7 razones por las que nos encantan los clásicos de Disney

A propósito del estreno de «Aladino» y cercanos a ver la nueva versión de «El Rey León» elaboramos una reflexión nostálgica que nos confirma por qué siempre nace un sentimiento mágico al ver el castillo y los fuegos artificiales en los inicios de cada película Disney.

Pensar en Disney es trasladarnos, inmediatamente, a algún recuerdo de infancia. Con solo nombrarlo nos viene una carga de significado que engloba magia, personajes entrañables, finales felices y una gran lección.

Disney ha sabido aprovechar muy bien esa nostalgia para seguir capturándonos —aún adultos, adaptando los clásicos animados con los que crecimos a versiones actuales live action. Esa emoción que nos transmitían los dibujos animados cuando éramos pequeños hoy las disfrutamos en versiones con actores de carne y hueso.

¿Por qué aún adultos este mundo mágico nos llama tanto la atención? Quizás estas 7 razones puedan explicarlo:

1. Las canciones que no se van de nuestra cabeza en días

Una película clásica de Disney viene acompañada de una lista de canciones originales, canciones que narran las aventuras y desventuras de los protagonistas y que luego serán popularizadas en las versiones más comerciales por los cantantes del momento. Cómo olvidar la pegajosa «Hakuna Matata» de «El Rey León», «Yo soy tu amigo fiel» que Woody cantaba en «Toy Story» o la megapopular «Libre soy» de Frozen. Actualmente, el cover de «Un mundo ideal» de «Aladino» ocupa lugar en los ránkings.

¡Admitámoslo! Todos hemos cantado o tarareado estas canciones en algún momento, y dicho momento tiene el sello Disney.

Algunos de nuestros clásicos de Disney favoritos vienen con coreografía incluida. Fuente: Giphy.
Algunos de nuestros clásicos de Disney favoritos vienen con coreografía incluida. Fuente: Giphy.
2. Historias que nos dejan una moraleja (o al menos eso intentan)

Toda película para niños se gana ese título —y la clasificación de «apta para todos»— porque contiene una gran lección. Al margen de si esa lección es más entendible para un adulto que para un niño, el subtexto de toda historia Disney nos deja un mensaje y conmueve corazones.

«Cenicienta» suele repetir la frase «Ten coraje y sé generosa», «La Bella y la Bestia» reflexiona sobre la belleza interior, «Aladino» nos enseña a «ser nosotros mismos», de manera similar a «Dumbo» en donde aprendemos que «lo que te hace diferente al resto puede hacerte excepcional». Mención especial tiene la premiada «Coco» que nos recuerda el valor de la familia y aquellos seres queridos que ya no están.

¡Saquemos nuestros pañuelos!

Imposible no llorar. Fuente: Giphy.
Imposible no llorar. Fuente: Giphy.
3. Los personajes entrañables (no necesariamente protagonistas)

La nostalgia por una película Disney comienza por el cariño e identificación que le cogemos a alguno de los personajes. En el fondo, sus características exageradas o desventuras nos llevan a pensar en las nuestras. Y no podemos referirnos a los protagonistas sin destacar la gran labor de los también entrañables personajes secundarios.

«El Rey León» no es lo mismo sin Timón y Pumba; «Aladino» no tendría historia sin el Genio; «La Bella y la Bestia» no hubiese funcionado para niños sin la señora Potts y Chip y en «Frozen» agrega el toque de humor Olaf.

Hakuna Matata, una forma de ser. Fuente: DIsney.
Hakuna Matata, una forma de ser. Fuente: DIsney.
4. La impecable producción

De dibujos animados a animaciones por computadora, y de estas a adaptaciones en live action. Y estas dos últimas con un despliegue visual espectacular. Vale destacar la gran transformación y mágico vestido de Cenicienta, la representación del castillo de “La bestia” o los colores y calidez de Agrabah, la ciudad de Aladino.

En dibujos o con personajes de carne y hueso, los clásicos de Disney han logrado robarse nuestro corazón. Fuente: Disney.
En dibujos o con personajes de carne y hueso, los clásicos de Disney han logrado robarse nuestro corazón. Fuente: Disney.
5. La construcción del mundo mágico

Complementando lo mencionado en el punto anterior debemos decir que nada supera la careta inicial de cada película de Disney que nos introduce en la realidad especial que vamos a presenciar: el castillo mágico con fuegos artificiales y la música siempre tendrá un espacio en nuestros corazones.

¿Quién no dio un respiro feliz con esta intro? Fuente: Disney.
¿Quién no dio un respiro feliz con esta intro? Fuente: Disney.
6. Regresamos a nuestra infancia (y nunca pasarán de moda)

Imposible no pensar en los cuentos clásicos como «La Bella Durmiente», «La Cenicienta» o «Blancanieves» y sus versiones en dibujos animados hechas por «La casa de Mickey Mouse». Como estas versiones, muchas otras películas llegaron a la cartelera local, a la pantalla de nuestra TV o a la colección de cintas VHS que nuestros padres guardaban para mostrárnoslas antes de ir a dormir o entretenernos algún domingo. Todas representan una parte de nuestra infancia, encierran alguna anécdota familiar o con grandes amigos, que luego trasladaremos a nuestros pequeños hermanos, sobrinos o incluso hijos.

7. Porque en el fondo… nos gustan los finales felices…

Disney sigue vigente después de 95 años porque construye un mundo mágico —a través de sus canciones, efectos visuales y personajes entrañables—  que nos permite escapar de la realidad, no siempre bella y ordenada como en la ficción. No importa lo que pase, los protagonistas siempre lograrán sus objetivos y aprenderán una gran lección. Y desde el otro lado de la pantalla, nosotros habremos disfrutado la experiencia.

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