‘Clásico’ es respetarte

Hinchas asistentes al partido vivieron un momento de tensión durante el último clásico entre Alianza Lima y Universitario de Deportes tras la celebración del gol 'blanquiazul'.

Minuto 43. Un tiro de esquina nace en el ala izquierda del área que defiende Universitario de Deportes, cae en la ubicación del delantero ‘íntimo’ Mauricio Affonso, quién de un frentazo hunde el balón en el arco ‘crema’ y silencia todo un Estadio Nacional rugiente de hinchas locales. Sus compañeros lo rodean y lo abrazan frente a la tribuna de Occidente, donde un solitario hincha ‘blanquiazul’, con una chaqueta negra y un polo oscuro, celebra el gol de su equipo ante la atónita mirada  de la gente que lo rodea.

La reacción de los asistentes es instantánea  e increpan airadamente al hincha, a punta de gritos, groserías e insultos, a retirarse del recinto deportivo. Fue un gol con un aire feroz de violencia que por poco termina en una incendiaria gresca por el solo hecho de celebrar a lado del equipo del cual eres fanático. ¿Somos intolerantes frente a una posición distinta o simplemente nos dejamos llevar por la pasión del fútbol?

Entendemos, como parte inherente al deporte, que el respeto debe ser el pilar principal del fútbol y esto se pone en evidencia en partidos de todo el mundo, desde la India hasta Canadá. Esta actitud constructiva se transmite de generación en generación teniendo siempre presente los intereses propios y la de los demás. Si queremos que nuestro deporte trascienda, nuestra conducta y comportamiento como espectadores debe ser modelo.

Para este duelo, las autoridades y los organizadores dispusieron aceptar solo a hinchas de la ‘U’ en las cuatro graderías del Estadio. Los bombos y las banderolas quedaron prohibidos para todo asistente. Disputar un clásico del fútbol peruano con solo hinchas locales no es un espectáculo que se vea muy seguido, pero es una medida orientada a reducir los índices de violencia generadas a partir de esta.

Tras las restricciones, los verdaderos hinchas se alejan de los estadios y del fútbol. Las familias prefieren apreciar este partido desde la comodidad de su hogar, ahuyentados por el temor de acudir a un lugar donde podría estallar una ola de violencia desmedida. Las agresiones que destilan algunos concurrentes mancha todo el espectáculo deportivo y desprestigia nuestro fútbol, desde la calidad hasta la organización.

El respeto por el rival debe primar en cualquier competencia.  Es básico que cualquier seguidor o practicante de un deporte sepa apreciar la victoria y la derrota. No hay motivos para agredir o proliferar insultos de todo tipo a una persona o un conjunto de ellas por considerarla tu antagonista. Ojalá la familia vuelva y el fútbol siga en pie para cuando lo hagan.

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