LGBTIQ+

“No tengo un hecho específico con el que diga “en este momento me empezaron a gustar las chicas”, creo que siempre lo supe sin darme cuenta o sin querer darme cuenta. Con las mujeres me permito sentir, libero mis barreras, soy realmente yo. Decir que era bisexual era más fácil, hasta que comprendí que ser lesbiana no tenía nada de malo. Me siento orgullosa de sentir que no me tengo que esconder de nadie, de no esconderme más de mí misma. Ver a personas que no conozco, siendo cada vez más y felices aquí y en otras partes del mundo, eso me llena de orgullo.” – Noelia, 25

 

“Siempre he sido homosexual, yo nací homosexual. Tampoco es que vaya con un cartel diciendo “soy gay”, pero no tengo ningún problema en decirlo. Antes tenía miedo y algunos prejuicios pero hoy estoy orgulloso de admitirme como gay y de educar al resto. Esta será mi segunda marcha y de eso se trata, de una lucha constante.” – Manuel, 24.

 

Hay mucho trabajo para construir cada vez espacios más seguros. Es importante ir a la marcha por un tema de visibilidad, para recordar que seguimos en la lucha y que muchos no pueden decir abiertamente que son gays, trans o bisexuales. La marcha no es “mírenme aquí estoy, para los heterosexuales”, es “mírennos, aquí estamos, los podemos recibir”. – Mario, 30.

 

“Cuando empecé a identificarme como hombre trans, mi cuerpo empezó a tener más utilidad. Mientras más me descubría trans, más me pegaba a la feminidad. Me di cuenta que soy un hombre bastante femenino y que mi rechazo a la feminidad era porque me recordaba todo lo que no quería ser. Me siento orgulloso de haber aprendido a aceptar y a amar mi cuerpo”. – Isa, 22.

 

“Cuando empecé a identificarme como hombre trans, mi cuerpo empezó a tener más utilidad. Mientras más me descubría trans, más me pegaba a la feminidad. Me di cuenta que soy un hombre bastante femenino y que mi rechazo a la feminidad era porque me recordaba todo lo que no quería ser. Me siento orgulloso de haber aprendido a aceptar y a amar mi cuerpo”. – Isa, 22.

 

“Un día estaba jugando fútbol y me gritaron gay luego de patear mal. Tenía 14 años y no sabía qué significaba esa palabra. Cuando lo busqué en Google, me di cuenta que me identificaba mucho con eso. Pero, en verdad, no me gusta encajar en la idea de ser hombre o mujer. No siento que encajo en ningún modelo sino en el mío, donde me permito expresarme y ser quien soy. Creo que el conocerme, amarme y abrazarme es lo que yo celebro.” – Jhonny, 25.

 

“Cuando estoy en el escenario y veo a la gente riéndose, mi misión está cumplida. Eso es todo lo que quiero. Si se quieren reír de mí o conmigo, no importa. Que se diviertan. Cada vez más, las personas se están dando cuenta que los drags somos grandes artistas: bailamos, cantamos, actuamos, nos cosemos el vestido, nos hacemos los pelos. Si bien es un proceso, hay mucha más aceptación que hace diez años.” – Xanaxtasia, 25.

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