«Toy Story 4» nos dejó uno de los mejores cierres

La que parecía ser una película realizada solo para extender la franquicia comercial termina sorprendiendo y perfilándose como la más madura de la saga. Nosotros ya vimos «Toy Story 4» y aquí te dejamos nuestra reflexiva y emotiva reseña.

Recuerdo claramente cuando una tarde de domingo, en 1995, mi padre nos llevó a mí y a mi hermano a ver «Toy Story». Tenía 6 años y era una de mis primeras experiencias en el cine. Lo inusual de esta película animada era ver una animación por computadora distinta a la de los clásicos dibujos animados. Con esto Pixar se daba a conocer en el mundo y la historia de los juguetes calzaba a la perfección.

Algo que nunca olvidaré de esta experiencia fue el hecho de que mi padre salió gratamente sorprendido. No era una simple película animada para niños, había algo en su historia que la hacía especial y vigente, incluso para un adulto. ¿Sería quizás el hecho de conocer el propósito de un juguete en la vida de un niño?

Hoy, 24 años después, es hora de hablar de todas las sensaciones que nos produce la nueva historia de esta siempre emotiva saga.

Tras cerrar todo un ciclo con las tres primeras películas, creímos que las aventuras de los juguetes habían acabado. Finalmente, el tiempo de vida de los juguetes pertenecía a la infancia de Andy —quien creció al mismo tiempo que nosotros— y, tras pasar a manos de Bonnie, ya no habría más temáticas sobre las que hablar. ¿O si?

«Toy Story 4» sorprende al mostrarnos qué pasa después y crea una historia propia, con un giro arriesgado, que la convierte en una película memorable: divertida para los niños y reflexiva para los adultos.

Esta no es otra aventura más de los juguetes, esta es la evolución existencial de Woody, quien toma el protagonismo de toda la trama.  Los tiempos han cambiado y Woody no es el juguete favorito de Bonnie. Pese a ello, él —fiel a su naturaleza de comisario— asume esta situación y permanece como líder del grupo, trabajando con todos para hacer feliz a su dueña.

Toy Story 4 nos trae una entrega que sorprende con nuevos personajes. Foto: Difusión.
Toy Story 4 nos trae una entrega que sorprende con nuevos personajes. Foto: Difusión.

La llegada de Forky, un tenedor de plástico convertido en juguete, será la prueba de fuego. Forky se niega a asumir su naturaleza y cree que su lugar está en la basura, huyendo repetidas veces. Sabiendo lo mucho que significa Forky para Bonnie —ella lo hizo con sus propias manos—, Woody decide recuperarlo a toda costa. Con este punto arrancan las aventuras que traen a la luz muchas preguntas que demuestran la naturaleza humana de los juguetes: ¿Cuál es el propósito de un juguete? ¿Qué pasa cuando ya no te necesitan? ¿Hasta qué punto se deben cumplir las reglas o seguir a tu «voz interior»?

Esta nueva «misión rescate» es diferente para Woody: rescatar a Forky y convencerlo de su propósito es también encontrar su propio propósito tras la partida de Andy.

La película funciona bien, tiene con un ritmo ameno y momentos divertidos. Lo único que se hace extrañar es la participación protagónica de clásicos personajes como Rex, Slinky o el Señor Cara de Papa. En su lugar tenemos a Bo Beep, la muñeca de porcelana empoderada y aventurera que fue un viejo amor de Woody;  Ducky y Bunny, dos irreverentes peluches de feria; Giggle McDimples, una muñeca policía en miniatura; Gabby Gabby, una muñeca de una tienda de antigüedades; y a Duke Caboom, un muñeco canadiense que realiza acrobacias —este último con la voz de Keanu Reeves, porque tenerlo en el cine nunca es demasiado —.

Existía la sensación de que una cuarta película no funcionaría y destruiría el legado construido con la trilogía. Sin embargo, es el mejor cierre que ha podido tener esta historia. Además de saltarse los estereotipos del clásico antagonista y tener un final inesperado, nos encontramos, de una manera más expresa, con un universo de juguetes que se cuestionan muchas cosas, al igual que cualquier ser humano adulto.

Los juguetes simbolizan una etapa en nuestras vidas, recuerdos de una infancia que ya no volverá. Son sus voces en esta película las que nos permiten darnos cuenta de esa evolución. Todos en algún momento nos cuestionamos y tomamos decisiones como Woody, y es que de eso se trata crecer.

Y sin duda alguna, el cierre, con la canción “The Ballad of the Lonesome Cowboy” (La balada del vaquero solitario), cuya letra parece ser cantada por Woody, le da un emotivo final a las escenas poscréditos. Imposible no soltar unas lágrimas.

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Este será un adiós, hasta que los ejecutivos de Pixar decidan darnos la sorpresa con otra entrega, con más historias y un nuevo ciclo por iniciar (¡ojalá así sea!).

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