

1. Piel Normal

Este tipo de piel, contrario a su nombre, es el más complicado de encontrar, se refiere a una piel en buen equilibrio o ‘eudérmica’. Su textura es suave, lisa y con poros finos; la piel normal tiene la ventaja de ser muy adaptable y responder bien ante los cambios de luz y temperatura.

¿Cómo cuidar una piel normal?

El cuidado de la piel normal es bastante sencillo. Dado que sus poros son bastante finos, la limpieza debe hacerse con un jabón suave con ph neutro, de preferencia de glicerina. Las personas con barba deben considerar que el vello facial grueso puede albergar agentes contaminantes, así que es importante mantener un aseo constante de la zona.

Es recomendable utilizar una toalla limpia o un cepillo suave de silicona al final del día para ayudar a una suave exfoliación de la piel y la limpieza de zonas que acumulan grasa y contaminación a lo largo del día. Un par de veces a la semana puedes utilizar una mascarilla para hacer una limpieza profunda, de acuerdo a las necesidades de tu rostro.

Es importante recordar que la piel normal, a pesar de lucir sana y fresca regularmente, también necesita hidratarse para poder prevenir su envejecimiento o deterioro antes de tiempo.

El cuidado de la piel normal es bastante sencilla pero debes tener una rutina. Foto: Hablemos Claro.
El cuidado de la piel normal es bastante sencilla pero debes tener una rutina. Foto: Hablemos Claro.
2. Piel Seca

Denominada ‘xerosis, la piel seca puede presentar diversas manifestaciones: rugosidad, descamación, pequeñas grietas, enrojecimiento, inflamación, rigidez constante y picores. Este tipo de piel suele ser sensible y puede irritarse fácilmente.

¿Cómo cuidar una piel seca?

La piel seca suele presentar una insuficiencia de agua y grasa, por lo tanto es recomendable beber el agua suficiente (alrededor de 2 litros diarios) para reducir la sequedad. Presta atención a tu dieta ya que una piel seca puede ser la manifestación de una falta de nutrientes y vitaminas.

Este tipo de piel puede perder grasa y firmeza al ser expuesta al calor en la ducha o la sobreexposición al sol, así que evita las duchas extremadamente calientes y aplica bloqueador a partir de 50fps. Las personas con barba deben considerar su limpieza con un jabón o shampoo suave.

Lo mejor para cuidar este tipo de piel es evitar los productos con agentes irritantes como astringentes con base de alcohol o jabones tradicionales. Decantarse por un humectantes suaves, enriquecidos con úrea o lactato, al igual que por un jabón humectante.

La piel seca suele ser sensible y puede irritarse fácilmente. Foto: Clikisalud.
La piel seca suele ser sensible y puede irritarse fácilmente. Foto: Clikisalud.
3. Piel grasa

Este tipo de piel presenta poros grandes, visibles y una clara brillantez, causada por la sobreproducción de grasa. Normalmente es propensa al acné y presenta una textura irregular y espesa.

¿Cómo cuidar una piel grasa?

Este tipo de piel es muy vulnerable a la contaminación externa y al maltrato accidental en el intento de erradicar la grasa. Productos a base de alcohol y astringentes pueden eliminar el problema momentáneamente, pero para realmente ayudar a tu piel a estar equilibrada, ésta necesita una rutina adecuada.

Por el tamaño de sus poros, la piel grasa es propensa a acumular contaminación y obstruirse, entonces es importante limpiarla en la mañana y en la noche con jabones y cremas con base de gel, evitando los productos con bases oleosas. Procura cambiar tu toalla de rostro y fundas de almohada frecuentemente, al tener constante contacto con tu piel y cabello pueden retener agentes contaminantes.

El sol puede lesionar la piel grasa, generando una sobreproducción de sebo en la piel, es recomendable buscar protectores superiores a 50fps no grasosos.

Los poros abiertos son una característica de la piel grasa, que tiene un cuidado especial.
Los poros abiertos son una característica de la piel grasa, que tiene un cuidado especial.

Un cuidado apropiado de tu piel te ayudará a sentirte más saludable, así que observa tu piel, elige una rutina y síguela hasta ver resultados.

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