Hugo Coya: “Mi interés no es el rating, es el ciudadano y el país y esos no son sangre ni asaltos”

Periodista desde hace más de 30 años. Ha sido reportero, productor, redactor, locutor, asistente de producción y gerente. Y es, desde agosto del 2016, el presidente del Instituto Peruano de Radio y Televisión (IRTP), ente encargado de Radio Nacional y TV Perú.

Por: Jhorman Zavala

Hugo me recibe en su oficina, un salón largo adornado por unos interesantes cuadros y un telar prehispánico. En su mesa yace el ejemplar de su último libro “Memorias del futuro”, y decenas de documentos que subrayan su ocupada agenda. Frente a él, cuatro televisores colgados con las distintas señales del canal del Estado lo tienen con un ojo en mí y otro en ellos. A pesar de eso, siempre tiene una sonrisa y la tenacidad suficiente para poder soportar ser el atareado presidente de dos medios, escritor de varios libros de no ficción y docente en las aulas de la Universidad Católica.

¿Cómo ha sido el cambio en la imagen de TV Perú, de ser un canal aburrido a uno más inclusivo?

El Perú es un país que tiene muchísimas cosas atractivas, si somos la televisión y radio de todos los peruanos, debemos recoger ese espíritu: un país divertido donde la gente se levanta cada día a trabajar, se esfuerzan por salir adelante y con una historia milenaria matizada por colores, sabores, diferentes razas y creencias.

Eso implica desprenderse de la fama de ser un canal del gobierno y no de la gente…

Durante años TV Perú ha sido considerado un instrumento de propaganda del gobierno y eso es uno de los graves problemas que hemos enfrentado. Cuando yo asumí la presidencia pregunté a las autoridades cuál era el espíritu por el cual me llamaban. Me dijeron “es porque queremos hacer un cambio, queremos una idea distinta de lo que debe ser la televisión pública y se debe transformar en una que tenga énfasis en el ciudadano”. Nosotros ahora nos preguntamos qué le interesa, qué le preocupa a la gente: política, salud, educación, o alimentarse mejor, y ese es el énfasis que damos a nuestros contenidos.

Algo que he notado en la editorial de los noticieros de TV Perú, por ejemplo, es que no se parecen casi en nada a la oda al morbo y sangre que se emite en el resto de canales

Mi interés no es el rating, es el ciudadano y el país y esos no son sangre ni asaltos. El ciudadano es una persona que trabaja, estudia, se esfuerza y hay que resaltarlo. El asalto es un episodio, no forma parte de su día a día,  hay un problema de seguridad ciudadana importante pero se debe dar en su verdadera dimensión. Entonces si los noticieros son un reflejo de la realidad, y yo veo que todos están llenos de asaltos y sangre, voy a pensar que estamos viviendo una guerra civil. Hay que darle una justa dimensión y el espacio correcto.

Hace unas semanas vimos cómo Maritza Garrido Lecca era asediada por los periodistas de varios canales, Diego Trellez, el escritor,  lo llamo periodismo buitre ¿Por qué sucede esto?

El público tiene derecho y debe saber quién es Maritza Garrido Lecca y cuáles son las consecuencias de que salga. Lo que no se puede es convertirlo en un espectáculo. No es una estrella de rock que ha venido a cantar, y preguntarle si ya probó pisco sour o ceviche, o si se arrepiente o no. Tiene que haber un código de ética que debe mantenerse. En esa época podías salir y no regresar a tu casa porque de repente en la esquina estaba una bomba. La memoria siempre es importante y el periodismo tiene la función social de recordarlo, de poner en perspectiva las cosas y no meter el micrófono al esófago de la persona para ver si le consigue alguna declaración.

¿Cuál cree que hubiese sido el tratamiento adecuado?

Dar el contexto exacto en que sucedieron los hechos, dar el espacio correspondiente y no trivializar. No hay necesidad de convertir a esta señora en protagonista de cuarenta minutos de un noticiero. Hay necesidad de informar, de decir quién es ella y condenar su actuación dentro de esta organización terrorista.

Hace unos días estaba con un experto argentino en terrorismo y decía “esto es inadmisible en cualquier otra parte del mundo. Tú no le das el micro a un terrorista y lo conviertes en un rockstar”.

Hablando del rating, Hildebrandt decía que IBOPE es una dictadura ¿usted también lo cree?

Es la única empresa que mide la audiencia, el único referente de las empresas para poder colocar publicidad. En un mercado donde los medios viven de la publicidad evidentemente establecen los parámetros. No tenemos la posibilidad de tener otra medición y debemos aceptar lo que las cifras dictaminan.

IBOPE no debería ser el único motor de la televisión, hay que ver el contenido, la relevancia. Si fuera un empresario no voy a asociar mi marca solo por las cifras, sino por los valores positivos que tiene el contenido.

¿TV Perú se guía por el rating para sacar programas o dejarlos al aire?

No es el único elemento, pero tampoco hacemos un programa para que no lo vea nadie. ¿De qué vale que haga un programa muy bonito para que me elogie mi familia, mis amigos y la gente de la Universidad Católica? Hago un programa para que lo vea la gente porque estoy gastando recursos del Estado. Tengo la tarea de que el programa sea bueno, interesante y la gente se identifique con él. Tenemos un alcance del 90% del territorio nacional, hay pueblos enteros donde la única estación es TV Perú, entonces la responsabilidad es muy grande sobre los contenidos que transmitimos.

Por ejemplo, una propuesta interesante es Cocina con Causa o Entre Libros ¿Quién está detrás de esas ideas?

Cocina con Causa es un programa que surge de la necesidad de un país que ha crecido económicamente pero que paradójicamente sus tasas de anemia han empeorado. Es una cuestión de pensar en el ciudadano. He establecido un comité de contenidos donde cada semana hacemos críticas muy severas de qué hacemos, cómo mejoramos e ideas de programas nuevos.

Hugo me pide interrumpir la entrevista para hacer una llamada. En los televisores frente a su escritorio se puede ver la conferencia de prensa de PPK, donde la cámara está temblando mientras enfoca al presidente. Hugo marca distintos números y se comunica enérgicamente con el encargado.

Me dijeron que era perfeccionista, nunca pensé verlo en vivo…

(Risas) He estado en CNN, en Globo, eso me ayuda a tener una perspectiva distinta, además veo mucha televisión extranjera para ver qué están haciendo y no quedarnos. Quiero que a la hora que sintonicen TV Perú digan “este canal es distinto”. Critico mucho una cámara mal instalada o que se está moviendo, llamo al jefe y le digo “oye qué pasa, por qué no estás corrigiendo eso”.

¿Qué tan lejos estamos de ser como la BBC o como TVN de Chile?

En la estructura del IRTP el consejo directivo es elegido políticamente, y aunque yo no soy político mi cargo sí lo es, porque he sido designado por un gobierno. Aspiro a que  cambie y sea por una selección de profesionales como ocurre con BBC o TVN. Además falta autonomía económica, que ellos sí tienen.

Cuando llegué el promedio de rating de TV Perú era 0.5 ahora estamos en 4.9, se ha sextuplicado la audiencia, lo que significa que algo estamos haciendo bien.

¿Y eso implica más ingresos por anunciantes?

Ha aumentado la publicidad pero todo ese dinero se va al Ministerio de Economía, yo no puedo reinvertir eso en nuevos contenidos.

¿Ustedes tienen un presupuesto ya fijado que no sube ni baja?

Para poder sacar un nuevo formato tiene que ser aprobado por el Ministerio de Economía, pasar por una serie de filtros, cosa que no hace la televisión privada. Hay gente que viene con ideas brillantes que merecerían estar en televisión, pero no tengo el presupuesto ni las aprobaciones. Para llegar a ser  como la BBC o TVN necesitamos modificar ese marco legal y darle autonomía a la televisora.

¿Ve con esperanza la nueva generación de periodistas?

Espero que la gente que nos suceda herede un país más inclusivo, con menos discriminación, donde todos nos sintamos orgullosos, y nadie se vea obligado a escapar por su raza, su orientación sexual o sus creencias. Cada vez que doy clases en la universidad y escucho a mis alumnos, veo cómo ellos piensan, me sorprendo y digo “cómo me hubiera gustado haber nacido en esta época y no haber tenido que padecer muchas de las cosas que nosotros, los más viejos, sufrimos”.

A más de un año de estar en el cargo, ¿Qué es lo que más rescata de su labor?

Se ha cambiado la imagen de TV Perú, hemos incorporado los contenidos en Aymara y Quechua. Hace días me invitaron a una asamblea en la Feria del Libro de Cajamarca. Me aplaudieron de pie, agradeciéndome por haber incorporado un noticiero en quechua. Pero no por el hecho de que yo lo haya gestionado, sino el reconocimiento de que las personas quechua hablantes son también ciudadanos de este país, y los grandes medios los ignoran.

¿Por qué cree que los ignoran?

Por razones comerciales, la creencia de que son ciudadanos de segunda clase. Se asocia el quechua y el aymara con la pobreza, y en realidad es un gravísimo error. Estamos encaminándonos al bicentenario y la única manera que este país crezca y madure como nación es que nos integremos todos y reconozcamos que los peruanos que vivimos en en la costa, sierra y selva somos ciudadanos, tenemos los mismos derechos y las mismas responsabilidades. Ese día el país será mucho mejor.

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