¿Por qué nos da miedo sentir? 5 verdades que debes saber sobre las emociones

Sentir emociones es algo normal. Los estigmas solo nos llevan a frenar nuestros sentimientos. Sin embargo, el truco es entender qué sentimos y soltar aquello que nos retiene.

“No tienes que estar triste”, “ya no llores”, “tienes que controlarte”, “no puedes molestarte por eso”, “no es para tanto”, “no te preocupes” o el clásico “tienes que ser fuerte”. Seguramente alguna vez has escuchado algo así y sabes que la sensación no es agradable. Vivimos en un mundo invalidante en dónde emociones como la tristeza, la ira, el miedo y más son rechazados, etiquetados como “negativos”, lo que consigue que sea muy difícil expresar nuestros sentimientos con libertad.

En mi opinión, la pregunta ¿Cómo estás? Se ha transformado en una costumbre de buena educación. Ante ella, solemos dar la misma respuesta genérica de siempre, el famoso y enmascarado “bien”. Pero, ¿siempre nos sentimos bien? ¿O es una forma de pretender que todo está bajo control porque tenemos miedo a demostrar lo que sentimos? El problema es que se ha adoptado la peligrosa costumbre de utilizar disfraces de fortaleza bajo los cuales la regla número uno es que la expresión emocional solo es aceptable cuando lo que expresas no incomoda.

Motivada por la intriga, quise saber qué pensaban sobre esto personas de mi entorno y estas fueron algunas de las respuestas que conseguí:

¿Te sientes identificado? Entonces, la teoría parece cierta. Las pautas sociales también normativizan la expresión emocional. En otras palabras, hemos aprendido que no debemos sentir o que no está bien sentir emociones categorizadas como “malas”.  De alguna manera, las emociones “positivas” se han convertido en las únicas aceptadas socialmente y esa es una mentira internacional. Te tengo una buena noticia no existen emociones negativas, existen emociones y todas son válidas. Con eso sobre el papel, te dejamos 5 verdades que debes saber acerca de las emociones:

1. Sentir es de fuertes

Que me vean llorar siempre ha sido todo un reto para mí y hasta hace unos años, se me hacía imposible. Preguntándome el porqué caí en la cuenta de que detrás de esa incomodidad al llanto estaba la idea de que “el llanto es sinónimo de debilidad” y que “tengo que ser fuerte siempre”. No fue hasta que entendí la función del llanto, que empecé a abrazarlo cuando llegaba.

Parece que todo está normal hasta que estamos solos en una madrugada de insomnio, en donde nos encontramos con una ola de sentimientos abrumadores que distan mucho del “bien” que dijimos casi de manera automática por la mañana. Por ello, es importante aceptar cómo te sientesel desgaste emocional es humano, el dolor es inherente e inevitable para nuestra evolución. Es mentira que los niños buenos no lloran o que las mujeres no gritan; todos lloramos y gritamos por dentro o por fuera y está bien. Recuerda, está bien no sentirse bien todo el tiempo. Sentirse mal es de fuertes, porque estás siendo genuino contigo mismo.

2. Las emociones varían según quién las sienta

A mí a veces la cólera me paraliza pero cuando una amiga, Milagros, siente cólera, explota como volcán. Eso no hace que ella esté más molesta que yo, las dos sentimos una misma emoción, pero su expresión en nosotras es distinta.

Es imposible comparar a las emociones. No se puede pautar la expresión de una emoción porque la experiencia varía según cada persona y según cada situación. Quiero aclarar que las emociones son reacciones psicofisiológicas, cuya interpretación crea a los sentimientos que tenemos, por ende, van de la mano. Con ello, nos enseñan definiciones teóricas de las emociones, pero cada quien las experimenta de distinta manera. Qué es cólera para ti, cómo se siente tu cuerpo en ese momento, qué trae a tu mente o cómo te hace actuar es un concepto propio. Identificar nuestro propio concepto sobre ellas y familiarizarnos con su efecto en nosotros ayudará a poder detectarlas y, por ende, hablar sobre nuestros sentimientos con mayor facilidad.

3. Cada emoción tiene una función

Soy una persona muy sensible pero ¿no todos lo somos? En mi opinión, existen personas con corazas más duras que otras pero en el fondo todos somos muy frágiles y eso es algo especial pues la sensibilidad es lo que nos hace humanos.

Nacemos en un mundo que anula emociones “negativas” en donde la tristeza es de débiles, la cólera de renegones y el miedo de cobardes. La solución para esas “emociones vetadas” es sentirlas fuerte y claro para poder entender para qué vienen a nosotros. Las emociones tienen un objetivo, una razón de ser. Tienen una función adaptativamodo, la cólera puede impulsarnos a defender algo con lo que no estamos de acuerdo, defendernos o defender a alguien que queremos, el miedo nos pide precaución, avisa que estamos en peligro.

Asimismo, las emociones nos comunican cosas. Nos indican que tal vez debemos parar un rato, descansar de la carrera diaria y cuidar nuestra salud. Por ejemplo, la tristeza nos grita que algo no anda bien, que algo nos está hiriendo y debemos identificar qué es. Las emociones nos sirven para vivir; por ello, aceptarnos como seres emocionales es clave.

4. Reprimir emociones enferma

Todos hemos visto la hazaña de un padre que quiere que su hijo pare de llorar. El niño llora y los padres intentan calmarlo, pueden empezar con palabras amigables que buscan apaciguar sus emociones hasta llegar a la desesperación. Pero el objetivo es uno: que pare de llorar. Lo mismo sucede cuando crecemos y lloramos frente a alguien.

Sentir es necesario para afrontar una situación pero nos acostumbramos a ser racionales todo el tiempo. En general, el autocontrol es algo que como sociedad tenemos muy pegado a la piel, ya que busca controlar emociones, acallarlas. En lugar de pedirle al niño que se calme habría que enseñarle a entender lo que está sintiendo. Las emociones reprimidas no desaparecen, se acumulan y nos ahogan por dentro ¡Hasta nos pueden generar enfermedades psicosomáticas!

Pienso que desde pequeños nos enseñan directa o indirectamente a reprimir emociones y esta represión se perpetúa en una sociedad con terror al dolor. Si lo evitas, el malestar se torna incomprensible. Entonces, en lugar de reprimir acostúmbrate a exprimir todo lo que tienes dentro hasta que ya no quede una sola gota sin ser sentida. Solo de ese modo se vuelve al equilibrio.

5. Está bien hablar de ti

Hay personas que son un libro abierto, que cuentan sus cosas y malas experiencias sin trabas ni barreras pero también hay otras a quienes les cuesta hacerlo y se cierran en sí mismas hasta que explotan. Alguna vez he evitado contar una mala experiencia para no hacer sentir mal a alguien que quiero pero eso nunca me ha ayudado a sentirme mejor. Lo cierto es que todos necesitamos desfogar.

Es necesario hablar de lo que nos pasa, ponerse máscaras de bienestar solo crea barreras entre nosotros y el resto, y ahí llega la sensación de soledad e incomprensión. Está bien escuchar pero también es necesario ser escuchado. Hablar de tus emociones no es una carga, la carga es lo que llevas por quedarte callado. Al hablar te liberas, compartir con otro tus sentimientos fortalece vínculos y ayuda a desatar enredos mentales. No olvides que hablar de ti es saludable así que no te quedes callado, lo que tienes para decir es tan importante como lo que te dice el otro y tú también mereces ser sostenido.

Entonces, soltando las armaduras ¿cómo estás ahorita y qué puedes hacer al respecto? No ocultes tu vulnerabilidad, es hermosa.

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