El mito del emprendimiento: realidad vs expectativa

En una nueva generación de emprendedores, vale la pena preguntarse por el mito del emprendimiento.

La figura del emprendedor siempre ha existido en nuestro país, la diferencia es que el concepto ha cambiado bastante con el pasar de los años. Primero estuvo vinculado a un tema de migración, el extranjero que tentaba la suerte en territorio nuevo y luego, durante los ochenta, a un tema de supervivencia. Como ejemplo, mi abuelo inauguró una tienda de abarrotes para alimentar a su familia y no porque sonase “bacán” decir que era emprendedor.

Como vemos, la gran ola migratoria de la sierra a la costa, la crisis económica y la informalidad que sufrió el país durante los años ochenta dieron paso a una generación de emprendedores que buscaban un Estado más justo.

Hoy el significado de emprender ha cambiado y hay muchos jóvenes con ganas de poner su propio negocio. Ellos no están guiados por las ideas de antes, relacionan el emprender con la idea de libertad. Son personas que suelen dejar una situación estable para aventurarse a un mundo nuevo. No es casualidad que frases como “sé dueño de tu propio tiempo”, “sé tu propio jefe”, “no trabajes los sueños de otro” suenen  muy a menudo en redes sociales.

Sin embargo, dan una percepción equivocada de lo que realmente es emprender. Te explico el porqué. Si bien no tendrás jefes, en algunos casos tus clientes podrán ser mucho peores; si bien no eliges tu horario, lo más probable es que trabajes más y si bien generarás tus propios ingresos, al inicio no contarás con todos los fondos para contratar a todas las personas que necesitas para tu negocio. Como vemos, la idea no es suficiente.

No siempre una buena idea es un buen negocio

Muchos emprendedores se pierden solo en una buena idea y creen que con eso van a alcanzar el éxito, cuando la realidad difiere mucho de ese pensamiento. De acuerdo a Gestión, el 90% de startups dura solo un año y aquellos que superan los 3, son las que logran consolidarse en el mercado. Esto suele deberse a errores frecuentes en temas de marketing, la administración y el financiamiento del producto.

Ser sostenible es la muestra de un buen emprendimiento pues una gran idea o ser la única persona en el mercado con ese producto/servicio no resulta suficiente. Si realmente se quiere triunfar en este camino, se necesita mucha resiliencia, horas de trabajo y sacrificio. En suma, entender que el emprender no se ha creado para una foto o la portada en una revista, sino para poner el hombro ante la adversidad y generar oportunidades de trabajo a millones de personas.

Al fin y al cabo, hacer empresa no se trata de ti, sino de cada uno de tus colaboradores, ese entorno con el que convives a diario y a quien debes garantizar un futuro. Se trata de crear un ambiente que les permita vivir en paz y sentir que están creando algo importante para la sociedad. No basta tu idea o tus buenas intenciones, hacer empresa es una labor casi titánica que suele costar muchísimo tiempo, sudor y lágrimas, hasta que tus sueños se hagan realidad.

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