«Los crímenes de Grindelwald»: se acabó la magia

Criaturas mágicas, magos tenebrosos y viejos rostros rejuvenecidos durante la Europa entre guerras es lo que nos trae esta segunda entrega de «Animales Fantásticos», que ya está en la cartelera peruana. Nosotros ya la vimos y aquí te la comentamos.

Hechizo roto

Y un día la magia de J. K. Rowling se apagó y el truco descubierto dejó de sorprendernos. En los más de quince años que el universo de Harry Potter viene siendo adaptado al cine, nunca había ofrecido una entrega tan decepcionante como esta. David Yates, quien viene dirigiendo todas las películas de HP desde La Orden del Fénix, ya había mostrado esbozos de los defectos que podía tener esta saga en Animales Fantásticos. Ahora esos defectos le explotaron en la cara.

«Los crímenes» de Los crímenes de Grindelwald son tres: está sobrecargada, es enredada y, lo peor de todo: es aburrida. La película se sobrecarga de personajes secundarios y subtramas innecesarias que no logran desarrollar la potencia narrativa necesaria para captar nuestra atención. Producto de este atiborramiento de elementos superfluos, la trama se enreda más de lo necesario y no llega a conectar lo suficiente como para que uno se interese por las motivaciones o decisiones de los personajes. Finalmente —o porque no entendemos o porque no nos interesa o porque ya ni nos interesa entender— uno termina aburriéndose y ahí la película muere.

A esto hay que sumarle que Newt Scamander no es, precisamente, un protagonista muy entrañable al que deseamos ver triunfar. Más bien resulta ser un personaje bastante apático, con motivaciones vagas. Si lo apoyamos es porque es «el bueno», por default, de la historia, y porque se nos subraya que los otros son los malos. Lo que impulsaba a Harry Potter era sencillo: vencer a los malos y evitar que la gente sufra por su culpa en el proceso. Uno puede simpatizar con ello  fácilmente. Newt, por su lado, parece estar ahí por pura obligación de los deseos de terceros y sin muchas ganas de hacer lo correcto.

Newt Scamander, nuestro nuevo héroe mágico, no tiene mayor evolución en esta cinta. (Fuente: IMDB)
Accio nostalgia

Por otro lado, el Grindelwald de Depp, el cual, se supone, debiera ser el plato fuerte de esta nueva antología, no está a la altura de lo que uno espera de un villano principal. Es otro villano más, con bases racistas, que trata de forzar una alegoría de problemas sociales actuales sin aportar un punto de vista o enfoque nuevo. Cuando el villano de las primeras ocho películas de la franquicia ya ha tenido este arquetipo, uno espera algo nuevo, pero no. Grindelwald es un Voldemort mal calcado y sin ganas.

La generación de adolescentes que creció con los libros y las películas de Harry Potter tendrá su momento de gratificación con las escenas dentro de Hogwarts y las referencias a nombres de personajes familiares. Ojalá que Yates se pueda redimir en el futuro y no termine ofreciendo más espectáculos de nostalgia desabridos, como este.

Dicen que se planean hacer, aún, tres películas más que continúen con las pericias de Scamander y Dumbledore contra los nuevos «facho-magos». Ojalá para entonces consigan una guionista de cine profesional que pueda colaborar escribiendo algo más acotado y desafiante. Porque (y me duele decir esto) Rowling no está acostumbrada a escribir guiones cinematográficos. Está tratando de comprimir lo que escribiría en un libro de 500 páginas en una película de dos horas y no está funcionando. Que se quede como consultora y cabeza creativa, pero que reciba ayuda.

El dato

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