“Game Night”: noche de juegos absurdos y peligrosos

De los creadores de Mean Bosses (2011) llega esta nueva comedia cuya premisa gira entorno a las noches de juegos entre parejas adultas. Son reuniones donde amigos y parejas se juntan para practicar unos amistosos juegos de competencia que van desde clásicos como pictionary, monopolio y hasta ciertas actividades más físicas. Nosotros ya vimos la película y aquí nuestros comentarios.

Un juego entre la performance y la realidad

Game Night mezcla los géneros de la comedia y la acción en una historia llena de situaciones que pasan de lo cotidiano a lo absurdo. Jason Bateman y Rachel McAdams interpretan a una pareja de esposos que se conocen en una competencia de juegos dentro de un bar. De la competitividad nace el romance y años después se ven organizando “noches de juegos” con otras parejas amigas. Todo cambia cuando el hermano de Bateman llega a ciudad para armar su propia noche de juegos.

El hermano de Bateman contrata a una empresa de entretenimiento que lleva actores a simular un secuestro a la fiesta que organiza con la intención de establecer un juego de detectives para la velada. Lamentablemente para él, unos verdaderos secuestradores deciden llevárselo antes de que la fiesta comience y todos asumen que la competencia ya ha empezado.

Lo que se busca es entrelazar situaciones donde los límites entre lo real y el juego confundan al espectador y lo tengan trabajando en su cabeza constantemente sobre qué situaciones son ciertas y cuáles no. Es una invitación al juego, como una noche de juegos, pero esta incertidumbre nunca llega a generar verdadero suspenso y las revelaciones van perdiendo impacto en el camino.

Como una pieza viviendo dentro de un tablero de juegos. Fuente: IMDB.

Mejor verlo que oírlo

El inicio de la película es meramente expositivo. Con la excusa de visitar a una doctora, la pareja protagonista le dice al espectador todas sus motivaciones para no necesitar profundizar en sus personajes a lo largo de la película. Lo bueno es que no lo necesitamos. La gracia de esta comedia está más en lo que vemos y en las situaciones desarrolladas. Ahí encontramos la secuencia de montaje del inicio que está muy bien editada y permite conocer a la pareja mejor de lo que varias consultas médicas logran.

Por momentos hay una propuesta visual que busca generar unidad entre la temática y la estética. Por ejemplo, durante la escena de la presentación del personaje del policía, un trabajo de escalas hace que este se vea como un muñequito dentro de un juego de mesa. Lo mismo sucede con los planos generales de los vecindarios de los suburbios que acartonan las locaciones y con las tomas de persecuciones automovilísticas que son filmadas desde atrás y en picado como si fuese la cámara de un videojuego.

Se apuesta por un humor visual en lugar de la verborrea a la que nos tienen acostumbradas las comedias americanas de los últimos años. No obstante, escenas como la toma secuencia en la casa de un mafioso, si bien añaden cierto dinamismo, se sienten impostadas. Pero en definitiva la película se disfruta más cuando solo se ve que cuando empieza a hablar. Aunque ciertos diálogos con referencias cinematográficas podrán sacar una que otra risa a un cinéfilo de turno.

Juegos con armas es juego de villanos. Fuente: IMDB.

Comedia para parejas y adultos

Entre las persecuciones y las deducciones los personajes se dan espacios para conversar sobre sus dilemas de la vida en pareja. Desde el paso a la paternidad hasta los celos por parejas pasadas, los problemas típicos que Hollywood asume están en la cabeza de todos los treintañeros salen a flote. Por momentos funcionan, pero en la mayoría de los casos estas discusiones restan a lo que estamos viendo. Salvo el flashback con “la famosa estrella de cine”.

Este no es el único problema que hay entre balancear el “realismo” y la ridiculez estrambótica de los hechos. Un ejemplo claro es la escena de la extracción de la bala, empieza como una situación legítimamente graciosa, pero termina insertando tomas gráficas de una navaja cortando músculo y remata resaltando la estupidez de los personajes que no notaron que la bala había salido por el otro lado. No es necesario ser estúpido para hacer y disfrutar el ridículo, pero en Game Night los personajes van perdiendo masa gris conforme avanza la historia. En especial el personaje de Rachel McAdams, quien es una actriz que tiene para más.

Hay tres referencias a Quentin Tarantino en toda la película, lo cual nos da una idea de a dónde están apuntando los directores: mezclar comedia con violencia. Pero a diferencia de Tarantino que sabe cómo hacer humor de una situación violenta e improbable gracias a la normalidad con la que sus personajes asumen la escena, Game Night resuelve menospreciar sus propios momentos. Comparen la escena de la turbina del avión con la muerte de Marvin en Pulp Fiction y verán lo que digo.

Si eres capaz de poner en suspenso tu incredulidad podrás reír con esta comedia, sino ni te molestes, te la pasarás preguntando “¿y por qué no tenían armas?” “¿y dónde están las cámaras?” “¿tan rápido pasa el tiempo?” y así hasta que la película acabe y no hayas disfrutado nada.

 

 

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