¡No me dejes, te necesito! ¿Amor o dependencia?

Amar es una decisión libre pero la ilusión y la de idea de un futuro juntos puede llevar a un escenario no deseado. ¿Te sientes identificado?

Hablemos de amor. Esa sensación de otro planeta que te embriaga el cuerpo cuando te enamoras de alguien. Algo que para mí es lo que mueve al mundo pero que puede convertirse en un tornado sin dirección que pasa de ser calidez emocional a necesidad vital de supervivencia. El “lado oscuro del amor” que se muestra cuando se convierte en dependencia afectiva.

Te pongo esta situación: Miranda llega a su casa al borde de un colapso emocional. Ya van 15 llamadas perdidas pero Fernando no le responde el celular. Comienza a imaginarse lo peor, de pronto el mundo se vuelve un lugar horrible y el aire se siente muy pesado. No lo ve hace 3 días y siente que todo se viene abajo, se siente sola, incompleta, perdida. ¿Qué hizo mal? La mente se le llena de dudas y el estómago de nervios. No puede pensar con claridad porque lo único que está en su cabeza es él y esas 15 llamadas perdidas.

El efecto secundario del amor

El amor también puede convertirse en dependencia.

El enamoramiento es muy complejo pues intervienen aspectos emocionales, mentales y físicos, por lo que tiene un efecto muy poderoso en una persona. Los que lo han sentido saben de su impacto, conocen la complicidad y sensación de bienestar al estar con alguien a quien se ama… y es que el amor nos hace sentir bien, ¡literalmente nuestro cuerpo tiene descargas de dopamina, la hormona de la felicidad, al estar con la persona que queremos!

El problema está en que algo que nos hace sentir tan bien puede ser altamente adictivo. A ese potencial de droga hay que aumentarle la fuerza social de vendernos un amor comercial. En mi opinión, vivimos en una sociedad que poco a poco está eliminando el sentido de individualidad y privacidad. Se tiene impregnada la idea de vivir en busca de una pareja, los amigos te preguntan si ya encontraste a “alguien” como si fuera posible encontrar al amor, y claro nunca faltan las cruciales preguntas que cuestionan tu soltería en las reuniones familiares. Y es que hoy en día el hecho de no tener pareja está asociado con la soledad.

Por su parte, las redes sociales y el marketing romántico no se salvan, han convertido a la soledad en la bruja del cuento y al amor en una droga letal. La gente puede saber a qué hora ves tu celular y qué haces mientras lo ves. Esta completa pérdida de privacidad alimenta la dependencia, nos hace creer que está bien “controlar” a alguien y sí, el “stalkeo” también puede convertirse en algo enfermizo.

¿Qué es la dependencia afectiva?

La dependencia afectiva es falta de libertad interior. El tema de dependencia, específicamente en las relaciones amorosas, no es muy sonado a pesar de ser tan común. La verdad es que la mayoría del tiempo el exceso de amor no es visto como algo malo, lo malo acá es “no tener amor”. Como seres sociales, querer vincularnos y ser parte de algo o alguien es natural, sin embargo, cuando nuestro bienestar empieza a depender directamente de otro vamos perdiendo control sobre nosotros mismos.

Síntomas dependientes

¿Quién no cayó nunca en las garras de un apego afectivo?  Algunos síntomas pueden sentirse en carne viva luego de una ruptura, sin embargo, una dependencia  los mantiene a largo plazo y te impiden vivir tranquilo. La dependencia afectiva es muy parecida a cualquier otra adicción, volverse adicto al amor puede sonar extrañamente inofensivo pero en realidad es peligroso.

Una adicción te vuelve dependiente a la sustancia, en este caso persona, a tal extremo que se te hace imposible dejarla pues siempre se necesita una dosis más para poder sentirse bien. Existe una necesidad afectiva excesiva del otro, a pesar de que tu pareja te trata mal, el apego hacia ella/él va en aumento con el tiempo, lo que genera una actitud de sumisión por tu parte; sientes la necesidad inevitable de que estén juntos y cuando no es así, te entra como un síndrome de abstinencia amoroso lleno de angustia, ansiedad y hasta pena que te afecta mental y físicamente impidiéndote funcionar con normalidad.

De alguna forma, no puedes romper el vínculo a pesar de que has pensado en hacerlo por un temor horrible a la soledad, es por eso que estás en constante búsqueda de pareja. Pareciera que la tierra cambiara de eje y de pronto todo tu tiempo y esfuerzo se basa en estar con esa persona por encima de todo, persona que por cierto ante tus ojos es perfecta, no existen cosas negativas en él o ella y tú , por el contrario, te sientes lleno de defectos pues tu autoestima se siente muy pequeña.

Cómo evitar la dependencia emocional

1. El primer paso para vencer una adicción es aceptarla

Reconoce el problema.

Dicen que el amor nos vuelve ciegos. En efecto, nuestras pupilas e se dilatan cuando miramos a quien amamos. No te acostumbres al autoengaño, no existe el ser perfecto. Por ninguna razón el sufrimiento debe ser minimizado, tu pareja debe amarte con respeto, no toleres ninguna clase de abuso.

Si consideras que puedes tener dependencia afectiva, quiero que sepas que como toda droga, la adicción puede combatirse. Pero ningún adicto se superó consumiendo más dosis, la receta aquí es la abstinencia total. Si consideras que tu situación está afectando en tu vida, te recomiendo que consideres buscar ayuda profesional.

2. Menos rejas y más libertad

Poner límites en tu relación es sano.

Hacen falta menos contraseñas compartidas y más independencia emocional. Pienso que el problema nace al creer que el otro nos pertenece, ante esa idea el amor se vuelve propiedad. Fijar límites en la relación es necesario, respeta la privacidad de tu pareja, no exijas saber todo de su vida porque no es saludable, si no se fija un límite siempre nos vamos a exceder y vamos a buscar más. No conviertas a tu relación en un control de aduanas: amar no es anularse. No prohíbas ni restrinjas nada, cada relación es distinta pero si algo debe quedar claro es que el amor no prohíbe. Un amor encarcelado no tiene futuro sostenible a largo plazo.

3. Cuida de ti mismo y de tu autoestima

La dependencia emocional se relaciona mucho con la desvalorización de uno mismo.

No pongas tu valor en juego por otra persona, vales por lo que eres no por lo que otro te dice que eres o por la cantidad de amor que recibes. Suelta la búsqueda constante de aprobación externa, si te amas a ti mismo te vas a respetar lo suficiente como para salir de una relación tóxica; si ponderas tú autoestima, podrás confiar en tus propias capacidades y acostumbrarte a tomar decisiones propias que no impliquen depender de alguien para hacerlo. Amarte es el secreto para disfrutar de la vida, te invito a leer más sobre eso en esta nota.

4. No pierdas a tu círculo social

Estar en una relación no significa estar todo el tiempo con tu pareja.

No tienen que hacer todo juntos, querer ser uno donde hay dos es imposible. Realiza actividades propias, sal con tu familia, con amigos, haz cosas solo. Es saludable que cada uno tenga su propio círculo social con quien compartir. No te acostumbres a pasar todo tu tiempo con tu pareja pues es ahí donde se convierte en tu eje central de vida. Recuerda, que tu enamorada o enamorado salga sin ti no significa falta de amor o infidelidad, no está bien alimentar a los celos que pueden convertirse en monstruos.

5. Disfruta tu autonomía

El mundo necesita perderle el miedo a estar solo.

Tu “no puedo vivir sin ti” tienes que ser tú mismo. No necesitas que venga el príncipe azul a salvarte, sálvate tú. La clave para evitar la dependencia es la autonomía, ser independiente te da libertad de movimiento y el miedo a estar solo se hace cada vez más inofensivo.

Para disfrutar de la soledad, tenemos que acostumbrarnos a ser autosuficientes. Explora tus gustos personales y rompe con el tabú de la soledad. Encuentra tus propias pasiones, no permitas que la sensación de bienestar se centralice en una sola persona. Pensar que necesitas a alguien para estar bien es una señal de que no se puede tener una relación en ese momento, o al menos no una sana.

6. Mantén los pies en el ahora

Es normal que nuestra mente divague en posibilidades futuras pero no se puede vivir  en el pasado ni en el futuro. No te martirices la cabeza pensando en tu matrimonio ficticio de acá a 10 años, al menos no si eso te causa ansiedad por no saber si será posible. Enfócate en disfrutar el hoy de tu relación, pasarte la vida con miedo a que la relación se acabe te creará un malestar innecesario.

“El desapego no es sinónimo de dureza de corazón, indiferencia o insensibilidad. No es desamor sino una manera sana de relacionarse, con independencia, sin posesividad ni adicciones de por medio.” – Walter Riso.

No pretendo indicar la correcta forma de amar, porque para mí no existe. Es imposible crear una norma fiscalizadora del amor. La idea es prevenir que algo tan sincero se convierta en un martirio. Ama en libertad, ama sincero, ama sin perderte a ti mismo, pero sobre todo ama como individuo y no como complemento.

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