El monstruo ansioso: qué es la ansiedad y cómo detectarla

¿Eres de los que piensan y piensan en una misma cosa sin poder parar? ¿Te sientes en estado de alarma casi todo el tiempo por temor a que algo malo te pase? ¿Sientes que la mente no te deja dormir tranquilo? Es probable que tengas al monstruo ansioso.

Existe un monstruo que se esconde bajo muchas camas limeñas, puede que seas parte de las 600 mil personas que lo han visto alguna vez. Es un monstruo que se revela y puede perseguirnos en la calle, en el trabajo, al transporte público, cuando estudiamos y hasta mientras dormimos. Tiene pelos que nos hacen sentir angustia y verrugas que si te tocan, nos hacen sentir como si el mundo se fuera acabar en cualquier momento. Todos huimos de ella pero ella esa niega a irse. Estamos tan pendientes de evitarla que ¡Eso la mantiene viva! Se alimenta del miedo y le encanta vivir en los silencios… te presento a la ansiedad, creo que todos hemos escuchado de ella alguna vez y ahora quiero ponerla en evidencia.

¿Qué es la ansiedad?

Pienso que para poder controlar cualquier monstruo, necesitamos primero conocerlo. La ansiedad es una emoción que nos permite reaccionar en situaciones que nos estresan. Para mí, existen dos formas de ansiedad: la que funciona y la que enferma.

La ansiedad que funciona

Antes de que empiecen los gritos de negación, quiero contarte que nuestro cuerpo ha sido diseñado para sentir un estado de alerta cuando percibimos que estamos en peligro. Eso quiere decir que la ansiedad en sí no es un monstruo, necesitamos una “dosis ansiosa” para estar alertas en ciertos momentos pues es la forma en cómo nuestro cuerpo nos dice que debemos reaccionar, nos empuja a actuar y a ser cuidadosos. Es una ansiedad útil.

Imagina que estás frente al mar y una ola enorme se acerca. Si no fuera por la ansiedad activándose en tu cuerpo, terminarías sin ropa de baño y tragando mucha agua porque no notarías que debes salir corriendo.

La ansiedad que enferma

Pero también existe el otro lado de la ansiedad, el lado dañino. Este es como el huracán Katrina cerebral. Se detecta cuando la cantidad que sentimos es muy alta, tan alta que se siente desproporcional. Ya no solo aparece en momentos de peligro u olas enormes; aparece en todos lados, sin explicación ni lógica. Es como si estuvieras en un estado de alerta permanente, lo que causa un malestar que no te deja funcionar y empieza a afectar tu vida, familia, trabajo, amigos, todo. Nos hace mal y se le llama “trastorno de ansiedad”.

Se siente como si una alarma se activara en tu cerebro de la nada y de pronto te olvidas cómo pensar, cómo respirar, hasta cómo caminar con normalidad. Algo así como cuando oyes la sirena de una ambulancia y sabes que algo malo está pasando, solo que esa alarma es interna y no sabes dónde rayos está el botón de apagado.

¿Qué causa la ansiedad?

Existen muchas razones que pueden generar los trastornos de ansiedad, no existe una sola causa definitiva:

  • La genética puede hacer que algunas personas sean más sensibles y vulnerables a tenerla.
  • Los ambientes en los que vivimos, a veces pueden funcionar como repelentes de salud por ser bastante tóxicos.
  • Ciertos eventos de la vida nos marcan y tienen consecuencias a futuro.
  • Existen conflictos en el delivery de ciertas sustancias en nuestro cerebro que disparan las emociones por todos lados.

Es un batido de muchas cosas lo que puede generarte ansiedad, pero ninguna de ellas es tu culpa. Muchas veces nuestra identidad se confunde con el “trastorno” que tenemos. Pensamos que somos “los ataques de ansiedad” o que es nuestra culpa no poder calmarnos, pero la buena noticia es que NO es así. La ansiedad y tú están separados; tener alguna “enfermedad mental” no es sinónimo de fracaso personal. No te dejes etiquetar, ni te etiquetes a ti mismo.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad?

La ansiedad tiene muchas caras, hablar de todas tomaría muchas hojas, pero en sí, los trastornos de ansiedad pueden aparecer en forma de crisis con los famosos “ataques de pánico”, como un estado permanente, expresándose a través de fobias a determinadas cosas o situaciones y/o surgir por algunas enfermedades físicas. Todas estos tipos de ansiedad tienen síntomas similares pero con detonantes diferentes.

Para la gente que nunca la ha experimentado, es muy difícil entender el efecto de los síntomas de la ansiedad. Es como si te inyectaran un líquido-ansioso que se esparce por todo el cuerpo, alterando todo lo que toca. Puedes notarla en tu cuerpo, en tus pensamientos y en tu comportamiento.

a. Cuerpo ansioso: Estas son las respuestas físicas y emocionales más comunes, que no necesariamente aparecen al mismo tiempo.

Cuando sientes ansiedad algo te revuelve el estómago y hace que te tiemble el cuerpo. De pronto es cómo si te olvidaras de como respirar, como si tuvieras algo atorado en la garganta y tu respiración se acelerara. Se siente en todo el cuerpo y a veces te marea. Tu corazón enloquece y te dan palpitaciones que duelen en el pecho, a veces hasta puedes escuchar a tu corazón. Tus manos pueden volverse frías y tu boca secarse, empiezas a sudar en exceso, tus músculos se tensan y pueden doler, te sientes intranquilo, inseguro y temeroso, lo que puede ocasionar insomnio o hacerte dormir un montón durante el día.

b. Mente ansiosa: Los pensamientos también pueden contagiarse.

Una mente ansiosa empieza a volar llenándote de pensamientos que solo aumentan más la fuerza con la que estás apretando tus puños. La mente se llena de pensamientos que giran en torno a la idea de que estas en peligro, de que algo malo va a pasar, lo que no te deja pensar con claridad y te hace correr de eso que causa miedo. Empieza a funcionar muy rápido y los pensamientos se confunden, se repiten cual círculo vicioso, no logras concentrarte y estás en alerta máxima, lo que puede interferir en el amor que te tienes.

c. Conductas ansiosas: Nuestro comportamiento

Hace que evites situaciones que te activan la ansiedad; por eso no vas a la fiesta o a la reunión de fin de año por más que te mueres por ir. Algunos movemos las piernas, otros se muerden las uñas. El cuerpo se siente inquieto y no puedes parar de moverte o, por el contrario, te vuelves una estatua en vida.

Consejos para mirar la ansiedad
  • Ahora que la conoces un poco mejor, quiero que sepas que no estás solo, los trastornos de ansiedad son de los más comunes en el país y el mundo. Sé que se siente como el fin del mundo pero puede controlarse. Tener ansiedad no te va a impedir tener una vida “normal”. Solo necesitas motivación y compromiso en cumplir un tratamiento adecuado para ti para manejarla sin que ella te maneje.
  • En un mundo tan apurado como el nuestro, con toda la presión del trabajo, los estudios y la presión de la sociedad en sí, la ansiedad parece una reacción casi natural, así que no te culpes por algo que muchas veces está fuera de tu control, más bien enfócate en buscar soluciones.
  • El tratamiento de la ansiedad no es únicamente con medicación. Es necesario evaluar tus niveles de ansiedad primero, pero existen muchas formas para luchar contra ella. Por ejemplo, las terapias psicológicas de tipo cognitivo conductual se recomiendan mucho en estos casos. Si quieres saber más información sobre las razones para ir a terapia, te invito a leer esta nota.
  • Si conoces a alguien que sufre de ansiedad, recuerda que cómo sientes las cosas puede ser muy distinta a cómo las siente otro. Algo emocionante para ti, puede ser el fin del mundo para otro. No le pidas a un ansioso que respire calmado, ayúdalo a respirar. No le digas que exagera porque seguro está poniendo todo su esfuerzo para controlarse.
  • La depresión y los trastornos de sueño son conocidos como primos hermanos de la ansiedad, por eso es tan importante que revises tus síntomas de ansiedad. Si es que estos están afectando tu vida, debes acudir a un profesional de la salud cuanto antes.
El dato 

Si quieres saber mayor información sobre los tipos de trastornos de ansiedad puedes leer esta información publicada por la Asociación Americana de Psicología (APA).

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