Liberación sexual 3.0

Cuando escuchamos “revolución sexual”, la mayoría pensamos en los años setenta: activismo mezclado con sexo, drogas y rock n’ roll. Pero, ¿qué significa ser libre sexualmente en el 2017?

Tomar decisiones basadas en nuestros valores y deseos, sin cohibirnos por el miedo. Eso anhelamos cuando hablamos de liberación sexual. Queremos poner nuestra bandera y defender nuestras opiniones y elecciones. El problema es que hay demasiados mensajes a nuestro alrededor indicándonos cómo ser y qué hacer. La verdadera revolución no está en salir a manifestar, está en dejar de lado nuestros límites y los tabúes para arriesgarnos a descubrir quiénes somos y qué deseamos. Cual software, nos actualizamos y pasamos por etapas.

1.0 Virginity be gone

La primera pasa cuando descubrimos que tenemos un cuerpo que siente – de esas formas y en esas partes de las que no nos hablaron mucho – y nos encontramos seducidos por sensaciones nuevas, emocionantes y excitantes. Nos puede dar miedo, nadie nos contó que este mundo físico se podría sentir así en la piel, en la boca y en la mente. Entonces entramos en conflicto: esto está muy, muy bueno, pero me dijeron que era malo… ¿y si meto la pata?…Además, se supone que es pecado, ¿o no?…Uy, qué importa, ¡qué bien se siente!… Y así, decidimos sentirnos libres y nos aventuramos a explorar esta cosa que sabe mejor que el chocolate.

2.0 All you can eat en cama

Aquí es cuando buscamos el placer de donde venga y como venga. De alguna manera, en este momento somos presas – y felices – de nuestros deseos más primitivos. Todo nos pone a mil, buscamos esos momentos de satisfacción lo más seguido posible y, muchos de nosotros, de la forma más escondida también. Empezamos a sentirnos más grandecitos y libres para escoger a quién dejamos entrar en nuestros pantalones, o en nuestras faldas. Y si con uno no funcionó, poco importa. Si se sintió tan rico antes, con el próximo se sentirá mejor. Sin darnos cuenta, en medio de la lujuria vamos armando nuestro historial de buenas noches y buenas camas.

3.0 My life, my rules

Con el tiempo nos damos cuenta de una nueva sensación: queremos algo más profundo y que podamos disfrutar mejor. Ya no buscamos cantidad, sino calidad. Queremos encontrar a esa persona que cuando está hace que no nos falte nada, que hace de un orgasmo la cosa más sexy y amorosa. Queremos sexo, sí, pero con amor. Es aquí cuando maduramos y nos volvemos más selectivos. Esta tercera etapa es la más personal e importante de todas porque, sin importar las creencias e ideas que hayamos tenido antes, después de la locura y el frenesí nos encontramos a nosotros mismos. Quién soy, qué quiero y cómo me gusta.


Al final del día, solo somos personas con ganas de amar, buscando poder tomar decisiones basadas en nuestros valores y deseos, sin cohibirnos por el miedo. Si respetamos estas verdades y somos fieles a nosotros mismos en nuestra búsqueda, encontraremos a quien encaje rico y perfecto con nosotros. La libertad no siempre se trata de promiscuidad y desenfreno, sino de vivir nuestra verdad. Se trata de disfrutar de nosotros mismos seamos como seamos y amemos a quien amemos.

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