¿Es el sostén un aliado o un enemigo?

En la época de cuestionar dietas, creencias, hábitos y formas, un histórico acompañante de la feminidad ha entrado en el ojo de la tormenta, ¿tu sostén es un enemigo oculto en tus cajones o un aliado incondicional? ¡Entérate en esta nota!

Recientemente, hallazgos científicos en el rubro indican con mayor frecuencia que el uso del sostén podría traer diversos problemas de salud de utilizarse inapropiadamente. En el libro Dressed to Kill, se comprueba que existe un vínculo entre el uso indiscriminado de la prenda con el desarrollo de quistes y tumores (benignos y malignos).

Adicionalmente, Jean-Denis Rouillon, un reconocido médico deportivo francés, indicó que los resultados preliminares de su estudio muestran que el sostén tiene un efecto contraproducente para la firmeza y fuerza del músculo mamario. La presencia de un soporte artificial, nos hace más dependientes a la prenda lo que lleva a una flacidez prematura. Finalmente, la presencia de varillas y almohadillas alterarían la temperatura, favoreciendo la proliferación de bacterias en esta área que es muy delicada.

Como vemos, la funcionalidad de esta prenda se encuentra bajo polémica. De un lado, hay mujeres que han decidido renunciar al brassiere y, por otro, aquellas que requieren del soporte, pero desean evitar las consecuencias negativas de su uso. En ese espíritu, en Vía Expresa recogimos información útil para que nuestro sostén sea siempre un amigo fiel:

1. Evita su uso prolongado: los clásicos elásticos y varillas pueden restringir la circulación en zonas alrededor de tus senos, así que procura que su uso no exceda las 8 horas continúas.

2. Si lo que necesitas es un soporte, intenta buscar marcas que no utilicen varillas y tengan elásticos suaves.

3. Lávalo (con frecuencia): El sostén suele recoger mucho del sudor que se genera debajo de los senos. Muchas bacterias pueden encontrar ahí un refugio ideal, lo que puede producir irritación, resequedad y otros problemas.

4. Evita a toda costa a las fibras sintéticas (y a las almohadillas) ya que suelen elevar la temperatura de tus senos por encima de lo recomendable. Esto puede contribuir al deterioro de los músculos y una alteración del comportamiento de tus glándulas mamarias.

5. Ejercita la zona: algunas planchas durante la semana o usar mancuernas pueden ayudarte a mantener unos senos bonitos y saludables.

Así que ya sabes, dale un merecido descanso a ese sujetador y de vez en cuando ¡libera tu pezón!

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