Vístete para impresionar(te): Vāyu

Cuando nos vestimos para alguna ocasión, nos vestimos para otros, para encajar o no desarmonizar. Pero para lograr una buena impresión en los que nos rodean, tenemos primero que impresionarnos a nosotros mismos.

Si estamos queriendo hacer un cambio interno, en algún aspecto (o varios) de nuestras vidas, es necesario abrirnos a probar cosas nuevas. La mayoría de nosotros ni siquiera conocemos el potencial de lo que podemos sentir, vivir y ser solo porque no nos atrevemos a hacer algo nuevo. Hay quienes crecemos con inseguridad esperando el momento en el que nos sintamos listos para mostrar quiénes somos. Pero como dice Mayet Romero, dueña de la marca Vāyu, si seguimos esperando a estar listos nunca lo estaremos.

Vāyu es una marca en la que la espiritualidad se mezcla con la moda. Es ecológica, ayuda al  crecimiento económico de las comunidades encargadas de su producción y está alineada a los valores espirituales de sus dos dueños. En esta entrevista conversé con Maylet Romero, o como le gusta que le digan, May. Hablamos sobre la visión de su marca, sobre los aprendizajes espirituales que ha tenido en su camino con Vāyu y sobre lo que piensa de las mujeres y cómo podemos sacar nuestra diosa interna.

¿Qué es Vāyu para ti y cómo se diferencia de otras marcas de estilo hindú?

Vāyu es una excusa para acercarme a mujeres que están en el camino espiritual. Originalidad y calidad son las características más importantes de Vāyu. Desde la adolescencia me he conectado mucho con Asia, con sus colores y la inspiración que me da. Mi socio y yo somos yoguis y siempre decimos “esta es una marca creada por yoguis, creativa, original e inspirada en el crecimiento espiritual”. La gente está acostumbrada a que las cosas de Asia son baratas y de mala calidad. Yo busco los mejores proveedores, telas, tintas y trato de hacer un trabajo bien hecho con artesanos de calidad para dar un servicio diferente.

¿Cómo es tu proceso? Me contaste que tú vas a la India, no mucha gente hace ese tipo de chamba por la ropa que crea.

Empecé a ir a la India hace 10 años y al inicio compraba cosas ya hechas. Con el tiempo estudié moda y hoy en día me considero más que diseñadora, creativa. Viajo por mínimo 2 o 3 meses, voy a los mercados, escojo cada tela, cada cinta, cada hilo y después voy con mis proveedores a empezar el proceso creativo. En Pushkar trabajo desde hace muchos  años con una familia local que los he visto crecer. Todas las piezas las escogemos con cuidado, nos sentamos juntos y vemos los colores y los diseños, para mí eso es preciado. Cuando sale una prenda, yo sé que yo escogí cada parte, que fue hecho con mucho valor y que tiene una energía especial por toda la atención que se le ha dedicado. A veces llevo los diseños y patrones hechos desde acá, otras me empiezo a inspirar allá. Las prendas que comienzan acá y las que comienzan allá tienen un sabor distinto, sobre todo en el corte. Cuando trabajo allá me meto más en el corte cuadrado, cuando trabajo aquí el corte es más femenino, más caribeño. Mi manera de diseñar ha caminado mucho, antes mi mercado era Venezuela y algunas veces Colombia, que son países que resaltan más las curvas de una mujer. Hoy que vivo en Lima veo que a la mujer peruana le gusta mostrar partes de su cuerpo totalmente diferentes. Sin embargo, me gusta darle ese reto a la mujer peruana para que se arriesgue a mostrarse, a ponerse un escote, a mostrar sus brazos, así no esté haciendo barras todos los días. Tenemos que estar orgullosas todos los días de lo que somos así sea con rollitos.

¿Puede considerarse Vāyu como una marca ecológica que ayuda a las familias y comunidades productoras a crecer?

Totalmente, trabajar con productos de bajo impacto y material orgánico es un must para nosotros, queremos convertirnos en una de las marcas sustentable y ecofriendly.  Tenemos un proveedor de algodón orgánico especial. También una colección que es a base de seda reciclada: utilizamos Saris de la India y los convertimos en prendas que puedan ser utilizadas por mujeres modernas como tú y yo. El trabajo que hacemos con las familias productoras ayuda a su crecimiento económico, varios de ellos ya son pequeños empresarios, yo los conocí hace 10 años y hoy en día los veo grandes. En distintas ocasiones les he llevado herramientas que pueden aprender y adaptarlas a mi marca. Se hace un trabajo muy bonito porque ellos siempre están abiertos a aprender y recibir conocimiento.

¿Cuál sería el aprendizaje más grande que te ha dado ir a la India?

El proceso de estar en la India se ha hecho fácil estos últimos años, pero al  principio era muy difícil. Uno de los mercados en New Deli que hoy me parece el más lindo – y el que ha ido y me escucha decirle lindo, me dirá que estoy loca – es un lugar de experiencias muy fuertes, es donde he visto más gente con lepra, donde he olido cosas horribles. Estar ahí me ha hecho crecer, no solo por lo que hago con mi marca, sino por las experiencias que me hacen ver y sentir la oscuridad, es ahí donde puedo entender lo que venimos a hacer a este mundo. Para mí es una vivencia bella, nada más estar ahí es lindo, me conecta con aspectos muy sensibles del ser humano. La India te toca muy adentro, no te puedes escapar.

Cómo nos presentamos al mundo dice mucho de nosotros, ¿qué piensas al respecto?

Me parece un tema súper importante y lindo porque  nuestro cuerpo es nuestro templo. La idea de Vāyu es que tomemos consciencia de todo lo que nos ponemos: qué productos usas, que tan plena te sientes, que tan arraigada estás. Cómo adornas tu cuerpo, desde el maquillaje, como tratas tu cabello, el vestido que te  pones, los accesorios. Cuando una mujer se acerca a mí, trato de decirle que ella se tiene que sentir identificada con la prenda, para que su esencia salga. La primera impresión eres tú, tu cara y cuerpo. Tenemos que irradiar los que somos de verdad, eso incluye lo que nos ponemos, cómo nos cuidamos y cómo movemos por el mundo. A través de todo esto podemos expresar quienes somos, y no quiero que suene a materialista, pero sí quiero que la gente entienda el poder que tienen al adornar su cuerpo.

¿Cómo nos puede ayudar Vāyu a expresar nuestro mundo interno?

Cada prenda ha sido hecha a mano y trabajada con amor e intención, todas las creaciones vienen de mi corazón. Siento que la mujer que usa esta marca tiene que conectarse con la prenda, sino se pierde la magia. Tú eres tu carta de presentación: como vistes, como miras, como sonríes, la atención que pones, tu respiración, como te peinas. Se trata de sentirte, de permitir que todo lo que está por dentro salga a florecer. La prenda por si sola es algo que puede hacer cualquier persona, pero creo que la mujer que la usa y que se atreve a ponérsela de verdad se conecta con ese poder femenino. Y hay para todas, si te sientes inclinada a usar accesorios o no, ciertos colores o no. Mi marca en este momento es para aquella mujer que quiera sacar a su Diosa interior, atreverse con los colores, con accesorios únicos, aunque sea de una manera sencilla, una sola prenda pero que signifique algo para ella.

Todo es una inversión, lo que sea que estás adquiriendo te va a devolver el valor que tú le das, siendo ese valor no solo el dinero sino tu actitud a la hora de adquirirlo.

¡Claro! Lo ideal es hacer consciencia de todo, no tiene que ver con el costo sino con el valor que tú le pones a lo que haces. Este mundo consumista nos ha metido la idea de que tenemos que comprar y comprar, a veces quieres comprar muchas cosas a menor precio y lo que quieres es consumir. Todo lo que está hecho barato, dura poco. No nos enseñan a darle valor a lo que consumimos. No tienes que comprarte 10 prendas, solo compra una pero que sea de calidad, que sea buena, que tu piel la quiera, que tu cuerpo se sienta cómodo en ella. Lo primero es ponerle atención a lo que estamos haciendo, qué estamos comprando en realidad. Nos vamos a cualquier parte en automático, compramos cualquier cosa, no sabemos de dónde viene ni qué tipo de empresa estamos apoyando con esa compra.

¿Qué les dirías a las mujeres sobre su cuidado y adoración hacia ellas mismas?

Atrévanse. La adoración personal es un trabajo de crecimiento espiritual, pero tienes que creértela. Así todavía no estés lista para eso que tienes en mente, tienes que creértela y atreverte, porque si no nunca vas a estarlo. Además, tienen que ir probando y dejar de lado esta idea de que si me pongo algo me van a culpar o me van a decir algo. Tienes que dejar todos esos juicios de lado y pensar solamente en ti, ¿qué es lo que de verdad te vibra y te hace feliz? Ir por ello y atreverte a ponerte lo que te despierta esa felicidad te cambia la vida, impacta en ti de una forma muy profunda. ¡Saca eso bonito que hay en ti!

May está comenzando un movimiento llamado Karma Fashion. Se trata de generar un espacio para crear una fundación que pueda ayudar y hacer servicio a otras personas. Quiere inspirarnos a limpiar nuestros closets en masa una vez al mes para donar esa ropa, e incluso hacer ropa nueva para personas que lo necesitan. Si quieres seguirle la pista o empezar a trabajar con ella en esta idea tan linda, súmate a su grupo de Facebook.

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