Egypt Station, el disco del retorno de Paul McCartney

Auténtico, atrevido, vital y potente son algunos de los adjetivos que describen el recientemente lanzado disco de Paul McCartney, Egypt Station. A continuación te invitamos a recorrerlo para ver cómo el exbeatle nos sorprende en este retorno musical.

El 07 de setiembre, Paul McCartney lanzó Egypt Station, nada más y nada menos que el décimo séptimo álbum de su carrera.  Con 16 canciones y una maquinaria promocional bien estructurada, este disco lo ha reubicado en la palestra musical, liderando los ránkings en tan solo una semana de su lanzamiento, tras 5 años de ausencia discográfica.

A continuación haremos un repaso por la renovada propuesta musical de su nueva creación:

1. «Opening Station» (McCartney, 0:42): Sonidos de una estación de tren atemporalizada por arreglos de sintetizadores que, capa tras capa, nos invitan a sumergirnos en el concepto del disco.

2. «I Don’t Know» (McCartney, 4:27): En un fundido de continuidad, nos encontramos con un intro de piano que es «marca registrada» de la casa. Aquí McCartney nos entrega, una vez más, parte de su «don beatle» en la lírica, para relatarnos las verdades sin parafernalias innecesarias:

 

But it’s alright,

sleep tight,

I will take the strain.

You’re fine, love of mine,

You will feel no pain.

 

Sin duda, es este el mejor tema del disco, aunque está lejos de estar al nivel de los mejores temas de su historia. Aún así resulta innecesario reclamarle algo a quien ha sido capaz de regalar tanto arte a través de las últimas cuatro décadas.

3. «Come on to Me» (McCartney, 4:11): Un hit netamente comercial para darle ese aroma moderno con el que se intenta sostener el disco. Para la crítica especializada resultó ridícula la forma tan explícita con la que Paul intenta hacernos creer que también puede ser un transgresor.

4. «Happy with You» (McCartney, 3:34): No se sabe si Paul pensaba en Nancy Shevell, su actual esposa, o en Linda Eastman (fallecida en 1998) cuando escribió esta canción. Lo que intenta decirnos con ella es que, en ocasiones, el amor puede ser tan poderoso como para preferirlo en vez de las drogas. Musicalmente es un rock folk bastante bien logrado (McCartney es un graduado en el género), pero la letra es tan sospechosamente simple que nos invita a pasar al siguiente track.

Foto: Drowned In Sound
Foto: Drowned In Sound

5. «Who Cares» (McCartney, 3:13): Con un rock más movido e inquieto nos sacude, para entregarnos vitalidad pura. La letra sigue sin convencer, sin embargo, la energía del tema nos permite concederle una oportunidad.

6. «Fuh You» (McCartney/Tedder, 3:23): El mismo Paul reconoció, ruborizado, que escribió esta canción en honor a la interacción en doble sentido con la que la juventud se relaciona en la actualidad. Es un tema refrescante y con buena energía rítmica. Advertimos que la letra puede escandalizar a cualquier beatlemaniaco, por lo que se sugiere escucharla con precaución.

Foto: Reddit.
Foto: Reddit.

7. «Confidante» (McCartney, 3:04): El exlíder de «Wings» nos hace esperar hasta la sétima canción para entregarnos una de esas que remueven los recuerdos. Un mensaje claro para la delgada línea entre la amistad y el amor, con un increíble la capacidad intacta en la interpretación vocal.

8. «People Want Peace» (McCartney, 2:59): Otro bajón lírico con el que intenta decirnos, en simple, lo que la gente ya es capaz de razonar y procesar sin artificios de por medio. A destacar la textura lo-fi con la que este tema se logra estructurar y definir musicalmente.

9. «Hand in Hand» (McCartney, 2:35): Único tema donde cabe lo simple. Una declaración directa de lo fácil que puede ser rendirse en palabras e intenciones, mientras lo difícil se encuentra en la paciencia y la constancia. El puente en flauta traversa acentúa la nota nostálgica del disco.

“Wanna give you my heart,

wanna tell you my story.

Gonna take it to another level, you and me.

Wanna give you my word,

let me give you my promise…”

10. «Dominoes» (McCartney, 5:02): Se revela el marco conceptual del disco. Una estación egipcia que recopila antiguas vivencias, anécdotas y relaciones truncas, mientras que, por otro lado, la vida pende del vértigo que espera el caos, cuyo efecto dominó la amenaza constantemente. Musical y vocalmente acertada, «Dominoes» nos entrega un mensaje que nos permite adaptarlo fácilmente a nuestra realidad.

11. «Back in Brazil» (McCartney, 3:17): Uno de los pocos desaciertos categóricos en el disco y, en general, en la vida discográfica de McCartney. No sabemos si se incluyó como interludio de un posible lado B en versión vinilo o si la pretensión llegó tan lejos como inventar una nueva variante de bossa nova a estas alturas. Lo cierto es que si se hubiese omitido este tema nadie se lo reclamaría.

12. «Do It Now» (McCartney, 3:29): Inicia con un loop de cinta —que es un recurso conocido del genio de Liverpool— para, de inmediato, entregarnos un sorpresivo y tremendo homenaje a George Harrison. Las inflexiones armónicas de «Do it Now» nos recuerdan el estilo compositivo del beatle más tímido de los fab four, así como también su gran capacidad de fundir la belleza con la nostalgia sin llegar al romanticismo vulgar.

Foto: Clarin
Foto: Clarin

13. «Caesar Rock» (McCartney 3:29): Rock del tipo más estándar, o podríamos llamarlo «rock McCartney», si queremos darle una categoría. Musicalmente destaca la línea de bajo. La letra, por el contrario, incrementa la deuda.

14. «Despite Repeated Warnings» (McCartney 6:57): Aquí Paul recuerda su etapa de activista y nos entrega esta sinfonía de tres pasajes. En el primero nos sumerge en el contexto de desesperanza en un mundo que parece no tener un rumbo claro. En el siguiente nos presenta un rock sicodélico y potente. Y, como epílogo, volvemos al contexto inicial, con un atisbo de esperanza, pues el mundo metafórico que protagoniza la canción ahora es capaz de trazar una ruta a través de la voluntad del pueblo. Un rock interesante y correctamente interpretado en todas sus líneas.

15. «Station II» (McCartney 0:46): Se anuncia el final del disco, con un corte similar, lleno de capas de sonido que se van superponiendo a la atmósfera base.

16. «Hunt You Down/Naked /C-Link» (McCartney 6:22): Cierra el disco una fórmula que le ha funcionado por décadas: el medley a tres tiempos. Al inicio, un rock estructurado, con la introducción de la historia del amor que se escapa de nuestras manos, para luego seguir con un vals con el que nos habla de la sensación de estar «desprotegido y desnudo» frente al mundo. Cierra con una sección instrumental que usa de base para colocar una guitarra eléctrica sencilla. Como anécdota, sorprende que siendo Egypt Station el nombre de esta placa, el disco concluya con una atmósfera más cercana a lo oriental que a lo africano.

Foto: Epic Classic Rock.

En conclusión, podemos decir que, sin ser lo suficientemente brillante dadas las credenciales del artista, Egypt Station cumple con el objetivo de mantener la vigencia y el impacto artístico de uno de los ídolos más multigeneracionales que se encuentran activos en la escena internacional. Encontramos a un Paul más honesto y directo, en una etapa en la que, más allá de evitar el trillado autohomenaje, es capaz de declarar al mundo su intención de mantenerse vivo, sin dar muchas concesiones a la facilidad mediática con la que hoy en día los artistas consiguen mantenerse en el mercado discográfico.

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