El retorno triunfal de Juan Luis Guerra

Con una fórmula tan conocida como efectiva, Juan Luis Guerra volvió a ofrecer una performance a la altura de las exigencias del público limeño. A continuación, los detalles de este concierto cargado de ritmo, bachata inolvidable y sabor dominicano.

Las veces que Juan Luis Guerra ha visitado Lima siempre ha sido para encandilarnos con esas maravillosas canciones que varias generaciones hemos bailado y que, hasta hoy, seguimos disfrutando. Aquellas melodías llenas de ritmo y romanticismo caribeño del disco Bachata Rosa, de inicios de los años noventa, siguen sonando tan enérgicas e incluso más vigentes que cuando estaban de moda. Y nada que decir acerca de sus últimos éxitos tales como «En el cielo no hay hospital» o «Mi bendición», que hoy en día fortalecen su leyenda.

Concierto Juan Luis Guerra.
Concierto Juan Luis Guerra.

Vicente García fue un correcto telonero para la ocasión. Con una propuesta con mucha influencia del «maestro Guerra», supo mantener ansiosos a los espectadores que clamaban por el intérprete de «Las avispas». Tuvo una hora en el escenario y hasta logró que parejas se animasen a bailar algunas de sus canciones. Una vez terminada la presentación, fuimos testigos de lo que significa desplegar un escenario para un artista consagrado: por lo menos una docena de técnicos se encargaron en armarlo y probar el sonido, en forma ordenada y sistemática.

Concierto Juan Luis Guerra.
Concierto Juan Luis Guerra.

Fue así como, pasada las 10:30 p. m., hizo su aparición el cantautor dominicano junto con su fiel acompañante: La 4:40. En cuanto a sonido, composición lumínica, calidad de arreglos, sincronización y tempo, el espectáculo ofrecido fue impecable. Mucho tenemos que aprender de estas producciones, pues nos marcan la pauta de cómo debemos producir espectáculos de calidad, más aún tomando en cuenta que se tratan de eventos al aire libre.

Sin embargo, cabe resaltar que estuvimos ante un artista que pasa los 60 años de edad, lo que permite entender que su performance no tuvo la energía y dinámica de décadas pasadas. Y aún así, de forma inteligente, Juan Luis supo hacer uso de los descansos para tomar el aire necesario, no bailar más de la cuenta dentro de la interpretación y no exceder su tiempo en el escenario. Toda una gestión propia de los artistas que ya se encuentran al borde del retiro, pero que, inteligentemente, administran su arte para regalarnos algunos años más de su magia.

Concierto Juan Luis Guerra.
Concierto Juan Luis Guerra.

El momento cumbre del concierto inició con «Ojalá que llueva café», seguido de otros éxitos que movieron completamente a los asistentes, como «El Niágara en bicicleta». Genera asombro cómo canciones con tanta carga de ritmo y son latino pueden llevarnos a momentos tan cruciales en nuestra vida.

Parejas que comentaban sobre aquella noche en la que se conocieron y se besaron bailando «Frío, frío» y un grupo de amigos que recordaban un viaje en el que festejaban al compás de «Visa para un sueño» nos demostraron lo mágico que resulta la música cuando es compuesta con un sentimiento limpio de lugares comunes como el sexo explícito y la sensualidad obscena muy común en los géneros bailables del momento.

El escenario durante el zénit del concierto ya parecía una gran fiesta. Los acordes de «Burbujas de amor» hicieron vibrar a todos, quienes ya dejaron por un momento sus celulares —un mal hábito de nuestros tiempos— para bailar de la forma en la que se debe disfrutar un concierto de estas características.

Fue consenso general exigir al artista dominicano que nos regale algunos minutos más de su magia para coronar una gran noche. «Las avispas» fue la canción elegida para cerrar una velada inobjetable a nivel artístico y que cumplió con la ley de dejar al público con la miel en los labios y las ganas de seguir bailando.

****

Con un espectáculo de inapelable calidad técnica y artística, Juan Luis Guerra volvió a regalarnos una noche que no podremos olvidar en mucho tiempo. Es preciso aprovechar, mientras podamos, los conciertos de artistas que han logrado con su trayectoria ese grado de atemporalidad y vigencia que muy pocos pueden tener el orgullo de ostentar.

Disfrutemos estos momentos y dejemos que el inexorable paso del tiempo se encargue de volver leyenda a estos seres iluminados.

Noticias Relacionadas

«¿Por qué no seguiste?», la serie gay peruana que es un éxito

El mejor museo de Sudamérica está en Perú y debes conocerlo

«Exhumación»: nuestra verdadera identidad al descubierto