Qalani, buena sazón y pesca sostenible

En Lince, desde hace un año, una barra cevichera ha conquistado el paladar de los invitados bajo una propuesta sostenible, económica y sabrosa.

Llevamos más de una hora en el local y en nuestra visita, hemos contado a decenas de personas entrar y salir contentos. Los olores suben desde una esquina, en donde se ubica la cocina, y llegan convertidos en platos de forma rápida, con una presentación fresca y amigable.

Sin embargo, no siempre fue así. Al inicio las personas llegaban de a pocos, tímidas y deseosas de conocer la nueva propuesta. Con el tiempo, confirmaron que este lugar, podría ser su segunda casa. Hoy Qalani, una palabra quechua que en español evoca a la fuerza y perseverancia, ha logrado fidelizar a un amplio público que trabaja a diario en el trajín de las calles de Lince y San Isidro. Aquí te contamos por qué.

1. El servicio y el ambiente

Lomo saltado en pleno flambeado.

Las barras cevicheras han invadido Lima bajo una fórmula que mezcla la rapidez con el buen servicio. Eso no significa que los clientes sean menos demandantes, todo lo contrario: ansiamos la frescura del pescado, queremos sentir el chicharrón crocante y deleitarnos por el flambeado del arroz pero sabiendo a la par que, si en un arranque de amor, se nos da por alzar el plato para beber el jugo, no seremos juzgados. Queremos un servicio limpio y rápido, pero lo suficientemente presentable para tomarle una foto. Así es, cuando de comida marina se trata, muchos lo queremos todo pero contundente y a buen precio.

En Qalani, eso lo tienen claro. El mobiliario es sencillo, el tiempo de espera es corto, los insumos son frescos y entre el mar de gente, sobra el espacio para un buen servicio. Los procesos están optimizados y cada uno sabe cuál es su función. Como menciona Carlo Joaquín, administrador del local y con amplia experiencia en el lanzamiento de restaurantes, el secreto de un buen restaurante ya no se agota en lo que cocina el chef, sino en cómo se sirve, lo que nos dicen al servir e incluso, en la bebida que acompaña nuestro plato.

2. La zona

En un libro sobre el punk peruano, Shane Greene decía que la Javier Prado era una avenida simbólica que partía a Lima en dos. No se equivocó. Esta división aún persiste y se refleja también en la oferta gastronómica. Para el lado de Lince, predominan los menús mientras que en San Isidro, restaurantes más gourmet hace cola. En efecto, Qalani empezó como un sitio de menús y se animó a apostar por la comida marina. Por eso, el desafío es claro: revalorizar la zona como un espacio potente listo para recibir nuevas apuestas. Los números y visitas, indican que no se equivocaron.

Cada día, a la hora del almuerzo, el local se llena de trabajadores y curiosos por probar la comida.
3. Una propuesta sostenible

Un principio del restaurante es el respeto al medio ambiente y en eso radica también, su innovación. En este local, se respeta la veda, se utiliza pesca del día y se escogen pescados que hayan terminado un proceso adecuado de crecimiento. A falta de lenguado, no temerán ofrecerte reineta, vela o lengüeta, usar langostinos de piscigranja o animarte a probar otros platos. Como señalan, el reto es enseñarle al consumidor a comer de manera responsable. En un país donde mariscos como el langostino o las conchas están cada vez más en veda, vale la pena apostar por propuestas eco amigable.

4. El concepto de comida

Detrás de un buen restaurante, siempre hay un buen chef. Este es el caso de Renzo Miñán, ex chef ejecutivo del Restaurante Social y propietario de Alzo, pero sobre todo, un apasionado de la cocina desde su infancia en Chiclayo. Si en Alzo la consigna es comida peruana con toques mediterráneos, aquí el corazón recae en lo marino. Y cuando se le pregunta el porqué del cambio, Renzo es claro: en la vida hay que ser versátiles. Es cierto, en la comida debe serse creativo y práctico, innovador y fresco, una propuesta que Qalani representa bien.

El restaurante puede ser descrito como una barra cevichera con un toque de picantería y la carta, se divide en secciones o estaciones. Están las tapas, un aporte novedoso, que por menos de S/ 11 permite probar tortillas de choclo suaves con chalaquita, sanguchitos de pejerrey/huevera o choritos punteños.

Las tortillas de choclo estuvieron suaves, con poca grasa y con cebolla china de relleno. Como para compartir.

Luego uno tiene para escoger. En los ceviches se apuesta por una mezcla que no tiene pierde, una base de ajíes ahumados. Nosotros probamos el ceviche Qalani  (S/ 24), que viene con pesca del día, cancha, pulpo, calamar crocante y cremoso de ajíes. El tamaño de los cortes fue preciso, el pescado se sentía fresco y afortunadamente, no había rastro de chuño en el calamar. Si eres más clásico, no dudes en pedir el ceviche del mercado (S/ 23).

Chicharrón de calamar, pescado con cremoso de ajíes y una chicha natural para acompañar.

Si vas acompañado, te recomendamos optar por una entrada y dos fondos, ya que los platos son grandes y para compartir. En los fondos, vale la pena probar la causa doble impacto (S/ 24) en donde el cangrejo acebichado, el pulpo y el langostino anticuchero nos llevan a un fiesta de mariscos, el arroz criollo (S/ 25) con una base caldosa de pescado o el arroz del chino (S/ 27) con una tortilla de langostinos que cubre el pescado a la plancha y el arroz. Y ya, si lo tuyo no es el pescado pero eres curioso y quieres ir aquí, apuesta por un clásico lomo saltado (S/ 27).

Generoso en mariscos, con un caldo de pescado intenso, el arroz con mariscos es perfecto para compartir.

Eso sí, cualquiera sea tu opción, no te olvides de acompañar tu pedido de la chicha natural y de harta cancha serrana. La chicha viene fría, con limón recién exprimido y con ese tradicional a sabor gracias a la canela junto y al trío de frutas correcto: manzana, piña y maíz. Y la cancha, la clásica, se prepara también allí.

Con huevo frito montado, las cebollas y el tomate debidamente salteados y carne blanda, el lomo saltado siempre es una opción confiable.
 5. Las novedades

Aquí no hay miedo al cambio, tanto así que invierno no dudaron ofrecer un rico chancho al cilindro. Para Renzo es importante cambiar la carta cada tres o cuatro meses, de acuerdo al público. Por eso, para verano, alistan novedades como los tríos marinos.

Luego de dos horas, el local comienza a vaciarse. Las personas abandonan las mesas y retornan a sus oficinas. El personal sabe que lo más fuerte ya ha pasado y que hay que seguir adelante. No obstante, se toman un respiro en la jornada para regalarnos una foto grupal. Así, los invitados se han ido y en Qalani esperan, de todo corazón, que se hayan sentido en casa.

El equipo de Qalani nos despide luego de harta chicha, comida y sazón.
Los datos
  • El restaurante se ubica en Av. Rivera Navarrete 2785, Lince. No es necesario hacer reservas pero es más fácil encontrar sitio para grupos cortos. Aceptan VISA.
  • Puedes ver la carta completa en el siguiente link.
  • Horario de atención: Lunes, martes, miércoles, jueves, sábado y domingo de 12:00 a 4:00 p.m. y viernes hasta las 11:30 p.m.

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