El orgullo de seguir luchando por la igualdad

La Marcha del Orgullo se celebrará este sábado. Y aunque cada vez es más la aceptación y menor el temor en las calles, aún queda una agenda pendiente para lograr la igualdad.

María Claudia Augusto y Renato Jiménez

El fin de semana, una asociación organizó una feria independiente bajo la temática Pride en Barranco. La sorpresa notoria: adolescentes, desde los 13 a los 21 años, llenaron el local armados de pines LGTBIQ+, polos con frases y peinados de colores. Muchos de ellos, acompañados de sus padres. Si hace diez años lo común era esconderse, hoy es cada vez más común salir al frente con seguridad y orgullo. Así de cabras nos queremos.

Y aunque la opinión pública parece estar cambiando, según el IEP del 2016 al 2019 el rechazo a la homosexualidad ha bajado en 11 puntos, aún la agenda es larga. Como diría Melisandre, la noche sigue siendo oscura y llena de terrores.

Conocernos para entendernos

En el Perú, no existe una cifra oficial de la población LGTBIQ+. Un esfuerzo reciente fue la realización de una encuesta por la INEI que fue respondida por tan solo 12 026 personas de la comunidad.

Las limitaciones fueron claras: la encuesta fue virtual, el 72% de las respuestas fueron hechas por jóvenes y 2/3 provinieron de Lima, registrando una participación mínima en regiones como Pasco y Huancavelica. Sin embargo, dice el dicho, por algo se empieza.

Algo que salta a la vista es que el 56% de personas aún tienen temor a expresar su orientación o identidad de género por miedo a ser rechazados por sus amigos, familiares o compañeros de trabajo. Esto tiene sentido si consideramos que el 62,7% sufrió violencia. En efecto, 8 de cada 10 personas señala haber sido víctimas de gritos y amenazas, lo que tiene un impacto en el desarrollo de nuestra vida diaria.

En Ecuador, recientemente, el Tribunal Constitucional falló a favor del matrimonio igualitario.
En Ecuador, recientemente, el Tribunal Constitucional falló a favor del matrimonio igualitario.

Entonces, seamos claros. Aunque en muchos espacios hay más tolerancia y aceptación, la comunidad aún camina con miedo por las calles. Pocos son los que denuncian y menos los que saben a dónde acudir. La garantía de estos derechos debería provenir del Estado, ¿pero qué hace este por nosotros?

La vuelta a la política

Desde el retorno a la democracia, nuevas agendas como la de derechos LGTBIQ+ han liderado la discusión pública mundial. La lucha ha dado frutos. Actualmente, 30 países han aprobado el matrimonio homosexual y una docena permite la unión civil.

Esto no es propio de “países desarrollados”, como argumentan algunos. La realidad está a la vuelta de la esquina. Argentina, Colombia o más recientemente Ecuador, han sido claros: la unión entre parejas de un mismo sexo es legal. Y fuera de la órbita europea, la ola sigue: Sudáfrica, Taiwán y Nueva Zelanda también dado pasos positivos en la materia. Sin embargo, el matrimonio no es la única demanda: el reconocimiento de la identidad y un espacio sano, sin discriminación, articulan el centro de los pedidos.

En el Perú, el debate está dividido. En el juego grande, el Poder Ejecutivo y Judicial parecen caminar en la misma línea. El primero, ha impulsado el enfoque de género en el currículo educativo con el fin de romper estereotipos.  “Queremos formar personas respetuosas a la diversidad”, sentencia la Ministra de Educación. El Tribunal Constitucional, por su parte, ha dado fallos importantes. En abril, por ejemplo, reconoció la validez del matrimonio entre Susel Paredes y Gracia Aljovín, celebrado en Miami. Además, a nivel local, algunos municipios de Lima Metropolitana, incluyendo a la comuna limeña, han prohibido la discriminación a personas LGTBIQ+.

En el Perú, se reconoció la validez del matrimonio entre Susel Paredes y Gracia Aljovin. Un orgullo para la comunidad. Foto: Crónica Viva.
En el Perú, se reconoció la validez del matrimonio entre Susel Paredes y Gracia Aljovin. Un orgullo para la comunidad. Foto: Crónica Viva.

Sin embargo, el Congreso ha bloqueado varias iniciativas. En una lucha frontal contra lo que llaman “ideología de género”,  ha promovido proyectos de ley, interpelado a la mayoría de Ministros de Educación e hibernado proyectos a favor de la población LGTBIQ+. Propuestas a favor la de Unión Civil y la identidad de género, permanecen en Comisión desde diciembre de 2016 sin ser si quiera discutidas.

Caminos a seguir

Los grandes cambios precisan de aliados tanto fuera como dentro del Estado. Si bien la población es cada vez más consciente de la importancia de reflexionar sobre el género, pues solo 17% se encuentra en contra de estas políticas, es necesario generar respaldo en la opinión pública.

Tres estrategias para el corto plazo. Primero, la movilización. Las marchas pueden tener un impacto directo en la política. La marcha “Ni Una Menos” marcó un antes y después en la lucha contra la violencia a la mujer. La marcha pacífica del Orgullo muestra que ni somos pocos ni estamos solos.

Segundo, seguir recurriendo a instancias judiciales. El trabajo lento, profesional y silencioso puede generar cambios en las reglas de juego. Finalmente, elegir mejor a nuestras autoridades. Entre el 2006-2016 solo se presentaron 24 candidatos abiertamente LGTBIQ+ en el país. Su elección no garantiza que lucharán por estos derechos, pero nos acercan más a un ideal de igualdad.

El dato
  • La Marcha del Orgullo se realizará el sábado 29 de junio, partirá del Campo de Marte a las 2:00 p.m.

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