Cuando descubriste a tu pequeño o pequeña explorando su sexualidad

Sí, niños y niñas exploran su sexualidad. Conoce los momentos incómodos que podrías pasar como padre o madre al acompañar esta exploración y cómo lidiar con ello.

Por Andrea Rodríguez

Atrás quedó la idea de que niños y niñas son seres asexuales. La sexualidad abarca más que el acto sexual; implica aspectos afectivos y relacionales importantes para el desarrollo integral de nuestros hijos e hijas. Al recibir caricias y abrazos, se sienten queridos y queridas; al observar a papá o mamá haciendo tareas domésticas, aprenden sobre roles de género; al identificar sus órganos genitales, aprenden sobre su cuerpo.

La sexualidad está presente desde que nacen y debemos tenerlo siempre en cuenta. Sin embargo, habrá momentos donde acompañar a nuestros hijos e hijas en su exploración podría resultar complicado. Ten en cuenta los siguientes tres momentos incómodos, más comunes de lo que crees, y aprende a lidiar con ellos de forma asertiva.

1. – ¿Qué están haciendo?
– Jugando al doctor…

Tu hija o hijo de 4 años está jugando con su amiguito/a muy silenciosamente; decides ir a ver qué sucede. De pronto, encuentras que están sin ropa y mirando detalladamente sus cuerpos. Estás a punto de volverte loco/a ¡CALMA! La desnudez no significa lo mismo para los niños y niñas que para una persona adulta.

Solo jugaban al doctor, te dicen. Pues bien, respira hondo y ten en cuenta que el interés por conocer sus cuerpos es perfectamente normal a su edad. La mejor opción es reconocer y valorar sus dudas “Veo que les interesa conocer sobre sus cuerpos, ¿les parece si traigo un libro con fotos que nos explique todo sobre los cuerpos mientras se van poniendo la ropa? La curiosidad es buena, pero prefiero que no nos desvistamos”.

Así evitarás que se sientan malos niños o niñas, por ser curiosos, y acudirán a ti cuando tengan dudas sobre su cuerpo. Recuerda conversar de la situación con el papá o mamá del amigo/a con quien tu hijo/a estuvo jugando; aunque pueda no coincidir con tu reacción, apreciará la información.

2. Es de noche y todo está oscuro en tu cuarto; de pronto, una voz chillona: – ¿Qué están haciendo?

Esta es, quizás, una de las situaciones más difíciles en las que padres y madres se pueden encontrar, pero es de suma importancia mantener la calma y evitar los gritos. Si alzamos la voz y decimos: “¿Qué haces aquí? ¡vete a tu cuarto!” Podríamos generar que nuestros pequeños y pequeñas, además de la confusión que sienten, se espanten. Recuerda, fue un accidente, no tienes que gritarlo/a por algo que escapa a su control.

Mejor diles: “Como sabes, nos queremos y estamos jugando. Pero es un juego privado; lo mejor es que regreses a tu cuarto”. Es importante regresar al tema luego y recordar o establecer las normas de privacidad en la casa “Recuerda que, si tenemos la puerta cerrada, debes tocar primero antes de entrar”. Y tú también recuerda poner cerrojo a la puerta.

3. Estás en el bus, tu hijo o hija ve a una mujer embarazada. De pronto, pareciera que escoge el momento en que toda la gente está callada y te dice (parece que grita): “¿cómo se hacen los bebés?”

Mientras no sabes si reír o morirte de vergüenza; lo que tienes que tener claro es que su pregunta es perfectamente normal para su edad y que la incomodidad que experimentas proviene de ti y no es culpa de tu hijo o hija.

Si te sientes incómodo o incómoda de hablar del tema en público, es importante que se lo hagas saber sin deslegitimar su duda: “Qué interesante tu pregunta, ¿qué te parece si conversamos de ello al llegar a casa?”.

Y, ahora, ¿cómo le hablo de sexo?, ¿no es muy pequeño/a? ¡NO! Necesitan saber y que tú les digas, pero adecuado a su edad. El mejor camino es la honestidad, si entran en cuentos como el de la cigüeña, cuando crezcan y se den cuenta del engaño pueden sentirse enojados/as por la mentira.

A los 3 años usualmente preguntarán de dónde vienen los bebés antes de cómo se hacen. Puedes empezar explicando que los bebés empiezan siendo un huevo chiquito dentro de la barriga de la mamá y luego van creciendo. Posiblemente no pregunte más. No tengas miedo de explicarle si sigue preguntando; solo se quedará con aquello que pueda entender.

A los 4-5 años los niños son muy literales y hablar de huevos y semillas podría generar confusiones como creer que las mamás ponen huevos o que dentro de ella crecen plantas; es mejor llamar a las cosas por su nombre. Puedes apoyarte en esta tarea con libros ilustrados.

Recuerda que lo mejor es no horrorizarse con la exploración sexual de los más pequeños y pequeñas en casa. Siempre haz un esfuerzo por mirar la situación con el lente con que ellos y ellas ven el mundo, no con el lente de una persona adulta.

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