¿Por qué quiero ser vulnerable?

Cómo reconocernos débiles nos hace más fuertes.

¿Alguna vez te han pedido dibujar a una persona bajo la lluvia?

Se cree que este dibujo expresa partes de tu personalidad. Por ejemplo: Si la persona no tiene paraguas, significa una señal de escasez de recursos para afrontar los problemas que se te presenten, quedando vulnerable a resbalarse o a una pulmonía, gracias a tu descuido.

No hablamos de este tipo de lluvia (aunque no estaría mal).

En estos momentos te preguntarás, “¿Por qué alguien quisiera ser vulnerable?”. Para responder esta pregunta, caeré en el cliché y citaré a la RAE:

Considerando esta definición ¿Quién en su sano juicio quiere ser herido?

Este razonamiento se ve reforzado por lo que vemos a diario: bravucones elegidos presidentes, padres que le dicen a sus hijos que llorar es de maricones, mujeres que eligen su ropa con miedo al qué dirán y a lo qué pueda pasarles, amigos que no quieren enamorarse porque, “todxs son unxs perrxs”,

Quizás a simple vista estos ejemplos puedan parecer disímiles, pero tienen en común algo: el miedo a ser herido, ya sea a través de burlas, de manera física, sexual o una traición imperdonable. Esta vulnerabilidad implica en gran parte ser transparentes, sinceros, honestos con uno mismo y con los demás, a manera de compromiso.

En palabras de Diego Ruales, estudiante de último año de Psicología de la PUCP, “No es posible que alguien pueda vivir sin haber experimentado dolor, pero felizmente si es posible darle un sentido, el mostrar la propia vulnerabilidad puede hacer sentir al otro que no está solo y atreverse a recorrer caminos de su propia conciencia que no suelen ser fáciles de recorrer

Vivir vulnerable significa vivir lo suficientemente libre como para aceptar nuestras emociones en cuanto aparecen, entender y querer a las personas sin excepciones, mostrar realmente quién eres al resto, dejar que el mundo te muestre que hay mucho más allá, y que no hay razón para tener miedo.

Heidi Jaymez, psicóloga del Centro Gestáltico de Perú, anota: “En la psicología tradicional aún se habla de emociones positivas y emociones negativas, las clasifican. En la Gestalt nosotros consideramos las emociones como tal, lo positivo y negativo es lo que hacemos con esta emoción” No está “mal” estar tristes o enojados, lo importante es cómo lo afrontamos.

Al aceptar tu vulnerabilidad probablemente alguien se burle, otro te agreda, muchos te traicionen y algunos te rompan el corazón, pero nadie te podrá decir que no fuiste tú quien pasó todo eso, jamás dirán que jugaste a ser alguien más, y con una sonrisa podrás dejar tu paraguas en el suelo, sentir la lluvia y gritar:

¡Viví mi vida de verdad!

Si aún me estás leyendo, te deseo una vida más vulnerable, que te reconozcas al espejo, veas tus debilidades y agradezcas por tenerlas, porque son signo de comunión con el resto de la humanidad y nos permiten reconocernos en el que está a nuestro costado.

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