#CocinaConFondo visita Emile

La armonía que logra el balance correcto entre lo que ves, sientes, hueles y pruebas da como resultado un espacio acogedor para disfrutar y sobre todo, frecuentar.

El boom de la gastronomía ha llevado también a la explosión de propuestas muy comerciales, tanto que encontrar un lugar que te haga sentir realmente en casa y con decoración propia, resulta complicado. Felizmente estos aún existen y en lugares que sorprenderían a más de uno.

En esta primera edición de CocinaConFondo visitamos Emile, una propuesta de los hermanos Diego y Brenda Cabrera. El concepto se resume en comida fusión peruana-francesa con productos de buena calidad, innovación constante y un equipo que maneja la casa con mucho esfuerzo y eso, siempre se aplaude.

1. El concepto

En palabras de Diego, la propuesta se resume en algo casual, informal que recoge costumbres de Francia con insumos peruanos. Esto se demuestra en la carta, que invita a comida de fácil elaboración y no por ello menos gourmet. Huevos en el desayuno, tartar para el almuerzo y crepes a cualquier hora del día nos invitan a volver.

La fusión es algo transversal a los platos, con creaciones creativas como el ceviche de salmón o queso brie y papas nativas. Conscientes de la dificultad de apostar por un restaurante enteramente francés, la innovación es una apuesta que funciona.

Esto también se extiende a cada detalle del local. Al estar ubicado en la Alianza Francesa, que cuenta con salas permanentes de arte y obras de teatro, se crea un ambiente mágico. Lo que más nos gustó es que es un espacio tranquilo, con estilo y completamente seguro para quien quiere trabajar o disfrutar de una conversación.

Además, sus dos ambientes están bien trabajados: El primero, de luces tibias y techos altos, invita a la tranquilidad mientras que el segundo, compuesto de una terraza abierta con sillas de fierro al estilo parisiense y con vista a la pileta, es ideal para conversar. Si Diego pensó en la funcionalidad de las instalaciones, Brenda aportó con una ocurrencia final digna de retratar: una hermosa pared de losetas celestes y letras en neón.

 

2. El producto

Emile cuenta con muchas cartas. Puede ser el lugar que buscas para almorzar, ir al brunch o tomarte un trago luego de salir del trabajo. Al igual que pasa ahora en otros restaurantes, esta carta no es estática sino que cambia permanentemente.

Nosotros pedimos un ceviche de salmón, toda una explosión de sabores y sensaciones. Los trozos de salmón y cebolla pluma reposan en una cama de palta cremosa bañada de un jugo delicioso en donde el aceite de sésamo se presenta intenso pero sin ser invasivo. Una propuesta sencilla pero con ingredientes frescos donde destacaron los sabores orientales, franceses y peruanos. Un resultado perfecto.

Luego fue el turno de las hamburguesas, para lo cual elegimos la bistrot clásica y la bistrot francesa, cada una entre 20 y 30 soles, acompañadas de papas nativas de exterior crocante y de un interior cremoso. Si bien ambas tenían lo suyo, la francesa fue nuestra favorita. Primera sorpresa, ¡el pan era de cacao! con miga gruesa y consistencia adecuada, soportaba los 150 gramos de carne sin mojar el pan ni destruir los sabores. La carne, de molienda media y materia grasa adecuada, va perfecta con el queso brie, las láminas de ajo y los champiñones, elementos presentes en cada mordida.

Finalizamos con el tartar de carne y el filet mignon. El primero, respeta los ingredientes convencionales y suma rabanitos en láminas finas y una yema de huevo lista para mezclar mientras que el segundo es un plato sin pierde que se acompaña con papas cocktail y verduras frescas. Pero, si nos preguntan, las hamburguesas, el ceviche y la limonada de bayas- que acompañó nuestra tarde- se llevan el premio.

Mención aparte tiene el postre, un tarte tatin hecho de manzanas verdes, aguaymanto y crema de mascarpone de bayas. Es fácil de comer ya que cuenta con una masa más gruesa que el pie de manzana convencional pero a la vez es fácil de trozar, lo que permite que soporte el relleno sin ningún problema.

3. El servicio

Tener un restaurante no es tarea fácil. Aunque Brenda y Diego tienen harta experiencia en la gestión de bares y eventos, esta es sin duda una experiencia distinta. En un restaurante, uno siempre tiene que estar listo para sorprender al nuevo visitante y al cliente usual, tarea que no solo depende del dueño sino también de quienes atienden. Felizmente, este aspecto está también bien cuidado.

El servicio invita a sentirte en casa. Con platos de presentación cuidada pero práctica, individuales de papel y vajilla casual, Emile es un espacio para visitar decidido o al paso bajo cualquier vestimenta pues el objetivo final es acoger al cliente. Cabe agregar, que aunque el núcleo del restaurante es el local, la alianza con Diloo permite llevar las hamburguesas, entre otras cosas, a la puerta de tu casa.

Sobre los dueños

Diego y Brenda son dos hermanos poco usuales. Nacieron en una familia donde la cocina era el núcleo y la medicina para cada problema, lo que les enseñó la vocación de servir. Siempre buscaron tener un restaurante y cuando la propuesta en la Alianza Francesa se presentó, no la dudaron. Uno creería, como dice el dicho, que cuando se trata de hermanos hacer un negocio es imposible pero a un año de abrir Emile, nos demuestran que también puede ser un hermoso complemento. Al equipo se suma Rose, quien pone orden en la casa y lleva las cuentas con ojo de halcón.

El dato

  • ¿Te dio hambre? Aprovecha sus ofertas. Los miércoles tienen la bistrot a solo S/. 15.90.
  • Si prefieres acompañar la comida de un trago, puedes gozar de su barra a partir de las 6:00 pm.

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