3 razones por las cuales el punk peruano influyó mucho en nuestras vidas

Para muchos alborotado, el punk marcó la adolescencia de generaciones enteras. Te dejamos tres razones de su importancia.

Hace poco Gerardo Silva, co fundador de Conciertos Perú y antropólogo de profesión, lanzo el primer libro sobre la escena “chiki punk” en Lima, el cual puedes descargar gratis aquí. En honor (e inspiración) a ello quisimos realizar una pequeña reflexión sobre por qué en la etapa de formación de muchos de los que amamos la música, el punk peruano fue un actor importante e influyente.

La escena de punk en Perú empezó a mediados de los 80 con la aparición de muchas bandas de carácter “subterráneo” en Lima, siendo sus principales actores Leusemia, Narcosis y G3. Sin embargo, es G3 tal vez la banda más importante y responsable de la proliferación de la escena a finales de los 90 y principios del presente siglo, con bandas como Inyectores, 6 voltios, Dale Vuelta y Diazepunk entre las más importantes. Con tendencias de pop punk y hardcore punk, entre sus principales ramas, la escena marco un hito importante en la juventud de muchos rockeros de Perú y en la historia de formación del género. Las razones del porqué, a continuación:

  1. El punk es la representación máxima de la disconformidad, pero sobre todo de la lucha: en el caso del rock peruano, la escena punk de inicios de los 2000 siempre representó la lucha interna constante de los fanáticos contra sus propios fantasmas: el descontento social, los problemas sentimentales y hartos dilemas juveniles. Dicho esto, la escena siempre se vio identificada con las bandas y los temas. Si a eso le añadimos un contexto social difícil por la salida de la dictadura de finales de los 90 y de la recuperación posterior a la recesión de finales de siglo, el punk sirvió de válvula de escape de muchos jóvenes en aquella época.
  2. Marco el inicio de la cultura musical de muchos fanáticos rockeros millennials del país: para todos los que nacimos entre el 83 y el 90, la escena punk peruana representó el inicio de muchas jornadas de conciertos y festivales. Desde tocadas pequeñas hasta eventos con 15 o más bandas en el cartel, para muchos esto impulsó nuestra pasión por ver música en vivo y también nos permitió conocer amigos que hasta el día de hoy frecuentamos. Esto ha influido en el auge de conciertos y festivales que hoy existen en el Perú – como por ejemplo el Rock en el Parque o Vivo x el Rock – con afluencia de miles de asistentes y no de cientos como hace dos décadas.
  3. Relanzó la industria del rock peruano a inicios de siglo: si bien siempre hubo rock en Perú, el género pasó por momentos muy difíciles en los últimos 60 años: crisis políticas, económicas y sociales. En este contexto, el desarrollo de la música y cultura no estuvieron en agenda. Sin embargo, el éxito de algunas bandas generó nuevos proyectos y una mayor afluencia de públicos en los conciertos. Con ello, productoras, pequeñas disqueras, tiendas especializas en música y marcas de merchandising hicieron su aparición. Pese a ello, la autogestión sigue siendo la piedra angular del desarrollo del rock peruano, prescindiendo del Estado y de grandes nombres.

Hay mucho que agradecerle al punk peruano, pero sobre todo su lucha constante por desarrollar el rock en el país. Los fanáticos de esta escena son los actores fundamentales de su crecimiento. Sigamos en la lucha y disfrutemos la música.

Y tú, ¿te gusta el punk peruano? ¿cuál era tu banda de punk peruana favorita?

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