¡Bienvenidos a la fiesta de la democracia!

La Gran Fiesta de la Democracia Real, proyecto escénico de Rodrigo Benza, es una propuesta teatral que combinó tradición, cultura y conciencia en una fiesta donde cada espectador es invitado de honor. Estuvimos presentes en ella y aquí te la comentamos.

Las calles del mítico Chorrillos tienen —al igual que las de su hermano Barranco— una belleza especial e inspiradora. Conserva en sus fachadas la estética del Perú postincaico, por la relevancia que el balneario tuvo en los tiempos del Virreinato, la Independencia y la República temprana.

Todo esto convirtió a Chorrillos en uno de los distritos privilegiados de Lima en materia de inversión y urbanización. Y por eso que visitar el tradicional cine Olaya, que hoy alberga uno de los centros culturales más activos y atractivos de la capital (el renovado Centro Cultural Olaya), forma parte de esa singular experiencia de sentirse transportado a otro tiempo y lugar únicamente a través de la contemplación de sus finos detalles arquitectónicos.

El pasado 8 y 9 de setiembre este centro cultural trajo una capa de ilusión a la realidad, transportando a sus visitantes a la sierra central del Perú, exactamente a una fiesta tradicional que no escatima en recursos para convertirse en la mejor fiesta del país en cuanto a colores, cultura y comunidad.

La Chonguinada invade el lugar y contagia al pueblo asistente. Hombres, mujeres y niños de todas las edades son invitados a bailar al ritmo de un huayno que parece no tener final. Sin embargo, y como anuncian los estrambóticos personajes de este montaje, nadie debe olvidar el motivo por el que han sido invitados: esta es la fiesta de lanzamiento a la «re re re re re re re reelección» del rey.

Así se desarrollaron las cosas en La Gran Fiesta de la Democracia Real, proyecto teatral a cargo de Rodrigo Benza, representado en una creación colectiva fundamentada sobre tres ejes: la investigación del baile típico La Chonguinada —originario de Junín y Pasco—, la obra El Rey se Muere de Eugene Ionesco —un pionero en el Teatro del Absurdo— y la actual situación política del Perú, efervescentemente criticada en estos días.

El montaje

Resalta el esmero en el montaje por inducir al espectador a este espejismo de tiempo y espacio a través de su oferta culinaria (papa con huevo, choclo con queso, pero también pizzas y gaseosas para los más citadinos), y la inclusión activa del público a los bailes, al contacto con los personajes y al desarrollo de la historia, lo cual los convierte en un personaje participante y presente en esa historia tan absurdamente real.

Y es precisamente eso lo más importante de este proyecto: a través de la sátira de La Chonguinada (creada inicialmente como burla hacia el minué francés importado por los colonizadores) y de una obra repleta de personajes y situaciones absurdas, se pinta, de pies a cabeza, una auténtica sátira de nuestros tiempos:

Todos enfrascados en una fiesta interminable en la que estamos obligados a divertirnos. Mientras tanto, por lo bajo, desaparecen personajes que quedan apilados a un lado del escenario como basura y mientras eso pasa también, el rey, gentilmente, nos solicita una «colaboración» con su séquito conformado por secuaces que amenazaban con sus bastones a quienes no la dieran.

En medio de todo ese cuadro, súbitamente el invitado se da cuenta de que jamás eso fue una «ilusión»: ese absurdo era un paralelo del Perú del siglo XXI, en el que la corrupción anda suelta en todos lados y al mismo tiempo. Pero ahí seguimos y ¡qué importa! ¡Así es la gran fiesta de la democracia real!

Es así como esta unión de excelentes artistas, que incluyen a la Orquesta Sensación Brahma, dan un paso hacia adelante en la lucha por un Perú más consciente de su tradición, de su cultura y de su situación política. Proyectos teatrales de este tipo son necesarios para entender —a través de la fiesta y el juego— la necesidad de hablar también sobre lo indignante y lo nefasto.

Por ahora, la Gran Fiesta ha hecho una pausa. Pero ya saben cómo suele ser: en un pueblo que lucha por desaprender la costumbre de «re re re re re re re reelegir» al mismo candidato, todavía hay «celebración» para rato.

Los datos

  • Para más información sobre la puesta, el elenco y más, ingresa aquí.
  • La obra tuvo un primera temporada con estas únicas dos fechas pero planea una próxima de mayor duración.

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