Conoce la bipolaridad: emociones vividas desde dos extremos

Es humano tener cambios anímicos. Sin embargo, imagínate vivir en una montaña rusa que puede elevarte hasta el cielo por temporadas y/o tirarte al suelo. Esos cambios extremos forman algo llamado bipolaridad.

¿Sabías que según la OMS 60 millones de personas en el mundo tienen bipolaridad? Esta palabra se ha normalizado de manera equivocada, tomándose como un adjetivo para alguien con cambios de humor repentinos. Pero tener bipolaridad no es estar feliz por momentos y triste en otros, no es agradable ni tampoco controlable, es una afección mental seria que amerita un tratamiento. Acorde con el National Institute of Mental Health, genera cambios polares emocionales, de la actividad y la energía que desestabilizan la salud, responsabilidades y relaciones.

Existen 3 personajes principales: La manía, la depresión y la hipomanía. Para imaginar la manía piensa en un rojo intenso, el fuego de un cohete en despegue donde no hay tiempo para pensar. Hay irritación, el cuerpo se acelera, las palabras se atropellan y se mezclan hasta perder coherencia.

El polo se invierte con la depresión mayor. El azul te enfría hasta los dedos, sientes como si tuvieras ladrillos atados a los pies que te hunden entre tus sábanas. Vivir se siente imposible, las ganas quedan sepultadas y no solo sufres, te rompes.

 

Ahora vienen los puntos intermedios. Entre ese rojo intenso y la “normalidad”, se encuentra la hipomanía. El huracán aparece con un estado de ánimo elevado que no llega a afectar tu vida diaria. Dura al menos, cuatro días seguidos y no tiene episodios psicóticos. El otro lado del intermedio, es la distimia, la cual puede llevarte a la depresión constante durante mínimo dos años.

Tipos de bipolaridad

El estado de ánimo tiene diversos cambios, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) existen 2 tipos principales de bipolaridad:

Ejemplo 1. Iván tiene Bipolaridad I: su estado de ánimo cambia entre la “normalidad”, al menos 1 episodio maníaco y la posibilidad (no obligatoria) de episodios hipomaníacos o de depresión mayor.

Ejemplo 2. Maga tiene Bipolaridad II: Su estado de ánimo cambia entre la “normalidad”, al menos un episodio hipomaníaco y  un episodio de depresión mayor. No tiene manía.

Asimismo, puede suceder que Maga o Iván experimenten episodios con características mixtas, en donde los síntomas de manía y  depresión se entremezclan. También, en caso de que tengan 4 o más episodios maníacos, hipomaníacos o de depresión mayor en un año tendrían algo llamado ciclación rápida. Como ves, la bipolaridad tiene muchas caras.

Cómo apoyar a personas con bipolaridad 

1. Edúcate para entender

Investiga respecto al trastorno bipolar, ¿Qué tipo de bipolaridad tiene?, identifica sus características y síntomas para que puedas detectar signos que anuncien el posible inicio de un episodio maníaco o depresivo. Familiarízate con su medicación y tratamiento, las dosis, los cambios, las dietas, etc. Así tendrás noción de ello cuando sea  necesario.

2. No busques culpables

Los episodios no son programables, la persona no elige deprimirse por días, esto excede al control propio y externo. Es difícil ya vivir en constante fluctuación como para concentrarnos en seleccionar quién fue el detonador culpable. Enfócate en explorar las formas de apoyar y mantente presente.

3. No lo tomes personal

Puede que la persona intente alejarse o alejarte y hacer cosas que pongan al límite tu paciencia, pero, si tú sientes esa frustración ¿cómo se sentirá habitarla? Recuerda que no es su intención herirte, gritarte o ignorar tus intentos de cuidado, todo ello es consecuencia del diagnóstico. Ten paciencia, separa todo ese rechazo de ti y también de la persona misma.

4. Acepta sin buscar curar

La bipolaridad no tiene cura pero tiene tratamiento. Acepta que este diagnóstico es parte de su vida pero no significa toda su identidad. Existe medicación encargada de estabilizar el ánimo, logrando que las personas sean funcionales. Apóyalo en encontrar sus pasiones, reconoce sus fortalezas y hazle saber que crees en su capacidad para lidiar con esto.

5. Promueve las rutinas saludables

Se necesita higiene mental, hábitos sanos y responsabilidad con uno mismo para mantener un estado de ánimo saludable y esto aplica para cualquier ser humano. Según la Alianza de Apoyo para la Depresión y el Trastorno Bipolar, es ideal motivar al ser querido a mantener los hábitos de sueño, alimentación saludable o actividad física. Puedes ofrecerte como pareja de yoga y caminatas, indagar respecto a grupos de apoyo y sugerir ser su acompañante para estos.

6. ¡Pregunta!

Si bien no podemos evitar la aparición de un episodio maníaco o depresivo, podemos hablar con la persona respecto a cómo le gustaría que la ayudemos cuando estos se presentan, idear un plan de acción. Qué realmente le sirve de apoyo y que no, en qué puedes ayudar para que ciertas cosas sean menos agobiantes.

7. ¡Escucha!

A veces solo tenemos que estar, basta con echarnos a su lado y ser compañía cuando la vida se sienta insoportable. Un día a la vez, una hora a la vez y un minuto a la vez si es necesario. Escuchar y dejar expresar lo que sienta necesario es validar sus emociones. Se necesita de mucha empatía, pero la buena noticia es que venimos auto programados con esta. Lee más aquí.

Si tienes bipolaridad o conoces a alguien que la tenga, no dejes que un diagnóstico te defina o  defina a otro. Ser bipolar no te quita la capacidad de amar o de ser amado, de ser exitoso, fuerte y capaz. Normalicemos el hablar de las afecciones mentales para no reforzar estigmas que nos cieguen de ver a otro tal y cómo es, una persona.

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