Una nueva edición de Mistura y muchos cambios

La feria gastronómica celebra una década con muchas novedades. Te contamos nuestra experiencia.

Spoiler alert: No apto para haters

En los últimos días, un debate en torno a Mistura ha ocupado las redes y grupos que cultivan el amor a la comida peruana. Algunas personas señalan que la nueva ubicación no es conveniente, otros consideran que el atractivo inicial de Mistura – acercar buenos restaurantes a precios más cómodos – se ha perdido en el camino mientras que para muchos, esta edición ha brillado por las pocas colas y la mejor distribución de los stands.

¿Quién tiene razón? Es una pregunta compleja, en la medida en que cada uno entiende la realidad desde su propio lente. En esta nota te contamos un poco más de la última edición de Mistura y de paso, te damos algunos consejos que también puedes encontrar en esta otra nota.

La llegada

Sí, para algunos la feria puede estar lejos pero para otros la disponibilidad de transporte público es un alivio. Hay tráfico y puede ser más tedioso porque con todos sus peros, la Costa Verde avanza. Por ello, te recomendamos ir temprano y evaluar la opción más viable.

Un taxi puede salirte caro si es que vienes desde lejos, pero puede ser útil si vas en un grupo grande y no cuentas con mucho tiempo. Solo ten en cuenta que la presencia de calles cortas y estrechas puede demorar tu viaje.

Si no tienes tanto apuro, anímate y toma el Corredor Azul o el Metropolitano y luego toma un taxi hasta el Club Revolver. Créenos, el Expreso es rápido y generalmente, se vacía en poco tiempo. Con eso, puedes ahorrar algunas monedas que te pueden servir para consumir después.

La entrada

Al igual que en cualquier feria, debes caminar. La entrada la puedes hacer por la histórica Alameda de los Descalzos o por la Alameda Los Bobos. Al llegar al club, deberás avanzar un poquito más hasta toparte con la boletería en donde deberás cambiar tu efectivo (puedes también usar tarjeta) por tickets de consumo. El resto ya es conocido: comer rico, hacer una pausa y seguir sorprendiéndote por los productos del Mercado o por la variedad de platos que tiene nuestro país.

La distribución

Hay que admitirlo, este Mistura contó con menos zonas. La zona principal abarcó la comida regional junto a postres, sopas y comida saludable. A eso se le sumó el tradicional Gran Mercado, una zona de brasas, un corredor de carretillas, comida marina, bares, un apartado de sándwiches y un Mundo del Cacao y del café.

También hay que decir que en esta edición los conocidos fueron desplazados por nuevos protagonistas. Desde mi punto de vista, debió haber un punto medio. Cumpliendo 10 años de aniversario, uno hubiese esperado una gran fiesta con los primeros participantes y los nuevos expositores.

A los que se quejan, vale la pena recordar que fue aquí que el chancho al palo huaralino se convirtió en un plato bandera y que miles de huariques recibieron el empujón para posicionarse en el mercado. Esta ausencia, puede también ser entonces una forma de descentralizar nuestra mirada limeñista y perder el miedo a probar.

Con una sonrisa, así fue como nos recibieron muchos de los nuevos protagonistas de Mistura.
Los platos

Si han seguido hasta aquí, vamos a lo más importante: la comida. La propuesta fue variada y regional. Nosotros optamos por saltearnos los más conocidos e ir de stand a stand a preguntar. Recomendamos dar una primera vuelta para saber qué hay en cada stand así como ver la presentación de los platos, algo que considero importante si el presupuesto es corto y debe alcanzar para dos o tres. No se olviden que la porción entera está a S/. 16 y la media a S/. 8 (en algunos lugares, ambas son contundentes).

Empezamos con una causa acevichada en Piscis que estuvo muy buena aunque no tan generosa. Luego, nos topamos de casualidad con La Chayo, un restaurante clásico de Piura que nos sorprendió con su plato bandera: el mixto de majado de yuca, seco de chavelo cubierto de chifles y una rica carne encima.

Haciendo una pausa pequeña, apostamos por un chaufa de quinua con langostinos que no nos convenció para luego caer a la merced de Recepciones Amazónicas en donde un combinado de juane, cecina, maduro frito, humitas y harta cebolla y cocona encima nos hizo recordar lo lindo que la selva. A los amigos de Chacha y Santa Tomás, muchas gracias por las palabras y el buen servicio.

Gula de por medio, probamos también las cachangas  rellenas de Hectitor’s del Norte, una porción de caja china y otra de chancho al palo en Wanka. Nos sorprendió no ver a los amigos de “La Ramadita Warmy de Pepe y Laura”, por muchos años los clásicos de Mistura. El chancho estuvo rico, aunque la cantidad de grasa no hizo fácil el compartir. [Más fotos en la galería inferior]

¡Muchas gracias!
Las bebidas

Algo que se hizo extrañar, fue un buen ambiente para disfrutar de una chela o de alguna de las bebidas que preparaban en la zona de bares. Esta vez no hubo la gran carpa de cerveza pero tampoco los banquitos que ofrecían lugares como la Costa Verde o el Parque de la Exposición.

Sin embargo, eso no fue excusa para tomarnos una rica chela artesanal (variedades varias, pregunte casero) junto a unas hamburguesas de lenteja de Seitan Urban Bistro, un trago en la Shakteria u optar por una perricholi en Jammbuche. Nosotros escapamos de Ayahuasca y de Capitán Meléndez no porque sean malos, sino porque los tenemos más a la mano.

Si lo tuyo no es el alcohol, lleva un tomatodo. Entre botella de agua y gaseosa, se te puede ir una porción entera. Y eso, ya sabemos, no es una buena inversión.

La Perricholi, un trago refrescante y muy bueno.
Los postres 

Ajá, para el postre siempre hay espacio porque #EsDeGordos. Nos comimos unos picarones buenazos, tan ricos que por tanta miel nos olvidamos el nombre. Como queríamos bajar las revoluciones, seguimos con un helado de quinua del Diabolito, refrescante y en su punto. Y cuando ya queríamos decir ¡basta! No pudimos negarnos a un alfajor de Las Cholas y a un cheesecake de turrón de doña pepa.

Preciso momento en donde uno encuentra el amor verdadero, en otras palabras, cuando la miel toca el bello picarón.
El Gran Mercado

Nuestro presupuesto para hacer compras en el Gran Mercado fue de S/. 20 porque ya habíamos gastado lo que teníamos. Sin embargo, nos alcanzó para comprar unas tres cosas y para probar otras tantas. Quesos, panes, aguaymanto, miel, rosquitas, ají, king kong, embutidos, arándanos, piñas, hierbas, son solo algunas de las cosas que encontramos. Con menos variedad que en otros años pero con buen ánimo.

Lácteos y embutidos cajamarquinos, La Colpa.

Ok, ya entendimos que comieron mucho. No se preocupen, aquí lo más importante.

 ¿Qué nos llevamos de Mistura?
  • A los que dicen, mejor anda al restaurante les decimos que tener una oportunidad para probar de todo un poco en un solo día es un alivio para muchos. No te ves obligado a consumir tanto, puedes compartir con más de una persona y hacer una pausa de cuando en cuando para seguir descubriendo. Si no te gusta está bien pero se tolerante con los demás.
  • El orden. Quizás porque este año hay menos gente o por la distribución, pero lo cierto es que no se sufre con las colas y puede encontrar mesa para comer.
  • El premio a la dedicación. Personas de todos los rincones del país, con ánimo de hacerse en un espacio en una escena gastronómica que puede ser también bastante elitista. Gente que despierta temprano, cocineros que disfrutan de lo que hacen, que están orgullosos de su comida.
  • La selección. Esta pudo ser mejor ya que algunos restaurantes no dieron la talla. Habría que preguntar a los organizadores cuánto ha cambiado Mistura y qué esperan de ella.
  • La convicción que la comida y los festivales siguen siendo un tema polémico y que detrás de ellos, se esconde toda una identidad. Y así, de yapa, el recuerdo de esta buena columna de Marco Avilés de cómo en pocos años en medio del desorden de nuestra capital, la comida ha surgido como monumento y nueva religión.

Esperamos que esta información te sirva y te animes a ir. Y si no, siempre puedes ver qué lugares son buenos y hacer tu lista para ir después.

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