Vivir en armonía: la importancia del cerebro emocional y cognitivo

Nuestro cerebro es un espacio complejo, en donde el cerebro emocional y cognitivo deben marchar en armonía para tener un mejor manejo de las situaciones. Descubre cómo funcionan aquí.

Catalina acaba de cumplir 34 y por más de dos años padece de depresión crónica. Exhausta del Prozac y las interminables deudas con el seguro, una mañana se levantó con la intención de probar algo diferente y se contactó un centro de medicina integral. Es así que llegó al mundo de los tratamientos orientales o también llamados alternativos, que buscan mejorar la salud de sus pacientes a través de la reconexión con aquellas emociones enterradas en el inconsciente.

Al igual que Catalina, hoy en día muchas personas apuestan por la medicina alternativa o también llamada oriental para tratar enfermedades crónicas de dudosa procedencia como, por ejemplo, la fibromialgia y el cáncer; o aquellas estrechamente ligadas al ecosistema emocional de la persona, como la depresión y ansiedad.

En un intento por explicar estos eventos, reconocidos psiquiatras y neurólogos como el Dr. David Servan- Schreiber explican cómo la mente y el cerebro poseen mecanismos de sanación que permiten la recuperación de enfermedades como la depresión, ansiedad y estrés a partir del entendimiento de nuestros cerebro emocional y cognitivo.

Y esto se entiende porque en el corazón de nuestro cerebro, se encuentra el cerebro emocional, el cual está compuesto por una organización celular diferente al resto del neocortex, el cual es la estructura que conforma la mayor parte de la corteza cerebral. El cerebro emocional contiene unas estructuras límbicas que lo hace responsable de todas las emociones y el control de todo lo que compete nuestro bienestar. Dentro de éste se encuentra la amígdala, la cual activa una alarma ante algún peligro que pueda atentar nuestra vida. Es responsable de nuestro bienestar y de diversas fisiológicas como las hormonas, la presión arterial, el sistema inmune y hasta el digestivo.

El resto del cerebro es el neocortex o también llamado cerebro cognitivo, aquel responsable del lenguaje, la toma de decisiones y el pensamiento abstracto. Este mismo nos permite responder a los estímulos del mundo exterior de manera racional. Sin embargo, estos no funcionan como cuerdas separadas sino en completa armonía, diseñando la experiencia de todo ser humano.

Por ejemplo, imagina que estás en la selva y te encuentras con una serpiente. ¿Puedes adivinar qué ocurre? Mucho antes que el cerebro cognitivo identifique si el objeto es dañino o no, el cerebro emocional entra en defensa de uno mismo. A diferencia de un juego de póquer, donde el cerebro cognitivo es importante para pensar en las posibles jugadas de nuestro oponente y apostar por el mejor resultado.

¿Qué ocurre cuando la armonía desaparece?

Cuando los cerebros trabajan juntos, nos sentimos en armonía. El cerebro emocional nos guía hacia las experiencias que deseamos y el cognitivo nos lleva de la manera más “inteligente”. Cuando esto ocurre, sentimos que estamos en el mejor momento o en el mejor lugar que podríamos estar.

Sin embargo, ambos toman información del mundo exterior, casi siempre de forma simultánea. El problema ocurre cuando compiten en el control del pensamiento, la emoción y el comportamiento humano. El ganador final es aquel que determina cómo nos sentimos y nos relacionamos con el mundo y con los que lo integran. Esta competencia puede traernos momentos de estrés y desgaste emocional.

Por ejemplo, tenemos los desórdenes emocionales, que ocurren cuando experiencias dolorosas del pasado -que no tienen relación en el presente- impactan en nuestra conducta. Por ende, el cerebro emocional avanza más rápido que el cognitivo y antes que este último pueda identificar una situación como segura, un miedo del pasado llega al presente. Es por eso que algunas personas creen que porque les fueron infiel en relaciones pasadas, tienden a sentir rechazo a iniciar nuevas relaciones por miedo a caer en lo pasado.

¿Cómo aliviarlas?

Estudios indican que la solución a diferentes desórdenes emocionales está en re programar el cerebro emocional para que se adapte al presente sin reaccionar a eventos pasados. Es por ello que la medicina oriental se enfoca en usar métodos efectivos que actúen vía el cuerpo y directamente influencien el cerebro emocional, antes que aquellas que dependen del lenguaje o razonamiento, donde el cerebro emocional no actúa. Y aquí la lista es larga con métodos como la acupuntura, nutrición, ejercicio físico, reiki, meditación, entre otros.

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