«Un misterio, una pasión», más que fútbol y teatro

«Un Misterio, una pasión» relata la historia del fundador de la icónica «Trinchera Norte». Esta vez vuelve a las tablas peruanas para plantearnos una merecida reflexión sobre el efecto de la violencia y el fanatismo desmedido en nuestra sociedad. ¿Acaso valen tanto como para destruir historias humanas?

Sin duda, disociar una obra de teatro de otra obra, un libro o una serie, todos basados en una misma historia, es muy difícil. Este es el caso de Un misterio, una pasión, obra a la que le quedan pocas semanas en cartelera. Si bien eso genera expectativa, el reto es satisfactoriamente cumplido por esta obra que nos cuenta la historia del mítico Percy Rodríguez, alias «Misterio», el famoso fundador de una de las barras más bravas e icónicas del Perú: la «Trinchera Norte».

En la siguiente nota, te contamos qué nos gustó de la obra:

1. El guion

La historia de «Misterio» ha sido grandiosamente relatada por Aldo Miyashiro desde su guion original.  Desde su primera versión, 15 años atrás, permitió que muchas personas se acerquen al teatro al sentirse representadas y reflejadas en la veracidad de esa ficción. Los problemas sociales y las sociedades marginales – pocas veces desarrollados en el ámbito teatral – generan un enganche innegable.

La historia se centra en Percy, un personaje muy rico, por su gran peso cultural y su imagen como ídolo del fanatismo futbolístico para los hinchas de la «U». Por las mañanas, trabajador de la Bolsa de Valores de Lima y, por las tardes, baluarte de la «Trinchera Norte», indomable fanático, siempre preocupado por los demás, pero capaz de matar con sus propias manos al escuchar a su eterno rival, Alianza Lima. Esto nos lleva a la dualidad, ¿es Percy un antihéroe o un villano?

El guion es desarrollado en una pieza teatral de dos actos que, mantienen el efecto de atención y conexión. La historia logra conmover, profundiza en los personajes y no deja casi ningún detalle al aire. Y todo lo que esto genera nos permite hacernos una gran pregunta respecto a la vida de «Misterio»: ¿hasta qué punto se puede manejar el fanatismo y separarlo de la violencia?

2. La adaptación

El director Juan Carlos Fisher se autocalifica como el menos indicado para desarrollar una propuesta como esta porque no le gusta el fútbol, las barras le dan miedo y no tiene «barrio». Sin embargo, lo logrado con la puesta en escena de esta historia es resaltante, y no pareciera que fuese algo lejano.

Apenas se ingresa a la sala de teatro, el ambiente que se percibe traslada inmediatamente al espacio natural de la vida de «Misterio». Bullicio, personas entre el público, amigos con camisetas y más detalles que generan familiaridad.  La escenografía, de elementos simples, luz oscura y una reja que ocupa casi todo el escenario, connota un simbolismo especial y en la que se desarrollan la mayor parte de escenas.

Escenografía de "Un misterio, una pasión". Foto: Difusión.
Escenografía de “Un misterio, una pasión”. Foto: Difusión.

3. Las actuaciones

Son dos actores los que más destacan en el montaje. Primero, Sebastián Monteghirfo, protagonizando a «Misterio». Su representación es destacada por la complejidad del personaje, produciendo un vaivén de emociones. La relación con su hermana, su madre y amigos, muestra su lado más humano aún dentro de la violencia de la barra brava que él mismo formó.

El segundo, Andrés Salas, en el papel de «El burro», personaje logrado con gran precisión técnica en la ejecución, por sus marcadas dosis entre lo caricaturesco y lo real. Salas hace suyo el personaje y llega hasta a conmover entrelíneas.

Sebastián Monteghirfo encarna al protagonista en “Un Misterio, una pasión”. Foto: Difusión.

4. La temática

El fútbol genera un sentimiento y trascendencia popular que no tiene comparación. Esta es la figura en la que vive Misterio, un personaje para algunos admirado y, para otros, alguien que debe ser olvidado. Misterio no representa a un individuo, sino a miles de personas, que se mezclan en la pasión que genera este deporte. Por eso, citamos un fragmento del célebre monólogo del personaje:

Todo el comportamiento del mundo se resume en el fútbol. Por eso, el gerente de la fábrica más poderosa y el empleado de la labor más pobre pueden confundirse en un abrazo interminable cuando la bendita pelota ha pasado esa línea blanca paralela al travesaño. Por eso, cuando nuestro equipo gana, los hombres trabajamos alegres y el gobierno aprovecha para subir los precios. Si usted mira un mundial podrá comprender a cada país en su real medida, podrá imaginar cómo pelearán en una guerra y cómo les harán el amor a sus mujeres o cómo sus mujeres les harán el amor. Porque el fútbol es el reflejo más exacto de un país.

Los datos

  • La obra va hasta el 11 de diciembre, en el Teatro La Plaza, en Larcomar.
  • Las funciones van de jueves a martes a las 8 p.m. y domingos a las 7 p.m.
  • Las entradas se adquieren en boleterías de Teleticket, de Wong y Metro.

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