El poder de la mente: cómo controlar a los pensamientos negativos

¿Qué pasaría si te digo que todo lo que nos afecta es una idea? No es el temor a la oscuridad lo que nos aterra sino el significado que le damos a esa oscuridad y es que detrás de todo lamento o alegría existe un pensamiento que gobierna o mejor dicho, nos gobierna. Conoce más sobre el poder de los pensamientos en esta nota.

Los dos lados del gris

Día A.

Un día te levantas con dos pies izquierdos. La calle está gris, llegas tarde al trabajo/universidad, olvidaste las llaves de casa y te roban el celular ¡el mundo está en tu contra! Piensas en lo tonto(a) que fuiste al dejar que te pasara todo eso. Te pasas el día renegando y cuestionando seriamente tu existencia ya que nunca puedes hacer las cosas bien y los días lluviosos siempre son tristes.

Día B.

Otro día, el cielo vuelve a amanecer opaco. Te vuelves a levantar con el mismo pie izquierdo y te caes de la cama, respiras profundo y te levantas del suelo. El cielo está más gris que nunca pero al menos no está lloviendo y no hace tanto frío como ayer. Sales de casa listo para vivir el día, vas tarde al trabajo y decides tomar un taxi cuanto antes, te das cuenta que olvidaste tus llaves y llamas a tu hermana para coordinar la solución y si…te roban el celular, te lamentas un rato pero al final decides aceptar la pérdida, a fin de cuentas algo material no te va a arruinar el día entero y a la próxima serás más cuidadoso. Después de todo un día gris también puede ser un buen día.

Nos convertimos en lo que pensamos.

La mente es como un jardín que tenemos que cuidar todos los días para que crezcan flores sanas y no se llene de espinas. A mi parecer, si no dejamos que los pensamientos negativos nos gobiernen, vemos el mundo de mejor manera. Por otro lado, si funcionamos bajo negatividad, todo nuestro entorno se convierte en una negación constante, multiplicando a los “no puedo” los “¿Por qué a mí?” y ni qué decir de los “odio mi vida”, creando cárceles mentales.

En realidad lo que nos afecta no es lo que nos sucede, sino lo que nos decimos sobre ello, la idea que le otorgamos. La mente es tan fuerte que tiene el poder de hacernos ver belleza donde todo es negro o tirarnos al piso a llorar en un día soleado. Nuestras creencias tienen un efecto directo en cómo nos sentimos y en las cosas que hacemos, por lo que pueden limitarnos y darnos el mensaje equivocado de que no somos capaces, que somos débiles o fracasados.

¿Alguna vez te has sentido mal sin entender muy bien por qué? eso es una muestra de que muchas veces no tenemos conciencia de nuestros propios pensamientos. Sin embargo, el control mental nos ayuda a tener mayor dominio sobre nosotros mismos, nos hace digerir las cosas más fácilmente, nuestra atención ya no se centra en los problemas sino en las soluciones. Las cosas que existen cobran sentido con el significado que les otorgamos, entonces, ese significado es nuestra arma secreta. Entendiendo el poder de la mente podemos aliarnos a ella y aprovechar su influencia para vivir de mejor manera.

¿Cómo controlar los pensamientos negativos?

Rastrear pensamientos negativos

Los pensamientos están para ser vistos.

La clave no es reprimir los pensamientos negativos ni tampoco bloquearlos pues eso no hará más que atorarnos de emociones. Se trata de identificar cómo pensamos para poder transformar esas ideas disfuncionales en funcionales. Para poder modificar cómo afrontamos lo que nos pasa, primero debemos identificar lo que pensamos de ello. Cuando te veas envuelto en una situación molesta intenta frenar las revoluciones e identifica qué es lo que estás pensando en ese momento. Si es necesario apunta todo lo que pase por tu mente y haz una lista de pensamientos. Es la única forma de darnos cuenta cómo estamos tomando la situación realmente. Si no lo identificamos, el pensamiento nos supera y determina nuestra vida.

Pon tus ideas en duda

Un pensamiento no es más que una creencia.

Una vez que hayas rastreado tus pensamientos sobre esa situación, puedes cuestionarlos. No todo lo que pensamos es realidad, no todo lo que nos decimos es cierto. Cuando estamos en peligro o algo nos sale mal, solemos dejarnos llevar por pensamientos instantáneos y funcionamos bajo monólogos impulsivos de pensamientos negativos que aparecen en nuestra mente sin ser razonados y nos hacen actuar sin pensar. Por eso, hay que poner en duda a nuestras creencias.

El ejercicio consiste en identificar todas las emociones y acciones que se desencadenan de tus pensamientos. De este modo creamos un espacio para notar lo que sucede por dentro. El objetivo es tomar conciencia de cómo nuestro modo de pensar influye en las emociones y conductas, con el fin de notar cuan funcionales son éstas creencias y entender que aquello que nos angustia son tan solo ideas que hemos creado a través de la experiencia, construcciones que pueden ser remodeladas.

Transforma tu foco mental

Con los pensamientos a tu favor, todo tiene solución.

No es muy fácil detenernos a pensar en el lado positivo de la vida cuando la sentimos injusta ni mucho menos sonreírle a un mal momento. Ser una persona “positiva” no significa ser ingenuo o poco realista. Es utilizar a la mente como un arma de defensa ante la vida para transformar pensamientos negativos en positivos. Todas esas ideas que te gritan que no existe solución, no son necesariamente reales ni mucho menos definitivas. Las ideas son cambiantes y podemos sacarle provecho.

Foto: Aldo Tonelli.

Ahora toca construir ideas positivas: Te robaron el celular, sí, pero quizás necesitaba un cambio; jalaste el curso, sí, pero no es el fin del mundo,  solo del ciclo. Ahora tienes otra oportunidad de aprender y ahora estarás más preparado. Haz este ejercicio con los pensamientos que te generan malestar e intenta transformarlos. Tómate tu tiempo, apúntalos, interiorízalos y abrázalos. Al cambiar de foco, automáticamente tus emociones se hacen menos aversivas. Es un entrenamiento diario, se requiere de práctica constante lograr un estado mental positivo como hábito.

Tubos de escape

La mente también necesita un modo avión.

Es necesario encontrar un tubo de escape por donde botar la basura mental, sacar lo que no sirve y simplemente apagarse por un rato, poner la mente en blanco y dejarla descansar. Míralo como un reseteo mental para poder reiniciar más limpio.

Actividades como el yoga te pueden ayudar a llegar a un estado de meditación que lograrán darle un respiro a tu mente. No se pierde nada probando, pero si el yoga no es lo tuyo, se trata de encontrar algo que te ponga en modo avión. Puede ser pintando, bailando, caminando, haciendo algún deporte o escribiendo, lo que sea que te desprenda del tráfico externo. ¡Cualquier actividad con ese efecto es bienvenida!

Y tú, ¿alguna vez te has sentido atacado por tu propia mente? Que nadie te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera tú mismo.

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