Amarse en el mundo del ámame: el amor propio y cómo incrementarlo

Si nadie te estuviera mirando ¿Seguirías siendo quién eres? Amarse hoy en día es casi un acto heroico. Vivimos en una sociedad que promueve el amor a los demás pero amarse a uno mismo se siente casi imposible.

Érase una vez el amor propio. Cuenta la leyenda que los humanos vivían sin espejos, no existían los estándares de belleza, la gente aceptaba sus defectos y se sentían especiales con ellos. Luego llegaron las redes sociales y la belleza pasó a medirse con likes y comentarios. De pronto la presión por ser bonito se convirtió en ley de vida, ya nadie podía ser quien realmente era porque lo importante aquí era/es encajar. Y así, la caja se fue haciendo cada vez más pequeña hasta hacernos sentir diminutos. Es así como el mundo se llenó de máscaras; el problema fue que como todos andaban enmascarados, ya nadie podía encontrarse.

El mito del amor propio

Desde pequeños, nos enseñan qué es aceptado y qué es rechazado pero no nos enseñan cómo amarnos a nosotros mismos, cuando en realidad sin eso no tenemos nada. Sin amor propio todo se siente incompleto, como si nada fuera suficiente para llenarte. Es ahí cuando empezamos a buscar en el mundo lo que por dentro nos falta tanto; amor. Para el autor Walter Riso, lo que te lleva a amarte u odiarte resulta de qué piensas de ti, qué tanto te gustas, qué tanto te premias y qué tanto confías en ti. La forma en cómo nos miramos influye en nuestra salud mental e incluso física, por lo que querernos es crucial.

 

El amor y el amor propio

Nos han metido en la cabeza la idea de un amor idealizado por películas de amor y cuentos de princesas, como si no estuviéramos completos si no estamos con alguien más. Parece que crecemos con la idea de que tenemos que encontrar a nuestra otra mitad, pero eso es imposible porque ya estamos completos. El amor no es para completar, uno se completa con sus logros, experiencias, aventuras; no con otro. Solo amándonos podemos ver con ojos de amor a otro y no con ojos de propiedad o necesidad. ¡Dentro de ti ya tienes un mundo entero lleno de cosas hermosas y medias naranjas de sobra!

¡Tienes un cuerpazo pero está prohibido que lo digas!

¿Te has dado cuenta que aparentemente es normal que nos digan nuestras virtudes pero es raro que nosotros las digamos? Imagina que estás con tus amigos y te dicen lo bueno que eres y lo grande que es tu corazón; parece que existe una ley invisible en la que el mundo puede reconocer nuestras cualidades pero nosotros no. Lo mismo con lo físico, tus amigas te dicen el cuerpazo que tienes y es normal, te sientes hermosa pero si tú misma lo dices, puede tomarse como narcisismo. Esa idea de querernos en silencio nos acostumbra mal, pues podemos llegar a pensar que está mal hacerlo. Está bien quererse en voz alta, lo que importa es que tú te escuches.

Consejos para incrementar el amor propio:

  • Cuídate y cuida tu cuerpo

         Piensa de tu cuerpo cómo tu ancla a la tierra.

Es lo que te permite estar aquí, entonces tienes que cuidarlo. Duerme tus horas, el sueño nunca llega si estás con tu celular en la mano, haz un horario y trata de respetarlo. Ejercítate, aliméntate bien, ten cuidado con lo que metes a tu cuerpo, toma más agua, preocúpate por tu salud y hazte chequeos médicos.

En un mundo que demanda tanto de ti, tómate el tiempo de ser amable contigo. Crea espacios para engreirte, encuentra lo que te calma y haz más de eso. Disfrutando de tu propia compañía nunca vas a sentirte solo.

  • Escucha cómo te hablas

          Eres tu aliado, no tu enemigo. Trátate con amor.

¿Te has dado cuenta lo duro que eres contigo y lo suave que eres al criticar a alguien que quieres? Es como si fuera más fácil querer para afuera que quererse para adentro. Buscar la aprobación externa es parte de ser personas, lo malo está en buscar únicamente eso y no pensar en la más importante de las aprobaciones: la nuestra. Tú eres prioridad y eso no es egoísmo. Controlar las críticas internas es un trabajo a tiempo completo, esos monólogos son poderosisimos, pueden hacernos sentir inmensos o diminutos. Cuando te encuentres criticándome, asegúrate de hacerlo con amor.

  • Nota cómo miras a los demás

         Dicen que cómo vemos al mundo es un reflejo de nuestro interior.

Es importante notar como miras al mundo, si tu visión está cargada de negatividad, el mundo se vuelve un lugar negativo. Y quién sale perjudicado eres tú, vivir criticando nos hiere por dentro. Escucha cómo hablas del resto, qué piensas de ellos. Frente a un problema, intenta pensar en razones por las cuales el otro actuó así y no culpar al aire; si te das cuenta que estás categorizando a alguien con defectos, intenta buscarle 3 virtudes a esa crítica, o más. Verás el cambio en cómo te sientes al empezar a ver al resto de una manera más positiva y humana.

  • Libérate de expectativas ajenas

         No dejes que te digan cómo hacer tu vida.

En el momento que entiendas que las únicas expectativas que debes cumplir son las tuyas, empezarás a sentir que tus logros son realmente tuyos. En un mundo lleno de censuras, la solución es vivir como queramos. En tanto lo que hagas no dañe a otro, haz lo que quieras hacer, usa lo que te guste, ama de la manera que te haga más feliz. No tienes que ser como ella/él, tienes que ser como tú. Libérate de expectativas de belleza y mírate al espejo con amor: con ese cabello, esa nariz, esas arrugas. Al final, la piel es solo piel.

  • Reconoce tus logros

         Celébrate.

Crea tus propias metas y asegúrate de que sean tuyas, reconoce tus logros y celébralos. No compares tus logros. Si la vida viniera con caja de instrucciones, pondría en mayúsculas y con negrita NO TE COMPARES.

  • Permítete sentir

         Las emociones también necesitan un tubo de escape.

Desde pequeños nos enseñan a no llorar. Se piensa que la expresión emocional es sinónimo de debilidad. Cuando no es así, llorar es un drenaje natural. Así como no podemos evitar otras necesidades físicas, no podemos evitar llorar. Si reprimes lágrimas, estas no desaparecen, se quedan atoradas y se acumulan hasta que el circuito se malogra y es ahí donde la cosa se pone fea. Está bien sentirse perdido, cada emoción sirve para algo, lo que importa es sentir para entender ese algo. No reprimas tus emociones, déjalas fluir su curso y llora, grita, bota, expresa, limpia.

  • Conoce tus defectos y acéptalos

         Reconócete.

Parte de amarse a uno mismo es aceptar virtudes y defectos. Aquí no existe el humano perfecto, todos estamos aprendiendo, la vida es una prueba de ensayo-error. Tenemos que amar a los dos, a lo bueno y a lo malo, porque juntos nos hacen lo que somos. Si conoces y aceptas tus defectos, nadie puede usarlos en tu contra. Abrázalos y no los odies porque son parte de ti. Si los aceptas te das permiso para transformarlos.

  • Haz una lista de cambio 

          Una lista de cosas que te gustaría mejorar de ti.

Busca todas las cosas positivas que podrían generar ese cambio y comprométete con ellas. No es fácil, pero cuando logras dominar tus demonios, sientes que toda la lucha vale la pena. Demonios siempre van a haber, la cosa es saber cómo lidiar con ellos.

Haz una lista de pequeñas metas semanales, cosas sencillas como: tratar de no renegar tanto, agradecer 5 cosas de tu vida antes de dormir o intentar por un día entero ver el lado positivo de las cosas. Realizar esas pequeñas metas te ayudarán a sentirte mejor contigo mismo. Tienes el derecho a cambiar de ideas pero que no te cambie el mundo, transfórmate tú.

Recordatorio mental: La belleza es subjetiva y cambia todo el tiempo; cómo te ven los otros no es lo importante, cómo te ves a ti mismo es el secreto para disfrutar de la vida.

 

 

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