El día en el que Alberto Fujimori violó la libertad de expresión pero la radio no se detuvo

5 de abril de 1992. A la media noche Radio Inca FM bajo El Show de Guillermo G anuncia la disolución del Congreso entre voces de asombro y susto. Es el inicio de una noche que marcó un antes y un después de la historia del Perú, y de la radio y la libertad de sus facultades.

Los militares tomaban las calles, era una orden desde las más altas esferas. El conductor de radio anima a su audiencia a prepararse, tener sus documentos y tomar las precauciones correspondientes para quienes estén saliendo del trabajo o de algún lugar. Luego, sale de transmisión.

Radio Antena 1 FM toma el mando con Henry Aragón. Y empiezan las llamadas, como símbolo concreto de que la radio es ese espacio de los ciudadanos. El senador Felipe Osterling muy furioso deja en claro su indignación frente al golpe de Estado mientras lo oye gran parte de la población.

Él se encuentra bajo arresto domiciliario e informa que otros colegas han sido detenidos: “este es un hecho repudiable, y por eso no solo convoco a todos los peruanos sino a los amigos de América, frente a este latrocinio que pisotea la ley y la Constitución”. Aragón pregunta con asombro si realmente está detenido a lo que Osterling continúa: “sí señor, estoy detenido, yo me iba al Senado de la República cuando me enteré, pero ahora estoy arrestado y han rodeado la manzana de mi casa, no puedo desgraciadamente moverme de aquí.” Aragón continúa: “senador este es un hecho bastante lamentable en vista de que usted no puede estar sujeto a mandato imperativo de ningún tipo”. “Así es” responde el senador y el conductor prosigue: “en caso de que el presidente haya violado el artículo 210 de la Constitución ¿quién asumiría la presidencia de la República?”. Muy molesto y consternado, Felipe Osterling comenta: “no es momento de decir quién asume la presidencia, lo único que le puedo decir es que los peruanos tienen el derecho de insurgencia conforme al propio mandato constitucional. Porque esto es un golpe de Estado”.

Radio Antena 1 FM continúa con la transmisión y se dirige al senador recordándole que “todo el país lo está escuchando” y posteriormente afirma que radio Antena 1 es la única estación que está dando cobertura total a este hecho sin precedentes.

A las 12 de la noche con 11 minutos un enlace con un reportero confirma lo que ya se había comunicado en exclusiva desde la estación. Alan García está también detenido en su domicilio. El periodista comenta también que han sufrido un intento de detención y que tuvieron que mentir y no identificarse como periodistas. “La población está desconcertada y se vive un ambiente muy tenso”, son otras de las palabras en el enlace.

Así continúa. A la transmisión de Radio Antena 1 empiezan a llamar personalidades de la política como Gustavo Mohme, Pedro Huilca, Henry Pease, Luis Bustamente Belaunde, el mayor en retiro Jorge Castro Castro, entre otros, quienes también muestran su disconformidad.

“Ustedes son un baluarte de la libertad” comenta Pedro Cateriano y cuando cuelga, los efectivos policiales intentan entrar a la Antena 1. Entra la llamada de Gustavo Mohme. Este supone uno de los hitos históricos del país en lo que respecta a las transmisiones radiales:

“En este momento han dispuesto que cerremos la estación de radio Antena 1, han dispuesto que cerremos Radio Antena 1, nosotros hemos estado llevando la información con la pluralidad de lo que el caso requiere, incluso hemos dado lectura al comunicado oficial del conjunto de la Fuerza Armada, pero en este momento las fuerzas policiales y militares están en la puerta de nuestra estación ordenando que cierre nuestra transmisión.”

Luego de esas palabras, Cecilia Laca Sánchez, directora periodística, toma el micro e informa a la población del abuso. Agradece la participación de sus colegas y lanza al aire el himno nacional del Perú como un abanderamiento único frente las acciones dictatoriales.

De igual modo Radio Red vive los mismos instantes y luchan por permanecer al aire pero se alejan sin lograrlo. Se escucha como los militares se los llevan del aire.

Rigurosidad periodística frente a la censura

Aquel día en el que las fuerzas políticas diversas y la población se unieron y empezaron una lucha conjunta por el restablecimiento de la democracia, la radio estaba ahí para comunicarlo priorizando en todo momento un lenguaje sereno y propiciando la voz de la gente antes que la de ellos mismos.

En la trasmisión de Henry Aragón con Cecilia Laca abundó la conciencia periodística. Ellos sabían que estaban tomando otros medios y a las 10:30 de esa misma noche un comandante del Ejército intentó presionar a la directora sobre suspender la transmisión y sintonizar “música relajada”, pero ellos decidieron seguir siendo periodistas. Lo que vino después de ese día para ellos fue una serie de amenazas y actos de violencia en su contra que se prolongó por semanas.

Ese día la radio se convirtió en héroe, pues se diferenció de los otros medios. Muchos canales o periódicos de la época estaban en un “casamiento” con el fujimontesinismo por lo que aquel hecho que suponía una vergüenza nacional no fue recordado ni mencionado.

Este hecho desenmascaró el accionar ilícito del gobierno pues atentó contra el artículo 2, inciso 4, donde se sostiene que toda persona tiene derecho “a las libertades de información, opinión, expresión, y difusión del pensamiento mediante la palabra oral, escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento, bajo las responsabilidades de ley”.

En general, se puede decir que el derecho constitucional de expresión ha sido una de las grandes batallas en el sistema jurídico, y en caso de quiebre del orden constitucional, es uno de los derechos más violentados, como se vivió en la época Fujimori y también años atrás con el gobierno del general Juan Velasco Alvarado y la confiscación de los medios.

Desde sus inicios, la radio ha desarrollado una dimensión de servicio para con la gente y esta dimensión de “servicio” se ha convertido en su forma natural. La radio sigue viva y está lejos de ser un medio en extinción, a pesar de que un 5 de junio de 1992 se le quiso eliminar.

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