«Capitana Marvel»: una heroína para las nuevas generaciones

«Capitana Marvel» es la primera película del universo cinematográfico de Marvel con una protagonista femenina y, además, es la última parada antes del gran cierre de la franquicia de «Los Vengadores», con «Endgame», que se lanza en abril. Nosotros ya la vimos y aquí la comentamos.

Amnesia noventera

Cuando conocemos por primera vez al personaje de Brie Larson, este se llama Vers, y es una guerrera del Imperio Kree. Dicho imperio se encuentra en guerra con los Skrulls, una raza capaz de transformarse en cualquier ser vivo, habilidad que ellos utilizan para infiltrarse en distintos planetas y luego atacar desde dentro.

La película nos introduce en un universo desconocido que debe explicado a grandes rasgos en los primeros minutos. Lamentablemente nuestra guía es también una desconocida a este ambiente, y, peor aún, a ella misma. Vers, posteriormente Capitana Marvel, no recuerda su pasado y eso es algo que lastima la película de inicio a fin.

Un arco argumental del descubrimiento de una identidad pasada perdida depende de mantener una intriga constante que, a la vez, debe ir soltando información nueva que reemplaza a la ya obtenida. Audiencia y protagonista deben saber exactamente lo mismo para que esto se dé, pero en una de las primeras secuencias de la película la audiencia ya puede inferir la procedencia de Vers y el misterio desaparece.

Sin embargo, Vers continúa en búsqueda de respuestas, las que ya resultan casi obvias para el espectador. La motivación principal del personaje deja de ser atrayente en ese sentido. Lo bueno es que, inmediatamente, la dinámica de la situación se transforma en una suerte de historia de «pez fuera del agua» en la que Larson deberá adaptarse a la vida en los Estados Unidos durante los años noventa.

Este es un recurso que nos recuerda a la «Mujer Maravilla» de Patty Jenkins (2017), donde Diana es sacada de su natal Themiscyra y llevada a la Inglaterra de la Primera Guerra Mundial. La incapacidad  de Diana para adaptarse a su nuevo entorno es razón de comedia y aquí sucede algo similar. Y las comparaciones no terminan ahí: al igual que en «Mujer Maravilla», la Capitana Marvel es acompañada por un personaje masculino menos poderoso que ella relacionado al ejército que le sirve como conductor por el nuevo mundo que se le presenta. El pez fuera del agua se convierte en una «buddy movie».

En esta oportunidad hay que agradecer que no hayan forzado un interés romántico a la protagonista y que, por el contrario, se hayan enfocado en otras relaciones como las que tiene con su mejor amiga, una piloto de guerra que pudo ser más desarrollada y que termina siendo incluso más útil que el mismo Nick Fury.

«Capitana Marvel». Foto: RPP.
«Capitana Marvel». Foto: RPP.

Lo que sí trae de nuevo «Capitana Marvel» es este enfoque a la decepción de una guerrera que se da cuenta de que ha venido luchando una guerra injusta e inmoral. Ello le permite cerrar mejor que la Mujer Maravilla. La Capitana puede no estar segura de quién es, pero sabe qué no quiere ser y decide dejar de responder ante otros para forjar un nuevo yo.

«No tengo nada que probarte», dice, y es verdad. No es coincidencia que todo su potencial se desate cuando decida dejar de escuchar a los demás.

La Capitana Marvel, como protagonista, brilla hacía el final, pero carece de un villano memorable con quien rivalizar y que represente un auténtico peligro. Los Skrulls, cuando son presentados, son una amenaza interesante. Su habilidad para infiltrarse hace recordar a las viejas películas de «Los usurpadores de cuerpos» (1956 y 1978), donde la paranoia volvía loco a los protagonistas que ya no sabían en quién confiar.

Los mejores momentos de la película recogen esta sensación en las secuencias de persecución en el tren o de infiltración en las bases militares, pero esta propuesta es desechada antes de desarrollar todo su potencial para desencantarse por  un mensaje que hace alusión a la situación de los refugiados que hoy en día tiene preocupada a la comunidad internacional. Una decisión noble pero que se impone a cambio de sacrificar todo lo que se había venido construyendo.

Vale la pena resaltar la exasperante necesidad de los directores por sobrecargar la película con referencias a la cultura pop de los noventa. Una cosa es adaptar fielmente una época, otra es jugar a los guiños con el espectador de manera gratuita y constante.

La musicalización es, quizá, la parte más fuera de lugar de todas: Nirvana y No Doubt de forma arbitraria.

*************************************

Con altos y bajos, «Capitana Marvel» posee momentos memorables como los flashbacks de una joven Carol Danvers levantándose más de una vez y asumiendo sus imperfecciones, sabiendo que las puede superar. Es una gran heroína con la que toda una generación de niñas puede identificarse y eso es lo importante, porque esta película es para ellas.

Noticias Relacionadas

Día del libro: 7 influencers de libros que debes conocer

Las muchas Limas que el arte nos invita a explorar