¿Puedes vivir con menos? Consumismo vs minimalismo

Vivimos en la sociedad del consumismo masivo, en dónde quien más compra más tiene. Llenamos nuestras vidas de cosas sin siquiera cuestionarlas: más pantallas planas, más últimos modelos, más cierra puertas, siempre más. Sin embargo, ¿realmente necesitamos todo esto? ¿Es posible ser feliz con menos?

Consumismo

La industria de la moda, el marketing y la publicidad muestran ideales estéticos transformados en expectativas que nos invaden a diario. Existen celulares de más de 5000 soles que aseguran estatus social y carros que endeudan generaciones de familias.

Los objetos tienen una vida de valor muy corta porque la moda rápida se ha encargado de convertir a lo viejo en sinónimo de inútil. Este consumo desenfrenado genera repercusiones psicológicas, sociales y medioambientales. Por ejemplo, según el MINAM, ¡El 10% de los residuos generados por nuestro país es plástico!

El consumismo es algo que muchas veces no podemos manejar.
El consumismo es algo que muchas veces no podemos manejar.

El problema es que hemos inventado una sociedad que busca satisfacción constante e inmediata de “necesidades” genéricas. Pasamos tanto tiempo buscando y reemplazando que esa búsqueda termina generándonos frustración. Más que asegurarnos el éxito nos genera una insatisfacción crónica. Como diría Zygmunt Bauman, un reconocido sociólogo, “nos han hecho esclavos del consumo, las tiendas, las grandes superficies. La búsqueda de la felicidad equivale a ir de compras”.

¿Consumimos para completar dispensas o para rellenar vacíos?

Muchas veces adquirimos cosas con la esperanza de que puedan ayudarnos a completar vacíos internos, pero no existe objeto material capaz de lograrlo. Para trabajar ese vacío, hay que reconocerlo como tal y empezar a buscar su contenido desde adentro. La felicidad es un encuentro interno y no algo que podamos encontrar en los coches de supermercado. Por lo tanto, ¿consumir más realmente sana o genera más angustia?

La creencia “mientras más tengo, más soy” está socialmente incrustada. Por ende, no adquirimos productos por necesitarlos sino por lo que estos representan socialmente. Según el filósofo Byung- Chul Han, la angustia por querer ser el ideal conlleva a una autoexigencia constante que termina por saturarnos, por tanto, hoy en día se confunde la autorrealización con la explotación de uno mismo.

¿Consumir más realmente sana o genera más angustia?

Javier Garcés, experto en psicología del consumo y sus adicciones, señala que la conducta consumista se relaciona con síntomas ansiosos. Asimismo, consumir es muy llamativo frente al desgano y la insatisfacción personal, generando fuertes deseos de acabar con la sensación de vacío mediante lo material.

Es por eso también que acumulamos objetos: tenemos miedo a dejar ir por la carga afectiva que nuestras cosas significan para nosotros; y miedo a necesitar, pues la inseguridad de lo incierto nos hace guardar cosas “por si acaso”, preparándonos para un futuro sin fecha de llegada.

Minimalismo

¿Cuál es el precio real de las cosas?

Vivir con menos no significa ser pobre si no ser conscientes de lo que consumimos. En realidad, el precio real de las cosas se refleja en lo que a nosotros nos cuesta poder adquirirlas. Como dice José Mujica, ex presidente de Uruguay, “cuando compras algo no lo compras con dinero, lo compras con el tiempo de vida que te tomó generar ese dinero”.

Cuando consumimos ¿somos conscientes que estamos pagando con días de vida?  El verdadero valor de los billetes no es tan superfluo como parece, en realidad, son muchas horas extra, amanecidas, un cuerpo en cansancio y bastante estrés de oficina apretados en la billetera. La idea de entender esto es hacer que lo que compramos sea justo con lo que nos cuesta.

Según la RAE, el minimalismo es una “tendencia estética e intelectual que busca expresar lo esencial eliminando aquello que es superfluo”. En pocas palabras, el minimalismo busca eliminar el exceso, para enfocarse en existir con aquello que es verdaderamente valioso.

Plantea desprenderse del consumismo para ganar libertad de decisión sobre tu propia vida, necesidades, estilo, pertenencias y hasta tus metas. Soltar todo eso que te venden en la televisión o en los descuentos del cierra puertas y darte el permiso de recuperar el control e identificar qué es lo que realmente necesitas o quieres adquirir.

Un propósito para cada objeto

Muchas veces no podemos controlar el dinero que ganamos pero sí podemos controlar en qué lo gastamos. Entonces, el mensaje no es promover una filosofía extrema en donde no poseemos nada sino cuestionar nuestro consumo. Como indica Joshua Fields, productor del documental “Minimalismo: Un documental sobre las cosas importantes”, la idea es que cada posesión tenga un propósito o nos brinde alegría.

Entonces habría que preguntarnos qué es lo que nosotros queremos y qué necesitamos para conseguirlo. Identificar nuestras propias necesidades conlleva a una vida de menos acumulación y más calidad. Sin duda, puede ayudarnos a definir nuestra visión de éxito y sentar nuestros propios referentes.

Sí, es posible vivir con poco.
Sí, es posible vivir con poco.

Como vemos, es posible ser feliz con poco. Poner en duda a los ideales sociales puede ayudar a darnos cuenta que una vida de exceso no nos compra una vida feliz y que, por tanto, podemos gastar nuestro dinero de otra manera, si nos permitimos escuchar nuestras propias necesidades.

Ahora, sácate la corbata del consumismo y obsérvate: ¿Cuántas cosas tienes que te son valiosas? ¿En qué gastas tu sueldo? ¿Eres feliz con lo que eres?

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