Educando con amor: 10 consejos para comunicarte con tu hijo

Este 19 de agosto celebramos a todas las mini personas que conforman nuestra sociedad con sus ocurrencias, juegos sin final, abrazos sinceros y amor incondicional: los niños y niñas. Vivamos educando con amor.

Todos fuimos pequeños alguna vez, tuvimos diferentes experiencias creciendo solos o acompañados, aprendimos a ser hijos, hermanos, primos, nietos, alumnos, amigos, hasta llegar a ser adultos. La infancia es una época que nos deja muchas marcas y, por tanto, es muy importante prestar atención a lo que estamos ofreciendo para nuestros hijos, en el contexto en el que crecen, en la relación que tenemos con ellos.

¿Le explico lo que hizo mal o solo le grito?, ¿le doy el tiempo suficiente para demostrarle que es importante para mí?, ¿lo motivo a expresarse o reprimo sus llantos?, ¿lo miro a los ojos cuando me mira?, ¿verdaderamente lo escucho cuando me habla?, son algunas preguntas que vale la pena hacerse en un día como hoy.

Aquí te dejamos algunos consejos para mejorar la comunicación con tu hijo:

1. Intenta ponerte en su lugar: Cuando tu hijo se te acerque disgustado o triste, no escuches solo sus gritos, intenta indagar las razones de su molestia. Saber qué cosa lo está poniendo triste o lo está alterando, ayuda a entender de mejor manera lo que le pasa y demostrarle que te interesa averiguarlo. Asimismo, cuando esto suceda no busques cortar sus emociones sino entenderlas, así le enseñas a hacerlo también.

2. Observa el tipo de comunicación que mantienen: presta atención a cómo le hablas a tu hijo porque esto influirá en cómo te habla a ti. Escúchate ¿incentivas el diálogo?, ¿se escucha el mensaje o son más fuertes los gritos?, ¿cómo es tu tono de voz? Ser consciente de la forma en que le hablas te permitirá identificar posibilidades de mejora en la comunicación.

3. Explícale las cosas antes de imponerlas: La forma en la que los niños perciben las cosas es distinta a la forma de percibir de un adulto, por lo que no podemos esperar que entiendan las cosas con la misma facilidad que nosotros. En lugar de exigirle que se calle sin más, explícale por qué no puedes prestarle atención en ese momento y coordina un momento específico para hacerlo. No te olvides de agradecer su paciencia y retomar el diálogo.

4. Demuéstrale que lo escuchas con tus conductas: Asegúrate de observarlo cuando te habla, dirige tu atención hacia lo que te dice, sé consciente de su tamaño y arrodíllate al hablarle si es necesario para acortar la distancia. Es necesario que te tomes un momento para dejar de hacer lo que estás haciendo y muestra interés por lo que te dice.

5. Evita dar las mismas respuestas para todo: Es importante contestar a sus preguntas y no dar respuestas genéricas todo el tiempo, de ese modo podrá percibir que verdaderamente te interesa responder a sus dudas

6. Acepta tus errores: Es importante enseñar mediante el ejemplo a reconocer cuando nos equivocamos y a pedir disculpas. Cuando comentas un error, reconócelo. Así, le demuestras que todo acto tiene un efecto. Ser padre no nos hace omnipotentes.

7. Promueve espacios de confianza: Para lograrlo es importante crear un clima de complicidad, promover espacios dentro de los cuáles puedan hablar de sus miedos, sus alegrías, frustraciones o dudas. Escúchalo con interés de aprender antes de buscar modificar lo que te dice.

8. Expresa cómo te sientes: Una buena forma de enseñar sobre expresión emocional es compartiendo tus propios afectos. Exprésale a tu hijo cómo te hizo sentir que actuara de esa manera y los pensamientos que invadieron tu mente con su conducta. De este modo puedes motivarlo a que lo haga también.

9. Al dar indicaciones: Antes de molestarte porque no te hace caso, asegúrate de hacerle llegar la indicación de manera adecuada. Para ello, debes notar si te está prestando atención o no. De ser necesario, puedes atraer gentilmente su cara hacia la tuya para lograr el contacto visual.

Asimismo, eliminar las distracciones del momento antes de darle un mandato puede ser de ayuda ya que no puedes esperar que te haga caso si hay algo más entretenido en la habitación. En ese caso, puedes hacerlo repetir la indicación que le diste para asegurarte que la escuchó y entendió correctamente y, finalmente, no olvides reconocer sus logros. Aún si no lo logra, demuéstrale que reconoces sus esfuerzos también.

10. No toda recompensa es material: Felicitarlo ante un logro es importante para enseñarle que su conducta está siendo reconocida pero recuerda no siempre hacerlo con cosas materiales para enseñarle a valorar las recompensas no materiales también. Puedes lograr esto con elogios verbales y/o a través del contacto afectivo mediante sonrisas, caricias, besos, abrazos, entre mucho más.

Hoy es un buen día para dar muchos de estos regalos no materiales a tu hijo. Eduquemos con amor, ¡Feliz día del niño!

 

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